<?xml version='1.0' encoding='UTF-8'?><?xml-stylesheet href="http://www.blogger.com/styles/atom.css" type="text/css"?><feed xmlns='http://www.w3.org/2005/Atom' xmlns:openSearch='http://a9.com/-/spec/opensearchrss/1.0/' xmlns:georss='http://www.georss.org/georss' xmlns:gd='http://schemas.google.com/g/2005' xmlns:thr='http://purl.org/syndication/thread/1.0'><id>tag:blogger.com,1999:blog-4107309833057705275</id><updated>2011-07-08T00:55:42.680-07:00</updated><category term='FERNANDO UREÑA RIB'/><category term='FAUSTINO PÉREZ ENTREVISTA A CLODOMIRO MOQUETE'/><category term='GRACIA IGLESIAS'/><category term='Los huéspedes del Paraíso'/><category term='FAUSTINO PÉREZ'/><category term='OTRA VERSIÓN DEL PARAÍSO'/><category term='CUENTOS DOMINICANOS'/><category term='PARA LLEGAR AL LIMBO'/><category term='EL HOMBRECILLO VERDE'/><category term='EL DOBLE ENCARGO'/><category term='POESÍA DOMINICANA'/><category term='ESCRITORES DOMINICANOS'/><category term='PREMIOS FUNGLODE 2007'/><category term='JAZZ DOMINICANO'/><category term='POEMAS DE TIERRA ADENTRO de Julio Cuevas'/><category term='LITERATURA DOMINICANA'/><category term='MÚSICA DOMINICANA'/><category term='de Fernando Valerio-Holguín'/><title type='text'>ESCRITORES DOMINICANOS</title><subtitle type='html'></subtitle><link rel='http://schemas.google.com/g/2005#feed' type='application/atom+xml' href='http://escritoresdominicanos.blogspot.com/feeds/posts/default'/><link rel='self' type='application/atom+xml' href='http://www.blogger.com/feeds/4107309833057705275/posts/default?max-results=100'/><link rel='alternate' type='text/html' href='http://escritoresdominicanos.blogspot.com/'/><link rel='hub' href='http://pubsubhubbub.appspot.com/'/><author><name>FAUSTINO PÉREZ</name><uri>http://www.blogger.com/profile/13401194699874629317</uri><email>noreply@blogger.com</email><gd:image rel='http://schemas.google.com/g/2005#thumbnail' width='16' height='16' src='http://img2.blogblog.com/img/b16-rounded.gif'/></author><generator version='7.00' uri='http://www.blogger.com'>Blogger</generator><openSearch:totalResults>17</openSearch:totalResults><openSearch:startIndex>1</openSearch:startIndex><openSearch:itemsPerPage>100</openSearch:itemsPerPage><entry><id>tag:blogger.com,1999:blog-4107309833057705275.post-4332847440729170495</id><published>2010-06-22T06:16:00.000-07:00</published><updated>2010-06-22T06:19:32.685-07:00</updated><category scheme='http://www.blogger.com/atom/ns#' term='PARA LLEGAR AL LIMBO'/><category scheme='http://www.blogger.com/atom/ns#' term='FERNANDO UREÑA RIB'/><title type='text'>PARA LLEGAR AL LIMBO</title><content type='html'>&lt;a onblur="try {parent.deselectBloggerImageGracefully();} catch(e) {}" href="http://4.bp.blogspot.com/_GmgwcXsJKQQ/TCC4Pxt6GgI/AAAAAAAAB00/0Spfr1t8lDI/s1600/PINTURA+DE+FERNANDO+URE%C3%91A+RIB.jpg"&gt;&lt;img style="display:block; margin:0px auto 10px; text-align:center;cursor:pointer; cursor:hand;width: 400px; height: 275px;" src="http://4.bp.blogspot.com/_GmgwcXsJKQQ/TCC4Pxt6GgI/AAAAAAAAB00/0Spfr1t8lDI/s400/PINTURA+DE+FERNANDO+URE%C3%91A+RIB.jpg" border="0" alt=""id="BLOGGER_PHOTO_ID_5485586927320701442" /&gt;&lt;/a&gt;&lt;br /&gt;Pintura de Fernando Ureña Rib&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;&lt;span style="font-weight:bold;"&gt;FERNANDO UREÑA RIB&lt;/span&gt;&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Hay tres abismos falsos antes de llegar al Limbo. En el primero suelen caer los políticos y los adictos al poder, porque refulge ya en la distancia gris con la promesa de haber hallado la gloria inmarcesible. A medida que te acercas divisas enormes figuras ecuestres levantando sus espadas y sus lanzas, señalando caminos antagónicos. Este paraje puede infundir confusión crónica, por lo que se recomienda continuar en línea recta y no detenerse a admirar el oropel y las charreteras de los sátrapas y dictadores militares. &lt;br /&gt;&lt;br /&gt;En el segundo abismo caen los comerciantes cuyos pecados, aunque menores, son harto frecuentes. Se trata de senderos resbaladizos. Es fácil deslizarse tras el oro que bordea las fuentes y ser tragado por ellas. La prudencia es el único muro de contención. &lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Hay enormes y suntuosas puertas en el tercer abismo. No entres por ninguna de ellas. Tampoco te dejes atrapar por los símbolos, aparentemente inocuos, en los dinteles. Unos prometen la sabiduría, otros el placer, la castidad, la suculencia o la justicia. Tan pronto atraviesas el umbral caes irremisiblemente en una profunda oscuridad y no verás la luz hasta pasadas dos o tres edades terciarias. &lt;br /&gt;&lt;br /&gt;El Limbo verdadero, sin embargo, no tardará en aparecer. Es cierto que el camino es largo y angosto. Tanto, que temerás ser aplastado por las paredes que te apretarán y succionarán a medida que avanzas con dificultad extrema. No des un paso atrás. Jadeante y bajo extrema tensión, llegarás al Limbo que te parecerá la gloria misma. Aquí nada importa ya. Ni las fluctuaciones en la bolsa de valores, ni el asedio criminal de los bancos, ni los desaires amorosos, ni el odio de tus enemigos. No tendrás sentido de pertenencia alguna. Ni a raza, ni a cultura, ni a religión, ni a nación ni a lengua. Te habrás desprendido de todas las cosas, no será necesario pensar y pensar. No será preciso defender nada, ni demostrar lo quien eres, lo que tienes o no tienes, lo que sabes o no...Y sin embargo habrás descubierto el magnífico poder de los sentidos, que irán afinándose hasta saborear cada espectro luminoso, cada clave auditiva. Tu alma se purificará y flotará llena de luz. Estarás en paz. &lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Fernando Urena Rib&lt;br /&gt;훼르난도 우레냐 립은 &lt;br /&gt;www.latinartmuseum.com&lt;br /&gt;www.latinartmuseum.net&lt;br /&gt;www.fundacionurenarib.org&lt;div class="blogger-post-footer"&gt;&lt;img width='1' height='1' src='https://blogger.googleusercontent.com/tracker/4107309833057705275-4332847440729170495?l=escritoresdominicanos.blogspot.com' alt='' /&gt;&lt;/div&gt;</content><link rel='replies' type='application/atom+xml' href='http://escritoresdominicanos.blogspot.com/feeds/4332847440729170495/comments/default' title='Enviar comentarios'/><link rel='replies' type='text/html' href='http://www.blogger.com/comment.g?blogID=4107309833057705275&amp;postID=4332847440729170495' title='0 comentarios'/><link rel='edit' type='application/atom+xml' href='http://www.blogger.com/feeds/4107309833057705275/posts/default/4332847440729170495'/><link rel='self' type='application/atom+xml' href='http://www.blogger.com/feeds/4107309833057705275/posts/default/4332847440729170495'/><link rel='alternate' type='text/html' href='http://escritoresdominicanos.blogspot.com/2010/06/para-llegar-al-limbo.html' title='PARA LLEGAR AL LIMBO'/><author><name>FAUSTINO PÉREZ</name><uri>http://www.blogger.com/profile/13401194699874629317</uri><email>noreply@blogger.com</email><gd:image rel='http://schemas.google.com/g/2005#thumbnail' width='16' height='16' src='http://img2.blogblog.com/img/b16-rounded.gif'/></author><media:thumbnail xmlns:media='http://search.yahoo.com/mrss/' url='http://4.bp.blogspot.com/_GmgwcXsJKQQ/TCC4Pxt6GgI/AAAAAAAAB00/0Spfr1t8lDI/s72-c/PINTURA+DE+FERNANDO+URE%C3%91A+RIB.jpg' height='72' width='72'/><thr:total>0</thr:total></entry><entry><id>tag:blogger.com,1999:blog-4107309833057705275.post-5661002485833783560</id><published>2010-06-22T06:12:00.000-07:00</published><updated>2010-06-22T06:15:57.377-07:00</updated><category scheme='http://www.blogger.com/atom/ns#' term='FERNANDO UREÑA RIB'/><category scheme='http://www.blogger.com/atom/ns#' term='EL HOMBRECILLO VERDE'/><title type='text'>EL HOMBRECILLO VERDE</title><content type='html'>&lt;a onblur="try {parent.deselectBloggerImageGracefully();} catch(e) {}" href="http://1.bp.blogspot.com/_GmgwcXsJKQQ/TCC3SmE0zII/AAAAAAAAB0s/mPYL48M-l1k/s1600/DETALLE_DE_LA_PINTURA_DE_FERNANDO_URE_A_RIB.jpg"&gt;&lt;img style="display:block; margin:0px auto 10px; text-align:center;cursor:pointer; cursor:hand;width: 300px; height: 400px;" src="http://1.bp.blogspot.com/_GmgwcXsJKQQ/TCC3SmE0zII/AAAAAAAAB0s/mPYL48M-l1k/s400/DETALLE_DE_LA_PINTURA_DE_FERNANDO_URE_A_RIB.jpg" border="0" alt=""id="BLOGGER_PHOTO_ID_5485585876223577218" /&gt;&lt;/a&gt;&lt;br /&gt;Detalle de pintura de Fernando Ureña Rib&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;&lt;span style="font-weight:bold;"&gt;Fernando Ureña Rib&lt;/span&gt; &lt;br /&gt;&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Dios visitaba con frecuencia la Tierra a supervisar los trabajos en aquellos días. Créeme, yo sé de esas cosas. Era la época de la gestación, el período del No-Tiempo. Has de saber que si no existía la muerte, ¿qué sentido habría tenido medir el tiempo? &lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Dios se paseaba por los laboratorios terrenales y se deleitaba conversando con los sabios creadores. Puedes llamarles ángeles, arcángeles, dioses, como quieras. En realidad eran grandes inteligencias personificadas y sumamente laboriosas. Se comunicaban entre sí instantánea y permanentemente. Algunos trabajaban en las profundidades del océano, en los desiertos; otros se ocupaban del aire y de los pájaros. O de la creación de sorprendentes criaturas ínfimas que se arrastran y se esconden en la tierra. Los que trataban con el alimento y la biología de los árboles eran sumamente divertidos. &lt;br /&gt;&lt;br /&gt;No todo era perfecto. Se trabajaba bajo el concepto de ensayo y error. Por eso ves animales jorobados, de cuello muy largo o de piernas muy cortas. A Dios le gustaba participar de los ensayos y antes de insuflarles vida él mismo se convertía en rinoceronte, o en canguro o en oso hormiguero. Todos reían. La flora y la fauna proliferaban por todas partes. Era un tiempo feliz. &lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Te decía, sin embargo, que se trabajaba a fuerza de ensayos y de errores. Era asunto de códigos. Todo es cuestión de códigos. De aliteraciones y paranomasias, de logística, de conjuntos, binomios y fórmulas algebraicas. No es tan complejo. Se repiten ciertos códigos genéticos de una manera y te dan un resultado: Un mono, por ejemplo. Los alteras un poco y tienes un ratón. Pero primero debes saber lo que quieres. Siempre debes saber lo que quieres. &lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Y Dios sabía lo que quería. Por eso se internaba con los dioses en lo que hoy conocemos como las regiones mayas, las planicies africanas o las selvas amazónicas. De pronto le encontrabas en Siberia o Mongolia hablando de osos polares o de dromedarios, se paseaba por las grandes llanuras americanas montando sobre los bisontes, o divisando águilas y halcones. &lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Los problemas empezaron luego de la creación del hombre, con el cual Dios estuvo muy contento. Se sustituyó el equipo de inteligencias celestiales que diseñó el sistema anatómico del varón, por otro que dijo tener ideas frescas y distintas para crear la compañera de Adán. La gente no lo sabe, pero Adán permaneció varios siglos en coma, porque los dos equipos no lograban ponerse de acuerdo. Hubo muchas emociones envueltas. Se discutió durante siete siglos el tema del sexo y el amor. El amor, el amor. ¿Traería felicidad o desdicha? Era más complejo que lo que Dios pensaba. En el ínterin hubo muchos errores y estos, al poco tiempo tenían que ser eliminados, sacrificados antes de que pudieran salir del laboratorio. &lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Algunos experimentos escaparon, sin embargo, aprovechando el descanso de los dioses (quienes a veces dormían interminablemente) y se internaban en los bosques y allí se reproducían clandestinamente. Así surgieron duendes, genios, galipotes, nahuales. Pero cuando la mujer estuvo lista, aquello fue una gran celebración en todo el universo. Dioses de todas partes venían a admirarla. Ella estaba sedada aún por las adormideras y sin embargo ya se la veía resplandecer. Todos se enamoraron y la aclamaron. &lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Todos aplaudieron, menos yo, El Hombrecillo Verde, quien se quedó olvidado, agazapado, refunfuñando y oculto tras unos anaqueles, muerto de envidia. &lt;br /&gt;&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Fernando Urena Rib&lt;br /&gt;훼르난도 우레냐 립은 &lt;br /&gt;www.latinartmuseum.com&lt;br /&gt;www.latinartmuseum.net&lt;br /&gt;www.fundacionurenarib.org&lt;div class="blogger-post-footer"&gt;&lt;img width='1' height='1' src='https://blogger.googleusercontent.com/tracker/4107309833057705275-5661002485833783560?l=escritoresdominicanos.blogspot.com' alt='' /&gt;&lt;/div&gt;</content><link rel='replies' type='application/atom+xml' href='http://escritoresdominicanos.blogspot.com/feeds/5661002485833783560/comments/default' title='Enviar comentarios'/><link rel='replies' type='text/html' href='http://www.blogger.com/comment.g?blogID=4107309833057705275&amp;postID=5661002485833783560' title='0 comentarios'/><link rel='edit' type='application/atom+xml' href='http://www.blogger.com/feeds/4107309833057705275/posts/default/5661002485833783560'/><link rel='self' type='application/atom+xml' href='http://www.blogger.com/feeds/4107309833057705275/posts/default/5661002485833783560'/><link rel='alternate' type='text/html' href='http://escritoresdominicanos.blogspot.com/2010/06/el-hombrecillo-verde.html' title='EL HOMBRECILLO VERDE'/><author><name>FAUSTINO PÉREZ</name><uri>http://www.blogger.com/profile/13401194699874629317</uri><email>noreply@blogger.com</email><gd:image rel='http://schemas.google.com/g/2005#thumbnail' width='16' height='16' src='http://img2.blogblog.com/img/b16-rounded.gif'/></author><media:thumbnail xmlns:media='http://search.yahoo.com/mrss/' url='http://1.bp.blogspot.com/_GmgwcXsJKQQ/TCC3SmE0zII/AAAAAAAAB0s/mPYL48M-l1k/s72-c/DETALLE_DE_LA_PINTURA_DE_FERNANDO_URE_A_RIB.jpg' height='72' width='72'/><thr:total>0</thr:total></entry><entry><id>tag:blogger.com,1999:blog-4107309833057705275.post-5485693428585151586</id><published>2010-01-12T10:39:00.000-08:00</published><updated>2010-01-12T18:49:35.131-08:00</updated><category scheme='http://www.blogger.com/atom/ns#' term='GRACIA IGLESIAS'/><title type='text'>POETA INVITADA: GRACIA IGLESIAS</title><content type='html'>&lt;a onblur="try {parent.deselectBloggerImageGracefully();} catch(e) {}" href="http://1.bp.blogspot.com/_GmgwcXsJKQQ/S0zECHSGe0I/AAAAAAAABwk/CleV_K0P7k0/s1600-h/Gracia_Iglesias.jpg"&gt;&lt;img style="display:block; margin:0px auto 10px; text-align:center;cursor:pointer; cursor:hand;width: 268px; height: 400px;" src="http://1.bp.blogspot.com/_GmgwcXsJKQQ/S0zECHSGe0I/AAAAAAAABwk/CleV_K0P7k0/s400/Gracia_Iglesias.jpg" border="0" alt=""id="BLOGGER_PHOTO_ID_5425927191668357954" /&gt;&lt;/a&gt;&lt;br /&gt;&lt;span style="font-weight:bold;"&gt;Versos de "El mundo de Casimiro. Memorias de un saltamontes"&lt;/span&gt;&lt;br /&gt;Imagen de P.Villar&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;&lt;span style="font-weight:bold;"&gt;MI PRIMER RECUERDO&lt;/span&gt;&lt;br /&gt;&lt;br /&gt; &lt;br /&gt;Los almendros estaban&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;adornados de espuma.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;El día en que nací, la primavera&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;colgaba del piquito de la luna.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt; &lt;br /&gt;Mis hermanos y hermanas&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;dormían en el tiesto&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;y mamá  vigilaba&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;y yo estaba despierto.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt; &lt;br /&gt;–Duérmete Casimiro,&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;príncipe del incienso.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Me dijo mi papá.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Yo seguía despierto. &lt;br /&gt;La luna sonriente&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;brillaba sobre el huerto.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt; &lt;br /&gt;&lt;span style="font-weight:bold;"&gt;GRACIA IGLESIAS&lt;/span&gt;&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;(Poema de “El mundo de Casimiro. Memorias de un saltamontes”)&lt;br /&gt;&lt;br /&gt; &lt;br /&gt;&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;&lt;a href="http://valsdeloselefantes.blogspot.com/search?updated-max=2008-04-20T15%3A47%3A00Z&amp;max-results=10"&gt;http://valsdeloselefantes.blogspot.com/search?updated-max=2008-04-20T15%3A47%3A00Z&amp;max-results=10&lt;br /&gt;&lt;/a&gt;&lt;br /&gt;&lt;span style="font-weight:bold;"&gt;Lo admito&lt;/span&gt;&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;He de confesar aquí, &lt;br /&gt;desde el hueco que dejan las palabras sobre el tiempo vacío, &lt;br /&gt;públicamente y a riesgo &lt;br /&gt;de parecer &lt;br /&gt;tremendamente cursi, &lt;br /&gt;que vengo percibiendo en mis pulmones &lt;br /&gt;en los últimos días &lt;br /&gt;un vértigo infinitamente humano &lt;br /&gt;que me llena de sed &lt;br /&gt;y me parece &lt;br /&gt;-siento vergüenza hasta de pronunciarlo- &lt;br /&gt;me parece que incluso &lt;br /&gt;podría ser amor. &lt;br /&gt; &lt;br /&gt;Me he enamorado. &lt;br /&gt;De la dureza de una piel sin nombre &lt;br /&gt;oscura &lt;br /&gt;surcada por los años de indefinida espera. &lt;br /&gt;De sus yemas tendidas hacia mí &lt;br /&gt;aunque no me comprende ni me sabe. &lt;br /&gt;De un silencio que guarda el rumor de mil vidas invisibles. &lt;br /&gt; &lt;br /&gt;Estoy loca de amor por la impudicia &lt;br /&gt;con que muestra a mi paso sus encantos &lt;br /&gt;sin reparar &lt;br /&gt;en si voy o si vengo , &lt;br /&gt;si estoy acompañada o cruzo sola &lt;br /&gt;delante de su espléndida figura de ambigüedad certera. &lt;br /&gt; &lt;br /&gt;Debo de confesar, &lt;br /&gt;debo decirlo, &lt;br /&gt;que me hiere los ojos la hermosura &lt;br /&gt;de las flores que adornan su desnudo. &lt;br /&gt; &lt;br /&gt;He de admitir, &lt;br /&gt;lo admito, &lt;br /&gt;que estoy enamorada de ese árbol. &lt;br /&gt;&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;&lt;span style="font-weight:bold;"&gt;&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Versos de "El mundo de Casimiro. Memorias de un saltamontes"&lt;/span&gt;&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;&lt;span style="font-weight:bold;"&gt;GRACIA IGLESIAS&lt;/span&gt;&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;(Poema de “El mundo de Casimiro. Memorias de un saltamontes”)&lt;br /&gt;&lt;br /&gt; &lt;br /&gt;Por gentileza de &lt;span style="font-weight:bold;"&gt;Gracia Iglesias&lt;/span&gt; podemos disfrutar de algunos versos del libro con el que ha ganado la VII edición del Premio Internacional de Poesía Infantil ‘Luna de Aire’ que convoca el Centro de Estudios de Promoción de la Lectura y la Literatura Infantil (CEPLI) de la Universidad de Castilla-La Mancha y que será publicado en el mes de abril con ilustraciones de Ángela de la Vega. "Los poemas narran las aventuras de un saltamontes desde sus primeros recuerdos, cuando nace en un jardín, hasta que un día se cuela en una casa donde descubrirá un fantástico mundo de personajes salidos de los libros".&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Como el salto armónico del saltamontes, los versos de Gracia Iglesias danzan mudando&lt;br /&gt;de medida con sensibilidad y ritmo , narración y poesía a un tiempo...&lt;div class="blogger-post-footer"&gt;&lt;img width='1' height='1' src='https://blogger.googleusercontent.com/tracker/4107309833057705275-5485693428585151586?l=escritoresdominicanos.blogspot.com' alt='' /&gt;&lt;/div&gt;</content><link rel='replies' type='application/atom+xml' href='http://escritoresdominicanos.blogspot.com/feeds/5485693428585151586/comments/default' title='Enviar comentarios'/><link rel='replies' type='text/html' href='http://www.blogger.com/comment.g?blogID=4107309833057705275&amp;postID=5485693428585151586' title='0 comentarios'/><link rel='edit' type='application/atom+xml' href='http://www.blogger.com/feeds/4107309833057705275/posts/default/5485693428585151586'/><link rel='self' type='application/atom+xml' href='http://www.blogger.com/feeds/4107309833057705275/posts/default/5485693428585151586'/><link rel='alternate' type='text/html' href='http://escritoresdominicanos.blogspot.com/2010/01/poeta-invitada-gracia-iglesias.html' title='POETA INVITADA: GRACIA IGLESIAS'/><author><name>FAUSTINO PÉREZ</name><uri>http://www.blogger.com/profile/13401194699874629317</uri><email>noreply@blogger.com</email><gd:image rel='http://schemas.google.com/g/2005#thumbnail' width='16' height='16' src='http://img2.blogblog.com/img/b16-rounded.gif'/></author><media:thumbnail xmlns:media='http://search.yahoo.com/mrss/' url='http://1.bp.blogspot.com/_GmgwcXsJKQQ/S0zECHSGe0I/AAAAAAAABwk/CleV_K0P7k0/s72-c/Gracia_Iglesias.jpg' height='72' width='72'/><thr:total>0</thr:total></entry><entry><id>tag:blogger.com,1999:blog-4107309833057705275.post-6700394819783211558</id><published>2009-12-01T11:45:00.001-08:00</published><updated>2009-12-01T11:45:39.109-08:00</updated><title type='text'>REGIONALISMO LITERARIO</title><content type='html'>Sentimiento trágico y regionalismo literario en los cuentos de Ángel Hernández Acosta: Su soledad, su dolor y su silencio &lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Avanza, caminante [avanza], sin temor a la fría soledad (. . .).&lt;br /&gt;-- A. H. A., Cocktail de escenas. &lt;br /&gt;&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;(Por:&lt;span style="font-weight:bold;"&gt; Alex Ferreras&lt;/span&gt;) &lt;br /&gt;&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;James Joyce, el reputado escritor irlandés, se rebeló contra el estancamiento espiritual y filisteísmo cultural de la Irlanda de sus días. Éste es un país, al igual que Polonia, que no puede ser estudiado tanto en su historia como en su cultura, fuera del catolicismo. Es así como se educa en esta ideología religiosa. Sin embargo, pese al estancamiento de su tierra, Joyce no dejó de ambientar su narrativa en lo que constituyó su historia, su atmósfera y su topografía, por haber representado para él un micro universo de todo lo que podía suceder en el plano de la experiencia humana. Con el correr de los años, otro escritor, esta vez de otro país y de otra cultura, parecido en su actitud frente a su medio que Joyce --claro está, no en la densa y rigurosísima estética de éste-- se empeñará en dejar registrado en sus escritos de ficción narrativa, la experiencia humana de un pueblo que necesitaba trascender de sus estrecheces morales y mentales. Con este esquema estético el escritor neibero Ángel Hernández Acosta se dedicará a mostrar a sus gentes la luz de la razón a través de esa variante del realismo como lo es el regionalismo literario. Sus cuentos, además, son atravesados por un sentimiento trágico frente a la vida, sentimiento que será determinante en el grueso de su narrativa. En este mismo sentido, como se sabe, el cuentista escribe dentro de una tradición a la que pertenecen no pocos escritores de habla hispana de todas las épocas, tal Jorge Manrique, el Cervantes de Persiles, Miguel de Unamuno, Rubén Darío, Antonio Machado, García Lorca, y demás. &lt;br /&gt;&lt;br /&gt;El cuentista echa mano al folclor, las costumbres, los hábitos de vestir, el habla y las creencias de su pueblo, pero como narrador que desarrolla la temática de corte regionalista, no creemos que se interese gran cosa en la verdad y la naturaleza humana que encierran. Por igual, las críticas veladas de carácter político, didáctico, moralizador y social que hace en sus narraciones no buscan sino mejorar los patrones culturales y mentales de sus compueblanos. De esta suerte desbroza, a golpes de prosa y de una poesía depurada, las malezas de su ignorancia y limpia las telarañas de las falsas creencias que les anega: “(. . .) Yo te decía que eso de brujerías es un disparate, cosa de gente tonta”, le echa en cara el personaje Toña a Pedro Nené, “pero tú estabas ciego (. . .)” (Tierra blanca, p. 84). La descripción del paisaje donde le tocó nacer, en relación con sus rasgos y peculiaridades culturales y topográficas, les imprime realismo a sus cuentos. &lt;br /&gt;&lt;br /&gt;El sentimiento trágico no dejará de estar presente a lo largo de la narrativa corta del laureado escritor neibero. Ni siquiera el humor se libra de su influjo. Cuando el lector piensa que descansará de aquel tono trágico que permea sus cuentos, aunque sea por un instante, el cuentista le sorprende de nuevo más tarde con la reconstrucción de un episodio o de una escena trágica al final. Al explorar la experiencia humana en escenas y situaciones de carácter trágico, lo deja con deseos de liberarse de la carga síquica y de las tensiones emocionales que se desprenden de las lecturas de sus narraciones: “Una tarde, Cucú montó un ataúd y se fue al más allá sin darnos previo aviso (Cocktail de escenas, p. 52); y más adelante, cuenta el narrador de la repentina muerte de su personaje principal, “¡Cómo volver, si en el puerto de la tumba no hay boletas de regreso! (. . .)” (Ibíd.). En “Mi amigo Pedro” inicia el cuento en esa misma vena amarga, que será predominante en Cocktail de escenas (1948) y Tierra blanca (1957): “Sí, amigo, bebo con frecuencia, porque así es como puedo soportar este mundo de penas que pesa sobre mí” (Cocktail. . ., p. 32). Luego, pone en boca del mismo narrador, las exclamaciones, “¡Cuánto he sufrido! ¡Tal vez hasta el árbol confidente esté cansado de mis llantos! (. . .)” (Ibíd., p. 34). &lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Hernández Acosta es un escritor con intereses serios de penetrar el fondo de misterio y de tristeza del paisaje neibero, contrario a otros escritores de su tiempo, que en un esnobismo poco digno, rindieron culto al etnocentrismo de otras culturas. No en balde en varias ocasiones se le oyó decir con orgullo que Neiba era su París. Era de esperarse que, frente al estancamiento espiritual de su pueblo; amén de la brutal represión del régimen de Trujillo; a falta de respuesta a las cosas del espíritu, buscara evadir la realidad que le tocó vivir, en un medio de galleros, de riñas y de cantinas. Nos lo indica el texto “Una estrella grande me saludaba desde el cielo”. En este cuento estamos ante un estado de alma que a menudo entra en éxtasis. En una respuesta que le da el narrador a su hermana, le dice: “¡Hermana mía, acompáñame! ¡No me dejes solo en este lejano bosque! &lt;br /&gt;&lt;br /&gt;(. . .)” (Ibíd., p. 39). “Valor, hermano [. . .]; valor, que es retorcido el camino de la vida (. . .)” (Ibíd.), le contesta ella. &lt;br /&gt;&lt;br /&gt;En otras palabras, el narrador --detrás del cual se esconden acontecimientos autobiográficos del escritor, como veremos luego-- pide que no se le deje solo en su vida de martirio, como también hace la misma petición a un ángel que le acompaña en un sueño que tuviera. Y haciendo eco inconsciente de la moral represiva de una ideología religiosa, en vigor de una forma inesperadamente especial en épocas de la tiranía, la hermana le revela al narrador: “Nunca te amilanes ante las dificultades, porque ellas son enviadas por nuestro Señor para fortalecer el espíritu del hombre (. . .)” (Ibíd.). Hernández Acosta reproducirá semejante esquema narrativo en otros cuentos, entre los que se destaca “Cuando las sombras lloran”, de Otra vez la noche (1972). Viéndolo en clave sicológica, el sueño arriba indicado puede tener un rol de compensación; o sea, el autor intentaría aspirar inconscientemente a restaurar su paz interior, a aliviar sus tormentos espirituales, alentados por un medio estéril, pero máxime, por aquel sistema político represivo, para un espíritu sensible y delicado como lo fue el suyo. Corrían los años ’40, de Cocktail. . .; luego, los ’50, de Tierra Blanca.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Prevalece en las anteriores obras narrativas la descripción de escenas y episodios autobiográficos tristes desde diferentes niveles de profundidad y distancia estética. El cuentista retrata la atmósfera, el paisaje y patrones culturales de su pueblo, en los cuales se interna su espíritu para no volver a salir sino en Otra vez. . ., donde apunta cierto aliento de optimismo. Es lo que sucede, específicamente, en los cuentos “Cucú”, “Las flores, la muchacha y el cartero” y “Los aldeanos vienen cantando”, en contraposición con “Dígame usted” y “Cuando las sombras lloran”; de modo opuesto también a “Tomasina, la traicionera”, “Una resolución irrevocable”, “No quería ser mendigo, sino juglar” y “Los cocuyos misteriosos”, de Cocktail. . . . De esta misma vena son, entre otros cuentos, “Tierra blanca”, “Cañamaca”, “Rosenda”, “Biografía de un recuerdo” y “El gallo”, de Tierra blanca; lo mismo, los cuentos sueltos “La sombra homicida” y “Escenas de amor en el trapiche” (Cuadernos dominicanos de cultura – año ¿?--). &lt;br /&gt;&lt;br /&gt;De igual suerte, el escritor recaerá más tarde en su sentimiento trágico, en los cuentos inéditos “Este muerto no tiene credenciales”, “Honor, mujer y gallos” y “Un prisionero”, publicados en el desaparecido suplemento literario Isla Abierta del periódico Hoy en 1987. Vale destacar que era notoria en el tiempo de publicación de Cocktail. . . y Tierra blanca la autocensura que se impuso el intelectual dominicano en respuesta al recrudecimiento de la represión de la dictadura trujillista. De ahí que la mayoría de las obras, en específico después de 1945, por razones obvias, fuera literatura de evasión. &lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Ahora, el atormentado espíritu del escritor neibero no impidió que de vez en vez hiciera un alto en sus narraciones predominantemente trágicas para entregarse a la descripción de escenas de expansión y del más fino humor. Como dice Cucú, el pintoresco personaje del cuento del mismo nombre, respondiendo al desplante de una chica que se burla de su apariencia física: &lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Del jocico e’sa muchacha,&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;sabiéndolo compartí,&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;salen siete jocicone&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;y el jocicón ‘e medí (Cocktail. . ., p. 50). &lt;br /&gt;&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Y fiel a la estética regionalista, con el mismo circuito de humor, el autor reconstruye este episodio en torno a Cucú, quien, por el sentimiento trágico que atraviesa a su creador, como quiera está condenado a morir: &lt;br /&gt;&lt;br /&gt;-- ¿Cucú, a ti te gustaría ser músico?&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;-- ¡Uy! – contestó --. . . Traj que llegue al bujío vuá tumbá una mata ‘e lechosa para hacé mi fututo. . .&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;-- ¿Y cuál instrumento te gusta?&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;-- El que parece un cachimbo. &lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Y aventando la boca como una bejiga (sic), añadió: &lt;br /&gt;&lt;br /&gt;--Ese que hace: tírum, títum, tírum (Ibíd., p. 51). &lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Sin embargo, Cucú acaba de partir ya de este mundo, y con él, su alforja de versos populares: “Talvez, en el cielo, esté cantando coplas”, dice el narrador, “para ganarles centavos a los ángeles (. . .)” (Ibíd., p. 52). &lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Igualmente, el sentimiento trágico determinará el presupuesto ideológico de Carnavá (1979), la única novela del autor. En esta obra Hernández Acosta narra la experiencia humana de Lucas Evangelista Sena – Carnavá --, un personaje real y mítico de la épica regional de nuestra literatura. El también cacique del bando de los bolos es el único héroe trágico real, en la literatura dominicana, que cae en manos de sus adversarios políticos, fruto de la perfidia y de las intrigas políticas entre partidarios de los bolos y los coludos, en tiempos del conchoprimismo en la República Dominicana. Con esta novela, a juicio del escritor y poeta Andrés L. Mateo -- en el prólogo que escribiera a esta obra en el 1988 -- se cierra el ciclo de novelas que trata de la vida del caciquismo en el país, y no como se creía, con La Mañosa (1936) de Juan Bosch. &lt;br /&gt;&lt;br /&gt;No sólo el escritor discurre sobre el tema de las revoluciones en Otra vez. . . sino también que lo retomará en Carnavá y en los cuentos sueltos que publicara en Isla Abierta, y en los que deja destilar ecos bastantes definidos de su novela, al punto de que reproduce parcialmente en ellos, entre otros tantos fragmentos, similares esquemas de narración y de sintaxis, tal el niño de “Un prisionero”, que guarda semejanza con los de la novela, especialmente en la visión que éstos tienen sobre los juegos del Carnavá – mito con armas de juguete (Carnavá, pp. 47-48; Hoy, pp. 8-9); ecos de Carnavá y Fidel Bulla (Carnavá, p. 33) pueden rastrearse en “Honor. . .” (Hoy, p. 6). Por igual, los personajes Ventura, Micaelo y Lila, del mismo cuento, resuenan, al respecto, en sus contrapartes Carnavá, Fidel Bulla y Pancha Pérez, de la citada novela. El personaje Juan Bobó, como lugarteniente de Carnavá, es el Cimaladera de Brígida Milpasos en Otra vez. . . . De igual manera, hay resonancias de personajes de cuentos en otros cuentos, o sea, Emilio Campana, el hijo del alcalde, de “Rosenda”, es el mismo Micaelo de “Honor. . .”, y Rosenda, es Lila, además de ser ésta la Pancha Pérez de la novela. En esa misma línea, no es para nada descabellado pensar que Hernández Acosta no dejó de tener en mente el boceto del propio personaje Carnavá cuando escribió el cuento “Un prisionero”, sobre todo, en los episodios finales. &lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Los cuentos de Hernández Acosta debieron haber sido inspirados en la tradición del realismo social en la literatura dominicana de la década de los ’30, en el cual, por supuesto, se destaca la temática de línea costumbrista. El escritor demostró profesar un amor y apego profundos a Neiba, su patria chica. Pareciera que no le llegó a preocupar en lo mínimo que se le llegase a etiquetar de escritor provinciano por ello. En ese mismo sentido, no significa que por haber cultivado la literatura en su variante regionalista en su país se les trate como escritura marginal algunos textos de Mark Twain, Henry James, William Faulkner, y demás, en la literatura regional de los EE. UU., como tampoco en esa misma medida deban subestimarse las descripciones de la vida de Wessex, del escritor y poeta trágico británico Thomas Hardy.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Hernández Acosta escoge a Neiba y lugares cercanos como escena ideal para sus narraciones, bien que los tintes poéticos entretejidos en éstas a veces las puedan distanciar un tanto de aquel nivel de lengua llano y directo que se espera de la estética realista. Su tierra fue el escenario escogido donde se debatirán dolorosamente sus conflictos de carácter espiritual.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Ahora bien, el escritor no podría haber evitado verse cara a cara consigo mismo en cuentos --pensamos-- con fuertes tintes autobiográficos, si comparamos la dolorosa experiencia humana retratada en ellos y algunos acontecimientos que pasaron en la vida del autor, en “Este muerto. . .”, “Mi amigo Pedro”, “Rosenda” y “Biografía . . .”. Del autor neibero dice el reconocido poeta Lupo Hernández Rueda, en una nota explicativa que escribiera a Tierra blanca: “Ángel Hernández Acosta, sabe presentar sus propias experiencias con hermoso lenguaje, donde nos narra acontecimientos en los cuales él mismo ha sido actor” (Ibíd., p. 3). En verdad, es de sabios observar a salvo las reglas de juego en un régimen represivo, ¿pero a qué precio? El espíritu le pediría cuentas al escritor sumiéndolo en el sufrimiento: “El dolor nos acecha en cada esquina de la vida”, sostiene el narrador, desde la perspectiva de la filosofía existencial en el cuento “Nube negra”, de la obra arriba señalada. “(. . .) Un instante de sonrisa”, continúa, “no es más que una ironía de la real y honda tristeza en que vive el hombre por el solo hecho de haber venido al mundo como fruto, tal vez, de un absurdo imperdonable” (Ibíd., p. 29) [. . . .], “un dolor callado como los grandes dolores” (Ibíd., p. 25). Juan La Flor, el personaje principal, “venía callado como los grandes dolores”, prosigue repitiendo el narrador, “surco abierto para todas las muertes”, el cual “realizaba el más triste de todos los regresos [. . .] por el camino de la honda soledad del corazón” (Ibíd., p. 26). &lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Empero, urge que el artista se rebele para reafirmar su libertad individual, aunque sea en su interior, contra parejo estado de cosas, como lo hizo el poeta Franklin Mieses Burgos, en su poema escénico El héroe (1960), y como también se propuso hacerlo, con todo, Hernández Acosta en sus primeras obras. La República Dominicana en tiempos de Trujillo fue un pueblo muerto, en términos espirituales, embrutecido por el miedo y el terror. Nada rompe la monotonía de rumiar aquella soledad, dolor y silencio, sin tener ni siquiera el más mínimo derecho al murmullo, en un tiempo en que las paredes ciertamente oían, a menos que no sea a través del arte como confesionario. Aquél le brinda al escritor y poeta consuelo en la justicia poética que busca. De cierto, se respira ese aire de libertad yugulada en los cuentos de Hernández Acosta. &lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Hernández Acosta estuvo consciente de los límites dentro de los cuales podía escribir en la siniestra época que le tocó vivir, tan consciente, que pone como epígrafe a su cuento “La sombra homicida”: “(. . .) Yo os ruego no ir más lejos de donde puedan llevaros las palabras” (Cuadernos. . ., op. cit.). “(. . .) Somos tan limitados y finitos. . .”, afirma el narrador del personaje principal Ernesto. “Por eso [él] no podía saber que aquella mañana, en que iba a partir con sus equipajes y sus aspiraciones saludaría por última vez la amada [la patria antes de 1930]; no podía saber que más tarde recibiría la noticia fatal de una trágica despedida sin regreso” (Ibíd.), en la misma medida en que nuestro país, antes del ascenso del tirano al poder, nos reclama la antigua República Dominicana romántica y liberal a través de Ernesto, ya en su lecho de muerte: “El moribundo abrió los ojos lentamente”, afirma el narrador, “y los volvió a cerrar por última vez diciendo estas palabras: “ ‘¡La sombra de María! . . . ¡La sombra! . . .’ ” (op. cit.). &lt;br /&gt;&lt;br /&gt;La narrativa en tiempos de la dictadura era las más de las veces literatura de evasión. Forman parte de aquella literatura tradicional propia de los regímenes totalitarios. Predomina en ella el sentimentalismo. Ese tipo de narrativa se desenvolvía en una atmósfera de fantasía, como puro reflejo de aquella fantasía en que el tirano mantuvo a los dominicanos, fruto del miedo y del terror, por más de 30 años. &lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Creemos que el escritor neibero llegó más lejos en sus experiencias dolorosas en épocas de la tiranía, al punto de llegar al auto flagelo. Se castigó a sí mismo en su dolor, lo que hará posible que lleve un lunar en su espíritu por el resto de sus días, el mismo lunar que combate Pedro Rosales y el incidente sobre el espejo en el cuento “Este muerto. . .”, si entendemos por lunar, en su sentido figurado, el haber hecho algo censurable: “A veces como que vivimos las cosas de tanto recrearlas en la mente”, cuenta el narrador del personaje Don Chacho Milá (Tierra blanca, p. 21). Un espíritu como el de Hernández Acosta --se espera-- tenía que rebelarse contra las presiones de la época en que vivió. Este cuento es revelador del miedo sicológico en un artista que vive bajo un régimen represivo, un caso, desde luego, que no fue único en el escritor que nos ocupa. Fue exactamente también el de los intelectuales liberales que fundaron el movimiento el ermetismo, durante el régimen fascista de Mussolini en Italia, los cuales terminaron imponiéndose autocensura en esa época nefasta de la historia italiana moderna. Igual suerte corrió el grupo de intelectuales de la Poesía Sorprendida y el de la Generación del ’48 en la literatura dominicana, a la que perteneció el propio intelectual neibero. De modo que estamos por creer que “Este muerto. . .” es un cuento de aspecto autobiográfico para ser leído en retrospectiva, a partir de lo expresado más arriba por Hernández Rueda: “(. . .) ¡Ahora en que estás solo, solo contigo mismo y con tu imagen que se acerca y se aleja en las insondables distancias del espejo! (. . .)”, dice el narrador del lunar que le reclama a Pedro Rosales (Hoy, p. 3). “Parece que me estoy volviendo loco, no hay duda, loco”, afirma este personaje, “y una prueba de ello es que esta imagen que se ve en el fondo de este espejo, se mueve, se mueve como el picaflor, como ese pájaro de nervios que de tanto trajinar, está y no está donde está” (Ibíd.). &lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Nada más lejos del autor en la creación de “Este muerto. . .”, a partir de la visión lacaniana del espejo, del alborozo que siente el niño al observar su propia imagen en él. En rigor, hay que ver el espejo en este cuento como una representación visual de la realidad, de aquella realidad que vivió el escritor, y como un objeto que remite a otro objeto. Vista la intensidad de su sufrimiento, por haber vivido en un contexto histórico muy específico y concreto como el de una dictadura, al escritor sólo le falta por rasgar y penetrar hasta el fondo de la superficie acuosa de su espejo con tal de encontrar la clave a su lunar, y de éste, a la tragedia espiritual que constituyó su vida. En esta misma dirección, canta Borges en su poema “El espejo”: “. . . Yo temo ahora que el espejo encierre / El verdadero rostro de mi alma / Lastimada de sombras y de culpas / El que Dios ve y acaso ven los hombres” (Jorge Luis Borges: Obras completas, p. 193).&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Hernández Acosta en sus conflictos internos apuesta a descubrirse a sí mismo, digamos, en la cara del muerto que pudo haber sido su caso, de haber enfrentado directamente el denominado orden establecido en ese entonces. Agustín, el hermano mellizo de Pedro Rosales, sicológicamente hablando, es la misma persona, o sea, el dominicano que sí resistió con las armas aquel régimen de fuerza, personificado éste, en el caso específico del autor, por el “largo y fino hilo”, es decir, por la navaja, que siente en la mejilla como “un frío de abismos”, a decir del narrador (“Este muerto. . .”, Hoy, p. 3); de ahí la muerte física de su hermano, y de ahí, a la inversa -- diríamos nosotros --, la del autor, en términos morales y espirituales, por la posición estrictamente conservadora que mantuvo a lo largo de la dictadura, y más tarde, en el gobierno de los Doce Años de Balaguer. &lt;br /&gt;&lt;br /&gt;De todos los cuentos escritos por Hernández Acosta, nos parece que donde mejor demostró tener habilidades narrativas es en el cuento anteriormente tratado. Se echa de ver en tamaño texto la complejidad y plasticidad del tema en él desarrollado. Estamos frente a un artista de la palabra que recrea experiencias autobiográficas cruciales en su vida con objetividad. Saltan a la vista el cuidado y el énfasis que pone en el desarrollo de las ideas envueltas; asimismo, su hincapié en la gracia, la belleza y proporción de cada detalle. El Hernández Acosta de ese cuento resulta ser un escritor con una mayor conciencia de su oficio; igual, el honor que hace a la tradición de la literatura clásica, y dentro de ella, a los escritores de habla hispana. Sale a relucir esta vez el concepto literario lo real maravilloso carpenteriano, en narraciones donde se cuenta la historia de metamorfosis y transformaciones de personas y animales, así como de apariciones. De esta suerte, terminó siendo fiel --como lo ha hecho con la reconstrucción de varias otras creencias y costumbres-- al folclor caribeño.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;El flujo poético, no menos que el tono trágico, no deja de prevalecer de igual modo en los cuentos de Hernández Acosta. Jamás el escritor deja de ser aquel refinado poeta que también fue, cuando de cultivar otras formas literarias se trata. La poesía es su estampa. Apenas hay ese párrafo en las narraciones en que no sea tocado por la melodiosa vibración de su lírica. Versos sueltos como “Donde quizás haya un pedazo de luna hilvanando el delirio del maíz empinado” (Tierra blanca, p. 6), “Por oriente, la luna aparecía como una gran moneda frotada por las manos de Dios” (Ibíd., p. 64); “Los cactus dormían soñando angustias (. . .)” (Cocktail. . ., p. 10), “Mi corazón, pájaro de amor que siempre me cantó detrás del pecho (. . .)” (Ibíd., p. 17); “Ver las chispas abrirse como rosas en el aire (. . .)” (Otra vez . . ., p. 41), y “Un estrecho río de perfume entre dos montañas de caramelo sobre el pecho” (Ibíd., p. 54); en versos como los antes citados, indiscutiblemente que presenciamos a un poeta de fina estampa, romántico, en total dominio de su cielo, rabiosamente estrellado, de Neiba. &lt;br /&gt;&lt;br /&gt;El agreste paisaje neibero cobra vida al fuego de la dicción poética de Hernández Acosta. Sin duda, no es poca cosa extraer poesía a un lugar de común asociado con la aridez y la miseria, es decir, con los cacti, las bayahondas y las guazábaras. Su condición de poeta distingue su narrativa, lo que indica que estamos frente a un joven escritor que busca construir su identidad como artista de la palabra. Es notable su interés en pintar con el mayor de los coloridos posibles el alma de Neiba. Creyó suya la responsabilidad de retratar la cultura de este pueblo en matices variados. Y ya que “En Neiba empieza la patria”, tal cual reza un lema, el autor hará el intento de esculpir con la palabra el valor cultural de su tierra. &lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Unos de los grandes méritos de Hernández Acosta como escritor, además de ganar el Premio Nacional de Novela 1988, por su relato Carnavá, no es menos en intentar crear – sin habérselo quizás propuesto –una nueva voz en la literatura dominicana, construyendo desde su soledad, su dolor y su silencio una poesía de gran sensibilidad, ahí donde se esperaba el registro de lengua llano y directo del realismo, cuanto por desafiar el tono poco riguroso que se presume del regionalismo literario, al narrar escenas y episodios con la mayor seriedad que pudo. &lt;br /&gt;&lt;br /&gt;El lector empieza a ver con otros ojos la peculiaridad del paisaje neibero en diversos colores a partir de la narrativa de Hernández Acosta. El escritor invita a descubrir el ritmo vibrante de la poesía que esconde; no obstante, lo pinta en un tono triste y sombrío desde fuera, a la distancia, en el grueso de sus cuentos; en Tierra blanca, en cambio, ese mismo paisaje lo trasladará a su interior de cuentista y de poeta, para terminar en una crisis existencial hasta el día de su muerte. En esta obra describe la muerte desde dentro; al parecer, forma parte de su estrato íntimo; en 1957, fecha de su publicación, ya la tiranía de Trujillo tenía su peso; es decir, había arreciado la represión, el terror y la muerte; no sucede así en gran medida en Cocktail . . ., mucho menos en Otra vez. . ., en donde la distancia que el cuentista mantiene del tono trágico de las escenas y episodios que suele recrear, es de consideración. Pasa de una posición netamente conservadora en las dos primeras obras a una un tanto militante en ésta. Apunta, si se quiere, a la toma de una acción política directa. Inclusive, la descripción de la muerte la hace en otra vena, no en la triste, trágica y sombría de Tierra blanca y Cocktail. . . .&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Sin embargo, Otra vez la noche, publicada en el 1972, en otras palabras, en la época de los Doce Años de Balaguer, y un año antes del desembarco de Caamaño por playa Caracoles, en Azua, nos atrevemos a afirmar que es una extraña reconstrucción tardía, y quiérase o no, decadente, sobre la vida del caciquismo en la República Dominicana; y más si la remontamos siete años atrás, o sea, al período de la guerra de abril de 1965; a no ser que el cuentista pretenda rumiar en esta obra una posición ideológica ya caduca, la de sentir nostalgia por la presencia del Hombre Fuerte, enterrado ya –esperamos-- en la historia dominicana. El personaje principal, Brígida Milpasos, no es sino una versión local moderna del personaje principal de Doña Bárbara (1929) de Rómulo Gallegos, y de la por igual andrógina protagonista de La cacica (1944) de Rafael Damirón. Más aún: Hernández Acosta insiste en el tema de las revoluciones en “Este muerto. . .”, publicado de forma suelta a finales de la década de los ’80, junto a “Honor. . .” y “Un prisionero”, los tres, también de contenido trágico. Lo propio pasa con Carnavá, a menos que, tal como sostiene Mateo en el prólogo de esta obra, lo haya hecho para “sublimizar un vacío” en torno a Lucas Evangelista Sena – a – Carnavá, único héroe trágico real y cantor de versos en nuestra literatura, lo mismo que por el valor que encierra ese personaje para la historia de la cultura dominicana. Tan profunda y compleja fue la crisis existencial del cuentista que aún persiste en sus últimas narraciones. &lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Por último, con Hernández Acosta emerge una nueva voz en la variante regional de la literatura dominicana. Intentó crear un nuevo patrón literario en esa zona sin que se sienta la dificultad en trillar caminos nuevos. Vienen a la mente los primeros escritores latinoamericanos cuando empezaron a describir la realidad de sus países, acostumbrados a retratarla con acento de la península ibérica. Con respecto a su posición ante la dictadura, el escritor neibero entendió a tiempo sus límites al escribir bajo un régimen totalitario que cercenó la libertad a su país. Exploró en sus textos narrativos el alcance y el concepto de esa libertad, pero prefirió guardar silencio, al igual que lo hizo la mayor parte de los intelectuales de ese entonces; sin embargo, en él devino culpa. Optó mejor por consumirse, también, en la soledad y el dolor. Sus críticas al sistema en el orden político, social y moral no las expresó sino de refilón. Además, vale concluir diciendo que, aparte del mérito logrado por el escritor y poeta neibero, por aquel relato, le cabe el honor de haber escrito, con no poca seriedad, dentro de la estética del regionalismo literario, así como de haber traducido su crisis existencial en versos de depurada belleza y gran sensibilidad. &lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Santo Domingo,&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Santo Domingo,&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;16 - 24 / 10 / 07. &lt;br /&gt;&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Referencias Bibliográficas &lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Bosch, Juan. La Mañosa. Santo Domingo: Alfa y Omega, 1980. (1936). &lt;br /&gt;&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Damirón Rafael. La cacica. Santo Domingo: Alfa y Omega, 1983. (1944). &lt;br /&gt;&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Emecé Editores, eds. Jorge Luis Borges: Obras completas. Vol. III. &lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Brasil: Emecé Editores, 1994. &lt;br /&gt;&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Fernández, Félix, ed. Clima de eternidad: Franklin Mieses Burgos: Obras &lt;br /&gt;&lt;br /&gt;completas. Santo Domingo: Impresora Amigo del Hogar, 1986. &lt;br /&gt;&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Gallegos, Rómulo. Doña Bárbara. México: Editorial Porrúa, S. A., 1995. &lt;br /&gt;&lt;br /&gt;(1929). &lt;br /&gt;&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Hernández Acosta, Ángel. Cocktail de escenas. Ciudad Trujillo: Imprenta &lt;br /&gt;&lt;br /&gt;“Arte y Cine”, 1948.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;-------------------------------. Tierra blanca. Ciudad Trujillo: Imprenta &lt;br /&gt;&lt;br /&gt;“Librería Dominicana”, 1957. &lt;br /&gt;&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;-------------------------------. Otra vez la noche. Santo Domingo: Impresora &lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Arte y Cine, C. por A., 1972. &lt;br /&gt;&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;-------------------------------. Carnavá. Santo Domingo: Editora Taller, 1979. &lt;br /&gt;&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;-------------------------------. “La sombra homicida”; “Nube negra”. &lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Cuadernos dominicanos de cultura. ¿ ? &lt;br /&gt;&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;-------------------------------. “Este muerto no tiene credenciales”; “Honor, &lt;br /&gt;&lt;br /&gt;mujer y gallos”; “Un prisionero”. Hoy 4 de abril 1987: 3-9.&lt;div class="blogger-post-footer"&gt;&lt;img width='1' height='1' src='https://blogger.googleusercontent.com/tracker/4107309833057705275-6700394819783211558?l=escritoresdominicanos.blogspot.com' alt='' /&gt;&lt;/div&gt;</content><link rel='replies' type='application/atom+xml' href='http://escritoresdominicanos.blogspot.com/feeds/6700394819783211558/comments/default' title='Enviar comentarios'/><link rel='replies' type='text/html' href='http://www.blogger.com/comment.g?blogID=4107309833057705275&amp;postID=6700394819783211558' title='0 comentarios'/><link rel='edit' type='application/atom+xml' href='http://www.blogger.com/feeds/4107309833057705275/posts/default/6700394819783211558'/><link rel='self' type='application/atom+xml' href='http://www.blogger.com/feeds/4107309833057705275/posts/default/6700394819783211558'/><link rel='alternate' type='text/html' href='http://escritoresdominicanos.blogspot.com/2009/12/regionalismo-literario.html' title='REGIONALISMO LITERARIO'/><author><name>FAUSTINO PÉREZ</name><uri>http://www.blogger.com/profile/13401194699874629317</uri><email>noreply@blogger.com</email><gd:image rel='http://schemas.google.com/g/2005#thumbnail' width='16' height='16' src='http://img2.blogblog.com/img/b16-rounded.gif'/></author><thr:total>0</thr:total></entry><entry><id>tag:blogger.com,1999:blog-4107309833057705275.post-411557680179446935</id><published>2009-12-01T11:37:00.000-08:00</published><updated>2009-12-01T11:38:12.250-08:00</updated><title type='text'>EL FUTURO DE LA MEMORIA*</title><content type='html'>&lt;span style="font-weight:bold;"&gt;&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;BASILIO BELLIARD&lt;/span&gt;&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;La memoria habla y habla en el discurso del recuerdo: adopta la forma de la nostalgia. En la literatura se transforma en método, en el supremo recurso de la ficción novelesca. Vladimir Nabokov inquiere, interroga, invoca e incluso “agarra por el cuello” a la memoria y la hace hablar. De ahí que titule sus memorias: Habla, memoria. Octavio Paz dice que la memoria es en la modernidad lo que fue la inspiración para la antigüedad. Si hay una historia, cuyo fundamento es el pasado, también puede haber una memoria del futuro. O del porvenir, como en Elena Garro, en su maravillosa novela Los recuerdos del porvenir.&lt;br /&gt;La memoria como género literario ha sido llevada, en muchas ocasiones, a la categoría de libro clásico: Memorias de ultratumba de Chateaubriand. Y en la época actual: Neruda en Confieso que he vivido y Para nacer he nacido; Robert Graves en Adiós a todo esto; El oficio de vivir de Cesare Pavese; las Antimemorias de André Malraux; Si la semilla no muere de André Gide; La arboleda perdida de Rafael Alberti; Permiso para vivir de Bryce Echenique; Vivir para contarla del Gabo; El pez en el agua de Vargas Llosa y Vida perdida de Ernesto Cardenal, para ser más frescos los ejemplos. Como se ve, hay en las memorias todo un arte de la titulación.&lt;br /&gt;La memoria es una suerte de narración de carácter autobiográfico basada en el recuerdo. En ella participa como protagonista no sólo la vida de su autor, sino también, las vidas de los demás, los cuales han contribuido a moldear su vida, la que ha crecido paralela a su sombra. La memoria se distancia de la autobiografía en que, en la primera, caben todos los recuerdos, las cavilaciones, los sucesos, los hechos y los acontecimientos de la vida privada y de los demás; en cambio, en la segunda, sólo se describe la vida de modo un tanto cronológica. La autobiografía funciona del pasado al presente, del nacimiento a la muerte; la memoria, en cambio, mantiene su accionar en el sentido en que funciona la memoria. Es decir, de modo no estrictamente cronológico, pues su fluir es como el aire o el viento: libre, sin dirección fija, en ondas expansivas, como el humo, en círculos concéntricos.&lt;br /&gt;El auge de la memoria como género literario se remonta al siglo XIX, pero se inicia en el siglo XVIII. En España tuvo su desarrollo con Azorín, la Generación del 98, Pío Baroja, entre otros. La memoria guarda una estrecha vinculación con la autobiografía, las confesiones, los diarios, la biografía y la crónica. Aunque la memoria puede leerse como novela, no así son una y la misma cosa –aún cuando hay memoria novelada y novela autobiográfica. Memoria y autobiografía son conceptos similares pero no iguales. No hay una memoria sino varias; de ahí que se hable en plural: las memorias. Narración retrospectiva, inventario de vida, balance vital, vuelo, buceo imaginario, elucubración de la nostalgia, melancolía, la memoria es el testamento de una vida apasionada, de una gran vida, interesante, trascendente, decisiva para una generación, época y momentum histórico.&lt;br /&gt;En el prefacio a su memoria, Los grandes cementerios bajo la luna, George Bernanos, el eminente novelista católico francés, dice una frase que me parece emblemática: “Si la tarea que emprendo ahora fuera de mi gusto, es probable que me faltara el ánimo para proseguirla, puesto que no creería en ella. Sólo creo en lo que me cuesta. No he hecho nada pasable, en este mundo, que no me haya parecido, al principio, inútil, inútil hasta el ridículo, inútil para producirme asco. En mi corazón tengo un demonio que se llama: ¿para qué?”&lt;br /&gt;En ocasiones, el novelista mezcla su historia personal con la biografía de sus personajes. La realidad, que alimenta la literatura, puede convertirse en territorio, en pasto que germine la memoria. La obra de Borges está atravesada y alimentada por su memoria, que se robusteció y clarificó con su ceguera. “Funes, el memorioso”, es acaso, la extensión de su arte narrativo y la personificación del poder de la memoria. O más bien: un elogio a la memoria y la gran metáfora que caracteriza su poética narrativa. Es pues la apología de su propio yo narrador. De ahí que no es la imaginación quien narra sino la memoria, una suerte de memoria narrativa que bucea y navega en el azar del pasado, aún cuando la historia resida en el futuro (Julio Verne, Isaac Asimov, Elena Garro, G. H. Wells).&lt;br /&gt;El narrador miente adrede cuando “literaturiza”, por así decirlo, una historia personal o externa a su experiencia. Miente el memorialista y el autobiógrafo; en ambas actúan las preferencias de lo contado, en un ejercicio de ocultamiento y revelación. Por eso lo leído en una autobiografía o en una memoria, muchas veces participa de una farsa que se queda en el tintero de la autocensura. La memoria actúa como ética del escritor y también como poética, donde postula su versión de un pasado real. El narrador usa la memoria y también la inventa. “Toda memoria fermenta en la medida en que envejece”, ha dicho Marcio Veloz Maggiolo, en su espléndido La memoria fermentada. Ensayos bioliterarios, donde se convierte en un auténtico arqueólogo de la memoria del pasado.&lt;br /&gt;La memoria es una crítica al olvido y una crítica de sí misma, en tanto que el olvido es su mecanismo de defensa. Cuando la memoria fermenta germina en olvido, lo fecunda: espiral de la memoria y el olvido. “La meta es el olvido/ yo he llegado antes”, dice Borges. La memoria florece para no morir: guarda una íntima relación con el sueño. Mi madre decía “yo recordé”, en lugar de decir, yo desperté. En ese sentido, Borges decía que esta frase es una maravilla, con lo cual le hacía un elogio a mi madre. Quien no tiene conciencia de la memoria tampoco la tiene del olvido y de la muerte. Tenemos conciencia de la muerte porque tenemos razón y conciencia del tiempo y de la duración. Por eso los animales son más felices que los hombres, pues no tienen conciencia de la muerte porque no la tienen del tiempo. El hombre sabe que es un ser para la muerte, mas los animales no. Y eso nos atormenta. Perder la memoria es igual que perder la razón. El loco pierde más la memoria que la razón. Memoria y razón: dos caras de la conciencia humana. Tener memoria de lo perdido, del pasado, nos hace infelices y nostálgicos, melancólicos y atormentados. Olvidar es perdonar. Quien no olvida aún no ha perdonado. Abel perdonó a Caín cuando olvidó la cicatriz que éste le dejó en su frente como huella del primer crimen de la humanidad cristiana y del mundo. Este episodio Borges lo recrea magistralmente.&lt;br /&gt;El olvido atenúa la conciencia. Cuando escuchamos canciones del pasado, no sólo recordamos eventos de nuestra vida, sino los de nuestro entorno. Y sólo tendemos a recordar lo que nos favorece porque la memoria es selectiva: está vinculada al deseo. Sólo memorizamos lo que deseamos. Memoria y deseo: caras del recuerdo. La memoria también tiene un contexto donde se alimenta, crece, germina, fermenta y muere, pero vive al transferirse a los demás. En Africa, cuando muere un anciano, se dice que muere una biblioteca. La memoria también puede ser ígnea, terrestre, cósmica: vive en las paredes y en las piedras, en los monumentos y en los libros.&lt;br /&gt;La memoria nutre el pensamiento, airea las ideas, le presta alas a la imaginación. Vive en habitaciones contiguas a la conciencia. El novelista utiliza la memoria como técnica, pero también la inventa, transformándose en un hacedor de memorias, en un artesano del recuerdo. Todo novelista es un arqueólogo de la memoria y todo historiador, un arqueólogo del pasado. Proust, al buscar el tiempo perdido, encontró su eternidad, muriendo con la última frase y recobrando el tiempo, a través de la técnica que él mismo creó: la “memoria involuntaria”.&lt;br /&gt;“Cualquier pasado fue mejor”, dice Jorge Manrique, en su célebre Copla. Sin embargo, hay que decir que todo tiempo pasado es un tiempo perdido porque ya pasó. El mejor de los tiempos es el presente porque corresponde a la vida. &lt;br /&gt;&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;*Tomado de la Revista &lt;span style="font-style:italic;"&gt;Agulha Divulga&lt;/span&gt;&lt;div class="blogger-post-footer"&gt;&lt;img width='1' height='1' src='https://blogger.googleusercontent.com/tracker/4107309833057705275-411557680179446935?l=escritoresdominicanos.blogspot.com' alt='' /&gt;&lt;/div&gt;</content><link rel='replies' type='application/atom+xml' href='http://escritoresdominicanos.blogspot.com/feeds/411557680179446935/comments/default' title='Enviar comentarios'/><link rel='replies' type='text/html' href='http://www.blogger.com/comment.g?blogID=4107309833057705275&amp;postID=411557680179446935' title='0 comentarios'/><link rel='edit' type='application/atom+xml' href='http://www.blogger.com/feeds/4107309833057705275/posts/default/411557680179446935'/><link rel='self' type='application/atom+xml' href='http://www.blogger.com/feeds/4107309833057705275/posts/default/411557680179446935'/><link rel='alternate' type='text/html' href='http://escritoresdominicanos.blogspot.com/2009/12/el-futuro-de-la-memoria.html' title='EL FUTURO DE LA MEMORIA*'/><author><name>FAUSTINO PÉREZ</name><uri>http://www.blogger.com/profile/13401194699874629317</uri><email>noreply@blogger.com</email><gd:image rel='http://schemas.google.com/g/2005#thumbnail' width='16' height='16' src='http://img2.blogblog.com/img/b16-rounded.gif'/></author><thr:total>0</thr:total></entry><entry><id>tag:blogger.com,1999:blog-4107309833057705275.post-4839340991043999492</id><published>2009-03-15T18:40:00.000-07:00</published><updated>2009-03-15T18:42:40.841-07:00</updated><category scheme='http://www.blogger.com/atom/ns#' term='FERNANDO UREÑA RIB'/><category scheme='http://www.blogger.com/atom/ns#' term='OTRA VERSIÓN DEL PARAÍSO'/><title type='text'>OTRA VERSIÓN DEL PARAÍSO</title><content type='html'>&lt;strong&gt;FERNANDO UREÑA RIB&lt;/strong&gt;&lt;br /&gt; &lt;br /&gt;Las condiciones atmosféricas en el Jardín de Edén eran ideales. Según entendidos iraquíes, conocedores del microclima formado entre el Tigris y el Eúfrates,  la temperatura oscilaría entre los 23 y los 26 grados Celsius. Esto  permitía que la pareja edénica transitara libre y desnuda por los amplios jardines y subjardines del complejo. &lt;br /&gt; &lt;br /&gt;Sin embargo, la pareja no siempre andaba junta.  Adán prefería solazarse en la Planicie Africana, con su extraordinaria fauna, sus montículos desérticos y sus bazares al aire libre; mientras que Eva tenía un gusto casi adictivo por el Jardín Japonés con sus ensenadas y lagos rodeados por árboles en miniatura.  Debo aclarar que en esos tiempos elementales,  los ángeles guardianes se ocupaban celosamente de la jardinería y de la irrigación, aunque luego se aprobaron concesiones y subcontratos con compañías bien establecidas de Kioto y de Fujiyama. &lt;br /&gt; &lt;br /&gt;Pero lo que te quería comentar es que cuando Eva se hastiaba de las orquídeas e ikebanas, se adentraba en un laberinto casi selvático,  en una reserva forestal que bien podría recordarnos al Amazonas o a las pronunciadas y tupidas pendientes del alto Orinoco. Pasaba  ella días y hasta años enteros internada en la selva. Como sabrás, el tiempo no importaba entonces. Al contrario, los reencuentros entre Adán y Eva, aunque esporádicos eran muy intensos. Se reunían cerca de las Tullerías, un canal artificial circundado de árboles frondosos que hay en París,  o en el Central Park, que es una amplia área verde a la que acuden los jóvenes newyorkinos dispuestos a correr y a ejercitarse. &lt;br /&gt; &lt;br /&gt;Haz de saber que los lugares de reencuentro los elegía siempre Eva, porque así aprovechaba para irse de compras por las Galerías de Laffayette o por las tiendas sofisticadas de la Quinta Avenida, o para adentrarse en las tiendas de joyas y diamantes que todavía existen en el Fashion District. El gran problema ocurrió un día, cuando ella empezó a descender por la avenida Broadway hasta el bajo Manhattan y el público empezó a aglomerarse al verla caminar desnuda y plena de sensualidad con apenas un pequeñísimo abrigo de mink cubriendo sus espaldas. &lt;br /&gt; &lt;br /&gt;Era una mañana despejada de septiembre y Nueva York ostentaba esa temperatura fresca y dulce que a veces nos regala. Pero la cantidad de gente que se aproximó a Eva era tal, que ella no tuvo más remedio que correr desesperadamente y ocultarse en unas torres paralelas que se levantaban hasta el cielo en el distrito financiero. Por supuesto, la escena era observada celosamente desde la estratosfera, por los ángeles guardianes.  Pero la visibilidad era tan perfecta, que la vieron huir claramente un par de pilotos iraquíes, de aeronaves comerciales, que circundaban la zona y quienes se distrajeron terriblemente en la ofuscación del momento y chocaron de pronto y de manera fulminante contra las altísimas torres gemelas. Desde ese día, todos hemos perdido el paraíso.&lt;div class="blogger-post-footer"&gt;&lt;img width='1' height='1' src='https://blogger.googleusercontent.com/tracker/4107309833057705275-4839340991043999492?l=escritoresdominicanos.blogspot.com' alt='' /&gt;&lt;/div&gt;</content><link rel='replies' type='application/atom+xml' href='http://escritoresdominicanos.blogspot.com/feeds/4839340991043999492/comments/default' title='Enviar comentarios'/><link rel='replies' type='text/html' href='http://www.blogger.com/comment.g?blogID=4107309833057705275&amp;postID=4839340991043999492' title='0 comentarios'/><link rel='edit' type='application/atom+xml' href='http://www.blogger.com/feeds/4107309833057705275/posts/default/4839340991043999492'/><link rel='self' type='application/atom+xml' href='http://www.blogger.com/feeds/4107309833057705275/posts/default/4839340991043999492'/><link rel='alternate' type='text/html' href='http://escritoresdominicanos.blogspot.com/2009/03/otra-version-del-paraiso.html' title='OTRA VERSIÓN DEL PARAÍSO'/><author><name>FAUSTINO PÉREZ</name><uri>http://www.blogger.com/profile/13401194699874629317</uri><email>noreply@blogger.com</email><gd:image rel='http://schemas.google.com/g/2005#thumbnail' width='16' height='16' src='http://img2.blogblog.com/img/b16-rounded.gif'/></author><thr:total>0</thr:total></entry><entry><id>tag:blogger.com,1999:blog-4107309833057705275.post-8434525907976917854</id><published>2009-01-14T07:07:00.001-08:00</published><updated>2009-01-14T07:09:39.193-08:00</updated><category scheme='http://www.blogger.com/atom/ns#' term='Los huéspedes del Paraíso'/><category scheme='http://www.blogger.com/atom/ns#' term='de Fernando Valerio-Holguín'/><title type='text'>Los huéspedes del Paraíso, de Fernando Valerio-Holguín</title><content type='html'>&lt;strong&gt;Manuel García-Cartagena&lt;/strong&gt;&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Puesta en circulación del lunes 12 de enero de 2009 &lt;br /&gt;&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;¿Qué tenemos que decirle al mundo los escritores dominicanos acerca del Paraíso? ¿Sabemos acaso algo nosotros, los habitantes de esta tierra, acerca del Paraíso? Ante todo, recordemos que Pedro Antonio Valdez ya había jugado con los sentidos que adquiere el significante “paraíso” en el imaginario de las comunidades de inmigrantes dominicanos en Nueva York en su obra de teatro Paradise, ganadora de una mención de honor en el premio de dramaturgia de Casa de Teatro de 1997. En ese texto antecedente quedó demostrado que, según el punto de vista desde donde se mire, el “paraíso” puede estar “aquí” o “allá”, y esa precisamente es la razón por la cual casi siempre serán fallidos los cálculos que busquen resolver esa ecuación imaginaria que consiste en determinar de qué lado se encuentra el “camino que tiene un corazón”, como decía el Don Juan de Carlos Castaneda, es decir, esa vía que debería conducirnos irremediablemente al paraíso, a la felicidad completa.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;En su novela Los huéspedes del Paraíso, Fernando Valerio-Holguín imagina al Paraíso bajo la forma de un hotel a partir de un cuadro de Edward Hopper: “un viejo edificio victoriano contra un cielo muy gris, en medio de la estepa baldía”.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Es el mismo narrador en tercera persona del primer capítulo de la novela quien nos ofrece las pistas que nos ayudarán a ubicarnos en ese territorio radicalmente desubicado que es el Hotel Paraíso, una construcción cuyo ático: “demasiado cerca del cielo, se levanta sobre un amplio pórtico, sostenido por columnas dóricas, que también mira hacia el sur, porque el sol hiere el costado izquierdo al atardecer.” &lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Conviene señalar la originalidad de la manera en que Valerio-Holguín trabaja la imbricación de las secuencias descriptivas con las partes narrativas de su novela. De hecho, esta misma referencia al cuadro de Edward Hopper en el párrafo inicial del texto nos coloca en plena ecfrasis, un recurso retórico de transcodificación semiótica al que Valerio-Holguín le viene prestando mucha atención desde hace algunos años.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;El empleo de la ecfrasis le permite a Valerio-Holguín poner en palabras lo que originalmente aparece bajo la forma de un cuadro, una escultura, una película o una fotografía. Está de más decir que no se trata en su caso de una simple búsqueda de producir un efecto de realismo ni de nada parecido, sino más bien de todo lo contrario: en Los huéspedes del Paraíso la descripción opera como un mecanismo de deslizamiento de lo personal hacia el plano de la ficción. Un excelente ejemplo de esto último lo constituye la secuencia 12 de la segunda parte, de la cual cito el siguiente fragmento, en el cual, el narrador en primera persona se encuentra hojeando un álbum de fotografías:&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;«“Ese soy yo” a los 26 años en un inconsolable aeropuerto de adioses, recién becado, recién casado, con un futuro incierto, sin un centavo en los bolsillos, con una madre por morir y una hija por nacer —y lo terrible es que en ese momento no lo sabía—, prematuramente calvo, prematuramente triste, con una maleta barata y una caja de libros, rumbo al exilio en el Paraíso, las promesas mal cumplidas, la traición y el abandono, llámame en cuanto llegues, escríbeme, la muerte del que se va, porque marcharse es morir un poco, la muerte del que se queda, porque quedarse es también morir un poco. ¡Por cuántos caminos me habrá llevado la desesperanza, la duda!»&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;A primera vista, lo que dice el narrador en el fragmento citado podría pasar como la transcripción de los recuerdos que se van suscitando en su mente a medida que contempla cada uno de los fotogramas. Ese es, por lo menos, el efecto de lectura que producen las comillas que encierran la expresión “Ese soy yo” que el autor emplea de manera reiterativa en cada uno de los párrafos de esa secuencia. No obstante, conviene no perder de vista que en cada uno de esos párrafos, y en muchos otros pasajes de la novela, los recuerdos e impresiones del autor aparecen textualizados en un esquema de tipo descriptivo, otorgándole a la lectura un funcionamiento discontinuo que acentúa aun más el carácter fragmentario de la masa textual.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;De ese modo, puede decirse que la descripción propicia la inscripción de la subjetividad personal del autor en el centro del relato contado en Los huéspedes del Paraíso, tanto desde en lo relativo al punto de vista que asume el narrador como, en muchos casos, en lo que se refiere al trasiego de los datos tomados de su propia autobiografía. Por esa razón, sus lectores harían bien en considerar con cuidado la serie de procedimientos descriptivos que el autor va poniendo en marcha a lo largo de las 192 páginas de su novela, ya que prácticamente no hay en ésta una sola instancia descriptiva que no esté acompañada de lo que a todas luces me parece posible señalar como uno de los rasgos más característicos del estilo de Valerio-Holguín, esto es, la ironía.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Son muchos, realmente, los planos de Los huéspedes del Paraíso que están diseñados para suscitar efectos de ironía. Por ejemplo, en un pasaje del principio de la novela relativo al primer propietario del edificio del hotel Paraíso, el propio narrador infiere que: &lt;br /&gt;&lt;br /&gt;«Es un hotel solitario, que ajeno a la estepa infinita, no parece preguntarle nada a nadie. De seguro que el primer dueño habrá sido algún viejo misántropo que mandó a construir aquella mansión sin vecinos para que nadie lo molestara.» &lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Acto seguido, la lectura pasa sorpresivamente  y sin transición a la siguiente afirmación categórica puesta en boca de un vagabundo: &lt;br /&gt;&lt;br /&gt;«Un viejo solitario que vivía con sus esclavos y sus perros, comentó una vez un vagabundo que pasaba, porque lo vio azuzándoles los perros a sus esclavos; después de lo cual rió a mandíbulas batientes para celebrar la gracia”. &lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Así, por la vía de la ironía, vemos a Valerio-Holguín proceder contrariamente a la manera en que los escritores realistas construyen sus textos a partir de su saber enciclopédico, esto es, a partir de la serie de conocimientos y referencias que poseen acerca del mundo extraliterario. En consecuencia, podría decirse que el relato de Los huéspedes del Paraíso se construye deliberadamente a partir de lo que el narrador no sabe, lo cual determina ese avance acelerado al territorio mismo de la ficción que experimenta el lector a medida que penetra en el mundo del Hotel Paraíso. Sin lugar a dudas, esto constituye uno de los mejores aciertos de la novela y uno de los soportes que patrocinan su inscripción en el relativamente escaso número de relatos dominicanos que, en nuestra época, se desentienden del trujillismo de salón, de la invención de la historia patria sin orificios de salida, del degradante calco de escenas de la cotidiana vulgaridad y de otros temas que, acaparados por la nueva moda mercadológica, buscan reducir la literatura a la triste condición de un efecto placebo.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;En efecto, hay algo en la manera en que el narrador de Los huéspedes del Paraíso va uniendo suposiciones con retazos de referencias a objetos, personajes y situaciones claves en el entramado lógico de la novela que me recuerda lo que Northrop Frye decía acerca de la ironía en su ya clásico Anatomy of Criticism:&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;«El novelista irónico [...] se menosprecia a sí mismo y, al igual que Sócrates, pretende no saber nada, ni siquiera que es irónico. Una objetividad total y la supresión de todo juicio moral son esenciales a su método. Así, la compasión y el temor son cuestiones que no se suscitan en el arte irónico: el lector las infiere a partir del arte 1».&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;De hecho, es porque el narrador de Los huéspedes del Paraíso procede tal y como lo señala Frye, para quien: “el ironista fabula sin moralizar y no tiene más objeto que su tema”, por lo que los distintos efectos irónicos que se suscitan en la lectura pueden ser considerados a justo título como efectos de lectura, y no como elementos programáticos constitutivos del proyecto de escritura de Valerio-Holguín.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Desde este punto de vista, la ironía implícita en la manera en que el narrador presenta al personaje principal de la novela puede ser comprendida como un acto de puesta en ridículo de su propia condición de personaje literario:&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;«“Y como toda historia tiene un comienzo, el de ésta consiste en la llegada al Paraíso de un hombre de algunos cuarenta años [...]. Tenía el pelo extremadamente encanecido, se diría que casi blanco, para su edad. Sin proponérselo, su pelo compartía el gris plomizo de la mansión y su cielo. Era clásico en el vestir: zapatos negros, pantalones de salir, camisa mangas largas y flus (sic) abierto a los lados. No llevaba corbata sino una bufanda de seda en el cuello, de las que suelen llevar los cantantes de ópera para protegerse la voz. [...] Este hombre, a quien nadie conocía hasta entonces, por supuesto, en el Paraíso, podía haber sido un profesor, un poeta, un maniático sexual o un loco, pero de ninguna manera un hombre  corriente.” »&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Para completar el cuadro de la construcción de la escena de ficción irónica sobre la cual se construye el relato de Los huéspedes del Paraíso, este personaje cuya preeminencia se instala convenientemente en el centro de la narración a partir del desdoblamiento de la voz del narrador en el segundo capítulo, a partir del cual éste asume la primera persona del singular como base enunciativa, con lo cual, la lectura queda definitivamente contaminada por el virus del no saber del narrador, al pasar al plano puramente subjetivo de ese Yo narrativo que no tiene empacho en declarar, en el principio del segundo capítulo:&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;«Como tantos huéspedes, yo también llegué un día al Paraíso para no salir nunca más. El paraíso tiene un lobby de muebles estilo Luis XV en el que algunos huéspedes conversan  en voz baja, casi inaudible. Me he quedado de pie, abrigo en mano, contemplando las escaleras vacías  a través del espejo. Y no he intentado escapar o gritar. Me he quedado en silencio pensando en Désirée, a quien no conozco pero alguna vez presentí, no sé si en la vigilia o en el sueño. Me he quedado en silencio; me he quedado en sosiego, frente al espejo, pensando, sintiendo.» &lt;br /&gt;&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Es con este Yo narrativo que se abre campo a través de su propio desconocimiento del universo del hotel Paraíso que la novela encuentra, simultánea y definitivamente, su corriente y su cauce. La corriente a la que me refiero es la de un relato en el que el lirismo parece por momentos confinar a la narración al plano de la elegancia, pero sin abandonar nunca la escritura irónica a la que me he referido desde el principio de estas páginas. El cauce más arriba mencionado no es otro que el de la imposibilidad en que se encuentra el Yo narrativo de apartarse ni siquiera un instante de su propia historia, a pesar de que es a través de ese mismo Yo que la lectura se va internando en los detalles de las historias de los demás personajes. &lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Sin embargo, con este cambio de persona gramatical, es decir, con la puesta en marcha de un Yo narrador que no sabe lo que le sucede, aparece también una implicación crucial en el funcionamiento global del modelo narrativo de Los huéspedes del Paraíso. Me refiero al hecho de que, a diferencia de la mayoría de los relatos en primera persona en los que el narrador es testigo o actor de los acontecimientos que cuenta, en la novela de Valerio-Holguín el narrador aparece como la víctima inmediata de la mayoría de las situaciones en las que aparece involucrado, algo así como si el autor quisiera decirnos: «Miren, la historia no es solo lo que les pasa a los demás: esta es mi verdadera historia, porque esto que aquí cuento me pasó a mí y solo yo podría contarlo de esta manera.»&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Es precisamente en ese punto en donde la ficción contada en Los huéspedes del Paraíso se encuentra con su modelo arquetípico, el cual no es otro que el de la novela de claves, o roman-à-clef. &lt;br /&gt;&lt;br /&gt;En efecto,  más acá o más allá del trabajo constante y sistemático de la ironía que despliega el narrador de Los huéspedes del Paraíso, una lectura atenta de ciertos pasajes de esta novela permitiría observar la manera en que una línea de escritura autobiográfica se va dibujando en y a través de la historia contada a partir de ese primer pasaje del primer capítulo que leí hace un momento, donde se describe al personaje con cuya llegada al hotel se da inicio a la historia. Respecto a esto último, la función principal de la ironía sería la de distraer o desviar la lectura, alejándola de la posibilidad de captar en primer plano la serie de marcas o huellas de la subjetividad del autor implícitas en su escritura.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;En efecto, considerada desde el punto de vista estrictamente textual, la novela Los huéspedes del Paraíso sorprende por su compleja elegancia formal, en la que lo fragmentario elude a toda costa su propia condición de retazo arrancado a un utópico e innecesario modelo mayor y en la que los contrastes, como en las sinfonías de Tchaikovsky, operan como fórmulas para exorcizar el miedo. Sin embargo, tengo para mí que una de las mejores maneras de no comprender nada de lo que Fernando Valerio-Holguín se propuso realizar en esta novela es precisamente intentar considerarla “desde el punto de vista estrictamente textual”. &lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Afirmo esto último desde mi más profunda convicción de que, en Los huéspedes del Paraíso, Fernando Valerio-Holguín ha llevado la prosa narrativa escrita en la República Dominicana a un plano elegíaco pocas veces alcanzado por nuestros escritores, y lo ha hecho recurriendo precisamente a lo que, hasta hace algunos años era considerado como poco menos que un efecto secundario e indeseable de las novelas del “boom”, y más particularmente, de los relatos y novelas de Julio Cortázar. No solamente el personaje principal de la novela de Valerio-Holguín se hace llamar “profesor Olivera”, como el héroe de Rayuela, sino que el tono mismo en que se narran los acontecimientos nos recuerda el universo entre surrealista y nostálgico de la Rayuela del maestro argentino. Sin embargo, más importante que todas estas ocurrencias intertextuales, lo que aparece a todas luces como el punto de encuentro entre Los huéspedes del Paraíso y la escritura cortazariana es la manera en que lo personal opera en la prosa de Valerio-Holguín como un mecanismo de retroalimentación constante de la ficción.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Creo haber señalado anteriormente el papel que desempeña la descripción en este proceso de mestizaje de las instancias personales del autor con el plano de la ficción contada en su novela. Para concluir, quisiera ahora comentar brevemente el sentido que adquiere la noción de “paraíso” en este texto de Fernando Valerio-Holguín.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Desde el punto de vista filosófico, el problema fundamental al que se enfrenta Valerio-Holguín en su novela no es otro que el de la fragilidad de la condición humana en su búsqueda constante de la felicidad. La situación particular en que se encuentra el personaje narrador es comparable a la de un prisionero, pues al hotel Paraíso cualquiera puede entrar, pero nadie puede salir. Por tal razón, una vez allí dentro, todos los huéspedes deben esforzarse por encontrar una explicación para su presencia en aquel lugar. En el caso de Olivera, el pretexto que este se inventa es su amor por Désirée, personaje múltiple y esquizoide a quien intuye más de lo que conoce, una especie de mezcla de mujer fatal y de musa inspiradora que se convierte en su obsesión desde mucho antes de su primer encuentro con ella.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Recordemos, por lo demás que el mismo narrador declara haber partido a los 26 años «rumbo al exilio en el Paraíso»: la metáfora de ese viaje al Paraíso es tanto más elocuente cuanto que, en el plano de la ficción, los problemas que enfrenta el narrador son los mismos que enfrentan todas aquellas personas que, por alguna razón, han llegado a sumar alguna vez varios años de ausencia fuera de sus lugares de origen: la soledad, el ostracismo, la incomunicación, y lo que es peor, la imposibilidad de amar.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;La soledad, esa sombra del alma que duplica a la que producen los cuerpos que entran en contacto con la luz, es el precio que deben pagar los huéspedes por haber entrado un día en el Paraíso. No es casual que el texto de Los huéspedes del Paraíso se encuentre atravesado de principio a fin por una serie de referencias a la soledad personal a las que ninguna lectura podría eludir sin declararse nula, automáticamente y por la misma vía.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;En la versión del Paraíso que nos ofrece Fernando Valerio-Holguín hay una extraña mezcla de atracción y de repulsión. Esta ambivalencia contagia a todos los personajes del texto y forma parte, por así decirlo, de la lógica interna que determina el esquema de causalidad que nuestro escritor trabaja en su novela. &lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Todos aquellos quienes, por alguna razón, hayan tenido que permanecer fuera de su país de origen durante más del tiempo que originalmente habían pensado quedarse, encontrarán en la lectura de Los huéspedes del Paraíso una reflexión sostenida acerca de ese fenómeno que los psicólogos llaman el extrañamiento, es decir, ese lento proceso de implosión a través del cual el Yo se ve paulatinamente convertido en Otro, y en el que el pasado se actualiza constantemente hasta el punto de que el presente, es decir, el conjunto de circunstancias que determinan la situación en que se encuentra el Yo, se contamina con los recuerdos de un “antes” en ruptura constante con ese largo “después” que constituye la nueva situación del Yo, y éste termina convertido en un ser “limbificado”, es decir, habitante de un limbo desprovisto de soportes sensibles que lo sujeten a la realidad. De ese nuevo tipo de “paraíso”, tan artificial como los que evocaba Charles Baudelaire en su famoso ensayo, nos habla Fernando Valerio-Holguín en esta novela.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Muchas gracias.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Santo Domingo &lt;br /&gt;11 de enero de 2009&lt;div class="blogger-post-footer"&gt;&lt;img width='1' height='1' src='https://blogger.googleusercontent.com/tracker/4107309833057705275-8434525907976917854?l=escritoresdominicanos.blogspot.com' alt='' /&gt;&lt;/div&gt;</content><link rel='replies' type='application/atom+xml' href='http://escritoresdominicanos.blogspot.com/feeds/8434525907976917854/comments/default' title='Enviar comentarios'/><link rel='replies' type='text/html' href='http://www.blogger.com/comment.g?blogID=4107309833057705275&amp;postID=8434525907976917854' title='0 comentarios'/><link rel='edit' type='application/atom+xml' href='http://www.blogger.com/feeds/4107309833057705275/posts/default/8434525907976917854'/><link rel='self' type='application/atom+xml' href='http://www.blogger.com/feeds/4107309833057705275/posts/default/8434525907976917854'/><link rel='alternate' type='text/html' href='http://escritoresdominicanos.blogspot.com/2009/01/los-huspedes-del-paraso-de-fernando.html' title='Los huéspedes del Paraíso, de Fernando Valerio-Holguín'/><author><name>FAUSTINO PÉREZ</name><uri>http://www.blogger.com/profile/13401194699874629317</uri><email>noreply@blogger.com</email><gd:image rel='http://schemas.google.com/g/2005#thumbnail' width='16' height='16' src='http://img2.blogblog.com/img/b16-rounded.gif'/></author><thr:total>0</thr:total></entry><entry><id>tag:blogger.com,1999:blog-4107309833057705275.post-9213856113953010773</id><published>2008-12-06T18:11:00.000-08:00</published><updated>2008-12-06T18:19:01.407-08:00</updated><category scheme='http://www.blogger.com/atom/ns#' term='FAUSTINO PÉREZ ENTREVISTA A CLODOMIRO MOQUETE'/><title type='text'>FAUSTINO PÉREZ ENTREVISTA A CLODOMIRO MOQUETE</title><content type='html'>&lt;strong&gt;¿Quién es Clodomiro Moquete?, además de dirigir la revista cultural Vetas y de ser un asiduo paseante de la calle de El Conde de Santo Domingo, tocado con un sombrero de la época de la Gran Depresión.&lt;/strong&gt;&lt;br /&gt;Soy alguien inicuo y divino. Mucha gente piensa que soy de la región Sur, por mi apellido Moquete. Nací en San Pedro de Macorís el día 28 de julio de 1946, en el hospital del doctor Carl Theodore Georges. Hice mis estudios primarios en el municipio de Ramón Santana (Guaza), donde estudié música con el profesor Vicente Simeoli Castillo y fui miembro de la Banda Municipal de Música, una experiencia inolvidable, y en esos años cambiantes de la pubertad y la adolescencia vine a residir en Santo Domingo. Muy joven, fui testigo de aquel período traumático y fascinante de la historia dominicana que transcurrió a partir de 1961, con el ajusticiamiento de Trujillo, y dio paso al gobierno criminal de Joaquín Balaguer conocido como “de los doce años”, que se inició en 1966.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;A partir de 1969 fui maestro de primaria y secundaria, primero en el colegio Profesor Rodríguez, en el barrio de Mejoramiento Social, y luego en el colegio Hostos, en la calle Mercedes de la Ciudad Colonial. Luego fui profesor de educación musical y de ciencias sociales en el liceo Ramón Emilio Jiménez, de Los Mina. &lt;br /&gt;&lt;br /&gt;En los primeros años de la década de los setenta viví una experiencia más que interesante. Un grupo muy pequeño de jóvenes formamos un movimiento cultural que denominamos Pueblano. Hacíamos teatro y literatura. La característica más singular de aquel núcleo era su clandestinidad, lo que resultaba realmente insólito. Era “orientado” políticamente por la Línea Roja del Movimiento Revolucionario 14 de Junio a través de Fernando de la Rosa Pimentel, un militante de ese partido político, personaje singular, raro. El Movimiento “Pueblano”, que así se llamaba aquel grupo “clandestino”, inició una serie de actividades artísticas que colidían políticamente con el régimen de turno, el nefasto gobierno de Joaquín Balaguer conocido como el de los “doce años”. Fernando de la Rosa, que no debe ser confundido con el histórico Fernando de la Rosa sindicalista de la Central General de Trabajadores, CGT, había escrito una obrita de teatro titulada “La llamada” o “la mentada”, que se hizo muy popular en los trasfondos y los vericuetos de los barrios marginados de la ciudad, y respondía a la forma irónica de Juan Bosch de denominar la democracia impuesta en esos años por el “imperialismo norteamericano” y el gobierno “títere” de Joaquín Balaguer. Juan Bosch se refería irónicamente a “la llamada democracia representativa” y la obrilla de teatro de Fernando simplemente se titulaba “La llamada”, una denuncia contra el régimen. La obra se hizo tan popular que fue representada a nivel nacional por varios grupos de teatro de la calle y llegó un momento en que el texto resultó cambiado por los grupos y el nombre del autor olvidado, sin modificar la esencia política de la obra. Fernando se enteraba que en tal barrio, en Los Mina, en Villa Duarte, se estaba representando su obra, e incluso en otras ciudades del país, con modificaciones introducidas al calor de los ensayos y los montajes y sin acreditar el nombre del autor, aunque siempre fue llevaba al público con el mismo nombre, “La mentada” o “la llamada”, para referirse a la democracia representativa.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;En el Grupo Pueblano participaban, como actores, Nápoles Calderón, Carlos Castro, Fernando Calderón, Rafael Almonte y otros. No había un líder propiamente pero siempre Fernando de la Rosa orientaba políticamente. En 1970 o 1971 organizamos un “laboratorio” que concluyó en una obra sobre la lucha de los trinitarios y la consecución de la Independencia Nacional de 1844. Resultó una obra exitosa montada en el concepto de teatro de calle. La obra era llevada a clubes culturales, sindicatos, escuelas y otros lugares. La representación regularmente no se anunciaba sino que se hacía una especie de improvisación o acaso era anunciada el mismo día, con pocas horas de antelación, con lo que se evadía la represión de la policía.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;El Grupo Pueblano incluyó también a otros miembros, con mera vocación literaria, entre los que recuerdo a Carlos Cepeda, que estudiaba comunicación social en la UASD y que luego ha sido un destacado periodista de Santiago; a Tomás Modesto Galán, que luego se destacó como escritor y reside en Nueva York, y a Domingo Hernández. Aunque el grupo respondía políticamente a la Línea Roja del 14 de Junio, sucedió que fue infiltrado por el PACOREDO, en la persona de Domingo Hernández y de otro individuo cuyo nombre no recuerdo. Domingo Hernández jugó un papel inesperado porque pasó a formar parte de la lista de colaboradores de la revista ¡Qué!, orientada políticamente por el PACOREDO. Resultó que Domingo escribió uno que otro artículo en contra de René del Risco Bermúdez, acusándolo de su doble papel político, porque esgrimía posiciones de izquierda y al mismo tiempo era el principal creativo de Retho, una de las principales agencias publicitarias del país que manejaba la cuenta de la Casa Bermúdez. Domingo Hernández denunció en la revista ¡Qué! que el anuncio que decía “Bermúdez, pedacito de Quisqueya”, había sido ideado por René del Risco e hizo una crítica mordaz sobre la ética del escritor en contradicción con la práctica del publicista. René del Risco no soportó la arremetida y respondió públicamente, indudablemente corroído en su noble alma por la mortificación que le producía la crítica, que si bien provenía de un desconocido, como era Domingo Hernández, se hacía pública en una revista que alcanzó mucha difusión y sobre todo tocaba lo que en ese momento de la vida del país se consideraba como un grave problema moral, cual era la militancia izquierdista de un escritor como René y su condición de publicista al servicio “del capitalismo”.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Como ya dije, el movimiento Pueblano estaba dividido en dos grupos, uno dedicado al teatro y otro a la literatura. Habíamos que formábamos parte de los dos sectores, entre los que me encontraba. El grupo de teatro consiguió un lugar muy bueno para los ensayos, el patio del Ateneo Dominicano. En ese tiempo el edificio, las instalaciones físicas del Ateneo Dominicano, estaban prácticamente abandonadas. Era dirigido por Mariano Lebrón Saviñón, a quien nosotros considerábamos un ente repudiable trujillista y balaguerista. Aquel patio estaba aislado y los organismos de seguridad del Estado no vigilaban este tipo de instalaciones, donde no había tradicionalmente agitación política ni actividades contra el gobierno. No sólo ensayábamos a nuestras anchas en el patio del Ateneo, sin ninguna vigilancia, sino que además logramos tener acceso a una riquísima biblioteca que tenía la institución, a la que se podía entrar por una ventana rota. De las distintas dependencias del Ateneo, como oficinas y salones, la biblioteca era la mejor reservada y cuidada, pero nosotros lográbamos entrar y tener acceso a importantes libros de literatura. Teníamos algunos el candor que caracterizaba a los jóvenes de la época y en muchos casos leíamos los libros allí mismo, algunas obras eran retiradas y devueltas a la biblioteca, aunque uno que otro libro fue a parar a nuestros libreros. Me leí una colección interesantísima dedicada a la producción de autores ganadores del Premio Nóbel. Particularmente me impresionó Luigi Pirandello, Premio Nóbel italiano de 1934, con unas novelas cortas fabulosas como “El difunto Matías Pascal” o “Uno, ninguno y cien mil”, pero sobre todo por su teatro maravilloso en que el mismo Pirandello ofrecía normas de actuación para cada personaje.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Solíamos cambiar de lugar para los ensayos de teatro y recuerdo un susto muy grande que recibimos un domingo de 1973 cuando logramos violar una puerta y entrar al liceo Salomé Ureña, en la calle Padre Billini de la Ciudad Colonial. Estábamos en el proceso de escoger el aula en que ensayaríamos y a la espera de que llegaran todos los componentes del grupo, pues faltaban algunos, cuando fuimos alertados en el sentido de que debíamos abandonar inmediatamente el plantel escolar porque la actividad clandestina había sido filtrada a los organismos de seguridad del Estado. Todos salimos corriendo a la calle y una señora abrió las puertas de su casa y permitió que entrásemos. No pasaron cinco minutos cuando varios vehículos con patrullas mixtas de policías, marineros y miembros del Ejército llegaron al lugar y rodearon la cuadra donde está el liceo. Allanaron el recinto y no encontraron a nadie, por supuesto. Al poco rato, pensando que había sido una falsa denuncia, abandonaron el lugar. Salimos uno a uno de la casa de la señora que nos protegió y no volvimos a utilizar esa escuela para los ensayos. Volvimos al abandonado recinto del Ateneo Dominicano.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Hay algo cierto que debo confesar. El presidente del Ateneo Dominicano, el odiado entonces por nosotros Mariano Lebrón Saviñón, sabía de las actividades de nuestro grupo y se hizo de la vista gorda. Era demasiado visible que cinco, seis, siete y hasta diez jóvenes penetraran en aquel recinto sin ser advertidos. La verdad es que en cierto modo éramos prudentes y no ocupábamos las instalaciones regulares, salones y oficinas, sino el patio, que estaba deteriorado y daba paso a otros patios de viviendas vecinas por donde podríamos salir huyendo en caso de persecución de la policía. Nuestra mayor osadía podía ser la revisión de la biblioteca, que nos fascinaba porque era bastante completa aunque, por supuesto, no podía aparecer ninguna obra marxista ni algo que se pareciera. Además de la obra completa de Pirandello y de otros nóbeles me leí una obra que me doblega, “Los hermanos Karamazov”, de Fedor Dostoievski, de quien ya había leído Nietoschka Nezvanova, una novela que puede aparecer como de las del montón de Dostoievski pero que a mí me fascina. También me había leído de este autor Crimen y castigo y también de la biblioteca del Ateneo me leí de Fedor una novela que la casa editorial edita con el nombre de Foma Fomich y que el autor tituló además Stepanchikovo y sus Habitantes, una comedia que además de hilarante hiela los tuétanos y uno se duele... Bueno, Fedor Dostoievski es uno de mis autores favoritos y si no me detengo... &lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Las reuniones literarias del Grupo pueblano eran celebradas los fines de semana en mi casa, en la segunda planta de un edificio de cuatro apartamentos de la calle Segunda esquina calle 2, del barrio de Mejoramiento Social. En esa Calle Segunda vivía entonces, todavía, Domingo Moreno Jimenes, el excelente poeta del Postumismo, a quien visitábamos con frecuencia. La calle hoy lleva su nombre.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;En uno de esos años yo había representado un papel en una obrilla de teatro cuando estudiaba en la Escuela Nacional de Locución y recibí muy buena crítica de entendidos, lo que me había motivado a inscribirme en la Escuela de Arte Escénico de la Dirección Nacional de Belllas Artes, una dependencia de la Secretaría de Educación. Allí conocí a una pléyade de artistas dominicanos ligados al teatro en aquel momento. El día que fui a inscribirme a la escuela viví una experiencia que me impresionó. En 1970, cuando aquello sucedía, yo era ya un adulto de 24 años, muy joven pero de más edad que la generalidad de los miembros del Grupo Pueblano y que los estudiantes de teatro de la Escuela de Arte Escénico, algunos de los cuales mencionaré. Acudí a un examen de admisión y como sucede en esos casos estaba nervioso. Éramos pocos en una lista. Me llamaron. El examen era practicado por dos profesores, uno de ellos el director de la Escuela, Niní Germán, el otro Rafael Gil Castro. La prueba consistía en una lectura dramática de uno de los diálogos, escogido al azar, de la obra “Crimen y castigo”, precisamente de Fedor Dostoievski. Me preguntaron con ironía si conocía al autor y esa obra. Para sorpresa de Germán y de Gil Castro les dije que sí, que conocía a Dostoievski, es decir, había leído muchos de sus libros. Me interrogaron y narré lo que sabía de la vida del gran escritor ruso. Me preguntaron por la obra cuyo ejemplar tenía Germán en las manos y conté con lujo de detalles el argumento de Crimen y Castigo. Recuerdo que Germán me informó que en esos meses la obra estaba siendo llevada al teatro en algún país. Cuando leí el diálogo que me fue asignado hice el mayor énfasis para darle fuerza dramática. &lt;br /&gt;&lt;br /&gt;La calificación de cada uno de los participantes fue publicada la misma tarde. Se calificaba para ser admitidos con una nota mínima de 70, que fue justamente la que me pusieron a mí. No me pareció justa pero me satisfizo al menos que quedaba admitido como estudiante de la Escuela de Arte Escénico de Bellas Artes. Para mi asombro, la calificación de Fernando Cristóferis fue de 90. Era un chico más joven que yo que tomó la prueba después que la mía. No conocía al autor de la novela, Dostoievski, leyó mal el diálogo que le asignaron y estuvo visiblemente nervioso. Pero era alto, blanco, de pelo ensortijado, elegante según el modelo del actor del teatro tradicional. Esa era la diferencia entre él y yo, por eso a él un 90 y a mí un 70... En realidad, en pocos meses Fernando Cristóferis saltó al estrellato y fue un excelente actor dominicano, a quien admiré. Fuimos buenos amigos y siempre recordábamos la anécdota de nuestro examen de admisión. Posteriormente murió.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Recuerdo como estudiantes de la Escuela de Arte Escénico de la Dirección de Bellas Artes a Rossy Vélez, Nápoles Calderón, Lidia Ariza, Nadime Nader, Fernando Calderón, los hermanos Mayra y Jorge Santiago, Geovany Cruz, el señor Lara, cuyo nombre no recuerdo, Domingo Hernández, uno que recuerdo sólo como Roberto, y Ramón Oviedo, homónimo del destacado pintor. Era estudiante de término el que luego fue y es destacado periodista Joseph Cáceres, quien organizó un “laboratorio” que terminó en una obra de teatro que se hizo muy popular, “Tataiba”, de la que también escribió una segunda parte. La escuela tenía tres niveles o cursos. Los alumnos del tercero, por supuesto eran de término de la carrera. Se creó un movimiento que propugnaba por el avance de la escuela, sobre todo en el aspecto moral, y se tomó la decisión de organizar la Asociación de Estudiantes de Arte Escénico (AEAE), atendiendo además a que en Bellas Artes existía una Asociación de Estudiantes de Bellas Artes, que agrupaba a los del área de pintura, dibujo, etcétera. Como yo era uno de los activistas de la escuela fui designado presidente de la Asociación, pero tantos años después admito que yo mismo no sabía lo que tenía entre manos, aunque estaba entre quienes protestaban por los problemas morales que se verificaban allí. Por ejemplo, en ese año vino al país la compañía de teatro española de Alfonso Paso y tan pronto llegaron los actores españoles a Bellas Artes ya cada uno tenía su chica, una estudiante. Visto ahora, después que han pasado los años y con el relajamiento de las costumbres, parece una cosa normal, pero aquello fue lo que se conoce como un despelote. En pasillos, escondrijos, azoteas y donde quiera podían aparecer parejas haciendo el amor. Relatar esto aquí es enojoso porque realmente eran muy pocas las muchachas que se prestaron para ello y no así la mayoría, pero no dejo de recordarlo y de decirlo porque yo mismo hice la denuncia ante la dirección de la Escuela y en las aulas y fui advertido de que tenía que probar la acusación. En verdad las que llegaron al extremo de copular en espacios del Palacio de Bellas Artes con sus nuevos novios españoles eran dos o tres, aunque otras fueron más reservadas y no podía decirse que se dedicaran abiertamente y en Bellas Artes al asunto. A mí se me conminó a demostrar la denuncia, que había hecho en mi calidad de presidente de la Asociación de Estudiantes, dije que estaba dispuesto a declarar lo que sabía ante cualquier autoridad.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Algunos medios de comunicación se enteraron de la situación que se estaba dando en Bellas Artes y acudieron a investigar. Periodistas de varias emisoras de radio hicieron reportajes. Ofrecí declaraciones para más de uno y fueron difundidas a viva voz por Noti-tiempo, de Radio Comercial, Radio Mil Informando y por un noticiario de Radio Continental. Aquello fue escandaloso. En aquel período de la historia dominicana la radio era un medio de comunicación políticamente muy poderoso, de gran penetración.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Lo que había precipitado la situación era la presencia de los actores de la compañía de Alfonso Paso y la putería escandalosa de un grupo de discípulas de la Escuela, pero además la Asociación de Estudiantes de Arte Escénico denunció la mediocridad y la inmoralidad de algunos de los profesores. Además de Niní Germán y Gil Castro, eran profesores de la Escuela Salvador Pérez Martínez (Perita), Lucía Castillo, Narciso González (Narcisazo), Jesús Lizán y Servio Uribe. Seguro que había otros que no recuerdo.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Servio Uribe era considerado como uno de los mejores profesores de la Escuela. Era luminotécnico y su especialidad era la esgrima y la preparación física del actor. Era riguroso. Tenía una clase práctica, a la que había que ir con atuendo para el ejercicio físico, en que era muy fuerte, se decía que demasiado riguroso. Tenía clase teórica en el aula, y también imponía mucha disciplina. En la próxima clase teórica ordenó que me pusiera de pie, me preguntó si yo sostenía la denuncia de que había mediocridad entre los profesores de la Escuela. Dije que sí. Entonces me ordenó que saliera del aula, me expulsó de su clase.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;En realidad fui expulsado de la escuela por la Dirección. Con mi expulsión se trataba de frenar el escándalo de la denuncia y se daba una estocada a la Asociación de Estudiantes. La Asociación trató de reaccionar. Otro de los directivos, Fernando Calderón (quien posteriormente se fue a residir a Puerto Rico, y allí vive), propuso declarar una huelga de estudiantes de teatro en protesta por mi expulsión, pero ello no pasó de una propuesta.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;En aquellos días la Organización de las Naciones Unidas para la Educación, la Ciencia y la Cultura (UNESCO), que había llegado a un acuerdo con el gobierno dominicano, envió un experto en teatro, italiano, el señor Fabio Pacchioni, para mejorar las condiciones de trabajo de la Escuela de Arte Escénico. Pacchioni fue recibido como un intruso por el personal docente de la Escuela. Venía a instruir a los profesores. De los docentes la profesora y excelente actriz Lucía Castillo fue la única que se integró a las actividades del experto extranjero. Aunque Pacchioni fue rechazado tuvo que ser admitido y habilitarle espacio en el palacio de Bellas Artes para iniciar su curso de teatro con el personal que decidiera asistir. Participamos algunos estudiantes, algunos teatristas reconocidos y artistas allegados al teatro y a la crítica de arte. Fui admitido a pesar de que oficialmente ya no era estudiante. Participó Jeovany Cruz, María Castillo, un teatrista de quien sólo recuerdo el apellido, Lara; participaron Nápoles Calderón, Fernando Calderón; los actores ya establecidos Rafael Villalona y Delta Soto y el crítico de arte y escritor León David. Precisamente León David, consultado ahora en el año 2008, asegura que el director teatral venezolano Rómulo Rivas estuvo brevemente en el curso de Pacchioni. Como se sabe, posteriormente Rómulo hizo historia en el teatro dominicano dirigiendo varias obras y formando a grupos de actores que todavía son vanguardia del teatro dominicano, como Manuel Chapuseaux y Nives Santana, del Teatro Gayumba.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;La presencia de Fabio Pacchioni fue un escándalo en todos los sentidos. Se informó que era comunista, en un momento (sería en el año de 1971) en que el gobierno “de los doce años” de Joaquín Balaguer se tornaba particularmente represivo. Pacchioni comenzó su curso con participación para todo teatrero ligado a Bellas Artes. Como ya dije, la mayoría de los profesores de teatro se negaron a participar. El curso se inició en algunas aulas con ciertas prácticas totalmente nuevas en el país, de participación colectiva de los actuantes. Luego inició unos ejercicios que fueron escandalosos en el sentido de la palabra porque cada uno de los participantes comenzaba a hablar lo que quisiera en voz baja, iba levantando la voz más, más y más, hasta producir un vocería que estremecía a todo el palacio de Bellas Artes. Los profesores más conservadores entonces rechazaron totalmente la presencia de Pacchioni y se tomó la decisión de aislarlo en un salón de actos que quedaba en una parte central del edificio, para que el escándalo de las voces no se escuchara en la calle.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;La segunda parte, después de los ejercicios y de ciertas consideraciones teóricas, fue la decisión de montar una obra de teatro, con un método novedoso. El grupo eligió la novela “El reino de este mundo”, de Alejo Carpentier, que narra la revolución de Haití con lo que se ha dado en llamar en literatura lo real maravilloso. Se hicieron lecturas de grupos y después de varias semanas fue conformándose una historia mítica que se transformaba de una novela a una obra de teatro. Eran fascinantes, realmente, los personajes de Makandal y Ti Noel de la novela de Carpentier llevados a escena. Mi memoria no da para mucho. Sólo recuerdo que la obra estuvo bien avanzada pero no pudo ser llevada al público, se quedó como experimento.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;La experiencia con Fabio Pacchioni fue corta, efímera, pero sumamente interesante para los que participamos. A mí, por ejemplo, me permitió actuar conjuntamente con teatristas de la calidad de Delta Soto y Rafael Villalona o con un escritor y crítico como León David, que en ese período de la vida del país era una figura de primer orden en la crítica, sobre todo en la crítica de teatro, en un país donde tradicionalmente ese género literario es muy deficiente.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Radio Teatro &lt;br /&gt;&lt;br /&gt;En 1975 fui contratado como libretista para el programa La historia del suceso, que se trasmitía de lunes a viernes, a las dos de la tarde, por la emisora Radio Comercial. El legendario locutor Manuel Antonio Rodríguez (Rodriguito), que producía el programa El suceso de hoy, dramatizado, había fallecido y su hijo tomó la decisión de trasladar su programa a Radio Cristal. En esa situación el dueño de Radio Comercial, José A. Brea Peña, alto dirigente del Partido Revolucionario Dominicano, PRD, contrató los servicios del actor Danilo Taveras, quien conformó un cuadro dramático con los actores Nápoles Calderón, Rosagilda -Rossy- Vélez, Jeannette Dotel Montes de Oca y July Morales. Así surgió el programa de radio-teatro La historia del suceso, para diferenciarlo del otro en el nombre, que había sido El suceso de hoy.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;El programa ya estaba transmitiéndose diariamente pero no tenía libretista. Nápoles Calderón me preguntó si yo podía producir libretos de radio-teatro. Le dije que sí y así comencé a trabajar en La historia del suceso, y como yo había hecho estudios de teatro en Bellas Artes y de locución en la Escuela Nacional de Locución, con Otto Rivera, en el programa no sólo participaba como libretista sino además como actor. Según la crítica, algunos de mis libretos no era malos. Incluso uno de esos textos fue considerado para ser incluido en el repertorio del Grupo Calíope, que dirigía Servio Uribe, una de las organizaciones más prestigiosas de la actividad dramática dominicana de los últimos 50 años.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Estábamos en 1975 y el año siguiente, 1976, se iban a cumplir cien años del fallecimiento del padre de la patria, Juan Pablo Duarte. Tuvimos la idea de producir una radio-novela sobre la vida de Duarte, que se trasmitiera diariamente durante media hora. José Brea Peña, el propietario de Radio Comercial, aprobó el proyecto y cedió un espacio para transmitir el nuevo programa que debía tener una gran audiencia y una importancia extraordinaria. Brea Peña, experto profesional de la radiofonía, puso una condición: que el libreto contara con el visto bueno del Instituto Duartiano. Informé al grupo que para dedicarme a tal proyecto tendría que dejar temporalmente o renunciar a mi trabajo como profesor de educación musical en el liceo Ramón Emilio Jiménez, de Los Mina, por lo que requería un pago mensual equivalente al que devengaba en dicho liceo, que era 192.00 pesos mensuales. Brea Peña dijo que la emisora no podía asumir ese fondo y el grupo, ni se diga.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Danilo Taveras logró algo insólito. Consiguió que Mariano Lebrón Saviñón, que se desempeñaba como médico en el hospital Salvador B. Gautier, expidiera un certificado médico en que se decía que yo estaba incapacitado para trabajar normalmente en el liceo como profesor de educación musical. El certificado médico solicitaba una licencia médica de tres meses. No había “un chele” para comenzar el proyecto pero sin pérdida de tiempo me dirigí al Instituto Duartiano y me entrevisté con su presidente, que era el prestigioso historiador Pedro Troncoso Sánchez. Don Pedro saludó con entusiasmo la iniciativa y me proporcionó, a título de préstamo, la bibliografía mínima, que eran libros sobre la vida de Juan Pablo Duarte. Me dijo que informaría al pleno del Instituto Duartiano la idea de producir una radio-novela sobre la vida de Duarte.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;En el grupo de radio-teatro comenzamos a discutir los detalles del proyecto. La idea era que con el patrocinio comercial que se lograría se pudieran cubrir los gastos pero entre tanto habría que iniciar tareas que tenían cierto costo. Se discutió si comenzar a transmitir la radio-novela cuando ya todos los libretos estuvieran escritos, terminados, o si se podía iniciar y seguir escribiéndolos sobre la marcha. Brea Peña, que se encargaría de buscar el patrocinio, es decir, los anuncios comerciales, dijo terminantemente, al grupo, que debían estar terminados todos los libretos, pero a mí, aparte, me dijo que me esforzara lo más que pudiera y avanzara en la redacción, me dijo que a mí me haría un pago especial y que en caso extremo de que no pudiera terminar de escribir los libreros durante los tres meses que tenía para ello el programa iba a comenzar si lo autorizaba Pedro Troncoso Sánchez, del Instituto Duartiano.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Tan pronto recibí mi “licencia médica” y con la ayuda de la bibliografía cedida por Troncoso Sánchez comencé a redactar los libreros, concebidos para un programa radial de media hora. Preparé los 25 primeros programas y los sometí a la consideración de Pedro Troncoso Sánchez. Se había calculado que la radionovela tendría una duración de seis meses, un proyecto realmente largo si se tiene en cuenta que las radionovelas comerciales de entonces duraban apenas tres meses. Tratándose de un tema de tanta trascendencia la idea era que la radionovela podía despertar el interés de un público muy determinado capaz de seguir el asunto durante seis meses. Troncoso Sánchez alabó mi trabajo y lo probó, informándoselo a Brea Peña. Pero el proyecto se fue a pique. Danilo Taveras, que aparentemente tenía contradicciones con Nápoles Calderón y Rossy Vélez, me llamó a mí para plantear la cancelación de aquellos dos. El programa seguiría con Yuly Morales y Jeanette Montes de Oca, sería incluido el actor Víctor Pujols y yo pasaría devengar un salario de 75 pesos mensuales, como los demás, pues el salario mío era de sólo 50 pesos. Para mí aquello era inaceptable porque hubiera sido traicionar a dos profesionales como Nápoles y Rossy, por lo menos en la forma en que lo proponía Danilo Taveras, que pretendía que yo estuviera involucrado en la decisión contra aquéllos dos, que además de que eran mis amigos, fueron quienes me recomendaron para que yo fuera integrado al programa cuando inicié. Además, el programa iba a perder calidad indudablemente. Se iba a prescindir de la mejor voz femenina, que era Rossy Vélez y del mejor actor, como era Nápoles Calderón.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;No sólo me negué a traicionar a mis dos amigos sino que además denuncié el propósito de Danilo Taveras y entonces se produjo una crisis en la que tuvo que intervenir José Brea Peña, quien planteó que no era práctica de él prescindir de tres empleados (Nápoles, Rossy y yo) para proteger a uno. Es decir, planteó la salida de Danilo Taveras. Pero Brea Peña, en vez de tomar una decisión, planteó que esa decisión la tomara el grupo y se retiró. Sucedió entonces que el grupo “perdonó” a Danilo Taveras, quien comenzó a lloriquear diciendo que no quería perder su trabajo. Todo siguió como antes pero por poco tiempo porque una o dos semanas después Danilo Taveras decidió cancelar mi contrato de trabajo, sacarme del elenco. Puesto que lo había denunciado fui yo el sacrificado.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Con el tollo creado por Danilo Taveras el proyecto de producir una radio-novela sobre la vida de Juan Pablo Duarte se malogró porque, sencillamente, no aparecía otro libretista capaz de reiniciar un proyecto como ese en las condiciones económicas en que yo lo hacía.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Nápoles Calderón, Rossy Vélez y yo habíamos decidido crear un equipo y producir otros programas de radio. Efectivamente, con la anuencia de Brea Peña iniciamos los domingos en la emisora Radio Visión, también de Brea Peña, de nueve de la mañana hasta el mediodía, el programa “Intervalo”, un espacio eminentemente cultural con invitados especiales, música, lectura de poemas, y otros temas. Recuerdo que había llegado del exilio el pintor Silvano Lora y fue invitado a nuestro programa. Otro invitado que recuerdo fue el folklorista Fradique Lizardo. Hacíamos en ese programa un espacio de radio-teatro y yo tenía una sección de crítica literaria. Además de los tres que producíamos el programa participaba la actriz Karina Noble, que entonces era prácticamente una adolescente. También iniciamos un programa dirigido a público femenino, domingo en la noche por Radio Comercial. Se llamaba “Sólo para mujeres”. Mi participación era como el principal productor. Pero Rossy Vélez y Nápoles Calderón cuestionaron la decisión que se había tomado de cancelarme como libretista de La Historia del Suceso y como no lograran la reposición de mi contrato renunciaron al programa. Las relaciones con Brea Peña se «enfriaron» y las relaciones con sus emisoras concluyeron.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;&lt;strong&gt;¿Qué estás leyendo en la actualidad y quiénes son tus autores favoritos?&lt;/strong&gt;&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Soy un lector de libros y temas obligados por las características de mi trabajo de editor y periodista. Si me hablas de libros, no soy un buen lector. De niño sin embargo adquirí la disciplina de la lectura en la pequeña biblioteca que había en el edificio del cabildo de mi pueblo, Ramón Santana. Hoy día leo muchísimo pero regularmente colaboraciones que llegan para la revista Vetas, muchísimos cuentos malos, muchísima poesía mala, muchísimo ensayo malo; algunos textos buenos y excelentes y alguna cosa rara y excitante... Hace varias semanas se presentó en mi casa un individuo sospechoso. Estaba nervioso de pie en la puerta, sin saludar. Hube de preguntarle qué deseaba. Me dijo que quería hablar conmigo y no tuve más remedio que pedirle que entrara y se sentara en una butaca. Estaba sudando y su cuerpo se veía estremecido. Me hice el que no tenía miedo y le pedí con firmeza que dijera lo que buscaba. Sacó un legajo de papeles y me dio a leer un pergamino. Era un cuento fabuloso. No sé por qué sentí un miedo terrible. Me dio otra página y leí otro cuento extraído de las entrañas del dolor. Resulta que yo no tenía tiempo porque debía asistir a una diligencia y estaba por decirle que tenía que irme. Pero el sospechoso me dio otro pergamino y la lectura de un relato me estremeció. Me rendí a su dominio y entonces seguí leyendo uno a uno las páginas que me extendía aquel individuo desconocido. Cada texto era una herida. Pensé que había encontrado un fenómeno que iba a estremecer a los lectores de mi revista. Creo que estuve más de tres horas leyendo, olvidado de compromisos que me requerían. Le pregunté su nombre y quién era él. Se puso de pie, me dijo que lo que le interesaba era saber que sus cuentos me habían estremecido, se paró y se fue con su literatura aberrante. Cuando ya estaba en la calle le pedí que me dejara los textos, se sonrió y se marchó. Te puedo decir que ese tipo de lecturas se me ofrecen de vez en cuando. Puede ser un libro como ese, fascinante y que quizá jamás volveré a ver, si quiera publicado. Puede ser un libro malísimo que un amigo me obliga a leer.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Libros ahora mismo estoy leyendo “Manolo”, de Edwin Disla. Tengo de ese libro una lectura crítica diferente a la que conocemos de Diógenes Céspedes. Encontré en una reguera de libros de esas que aparecen en cualquier acera una obra de Vicenta Caamaño de Fernández, titulada “La lengua campesina en la narrativa costumbrista dominicana”. Me parece interesante. Leo poesía, entre otros libros el de Orlando Muñoz, “Entre pétalo y espina”, y leo este libro con curiosidad porque Orlando es muy reservado y cauteloso. Estoy releyendo “El mundo de Melva”, una novela light, muy frívola, de Celio Guerrero. ¿Quién es Celio Guerrero? De repente es un escritor pero todavía no ha sorprendido a nadie, aunque hay que ponerlo en observación. Debido a las tareas que tengo en mi trabajo en el Archivo General de la Nación estoy leyendo una serie de libros que esta entidad ha editado. Leo ahora mismo una compilación que ha hecho Rafael Darío Herrera de textos de Américo Lugo del periódico Patria, que dirigió Lugo. Creo que es una lectura necesaria. El Archivo publicó dos tomos interesantísimos con textos de Alejandro Llenas, el gran intelectual de Santiago del siglo XIX. Llenas es uno de los grandes científicos dominicanos desconocido y la edición de estas dos obras es muy oportuna. La selección de los textos ha sido responsabilidad de Andrés Blanco Díaz. Leyendo los boletines del Archivo de la Nación he encontrado un relato tan crudo como interesante. Invito a los lectores a leer el boletín número 118 del Archivo, de fecha mayo-agosto de 2007, y se pecharán en la página 359 y siguientes con una descripción detallada de la violación de que fue objeto doña Juana de Oviedo y Valdés, nieta de Gonzalo Fernández de Oviedo y biznieta del adelantado Rodrigo de Bastidas, nada menos, violación que se llevó a cabo aquí, en la Casas de Bastidas, en el siglo XVI, de parte del oidor de la Audiencia de México y miembro del Consejo de Indias, Francisco Alonso de Villagra, quien según las normas de la época debió casarse con la chica violada pero él se embarcó sencillamente para México. Es una historia digna de ser recreada por un buen autor de ficción de hoy, como también es buen argumento para llevarlo al cine y al teatro. Leo muchísimo, Faustino. Estoy leyendo una novela de William Mejía, titulada “Estrella”. Leo este libro por el deber que tengo de estar al tanto de la novelística criolla y porque la literatura de William Mejía me deleita. Estoy leyendo...&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;&lt;strong&gt;¿A qué se debió el cambio de contenido y de formato de la revista Vetas?&lt;/strong&gt;&lt;br /&gt;Hubo cambio de formato mas no de contenido. Vetas es la misma revista, en su propuesta de contenido, que lo fue cuando tenía el formato anterior, denominado tabloide. Si en su presente etapa hay menos palabrotas o menos chismes se debe a las circunstancias. A Balaguer le preguntaron en una ocasión si la visión política de él había cambiado, tras el transcurso de su denominado gobierno de los “doce años”. Creo que fue en la campaña electoral de 1986 y el periodista que hizo la pregunta fue Miguel Franjul. Balaguer respondió que él seguía siendo el mismo y que lo que había variado eran las circunstancias. Te digo lo mismo. El contenido de Vetas responde a un criterio periodístico que no puede cambiar, el que cambia es el país cultural.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Con relación al formato el tabloide era muy poco práctico para una revista de colección. Muchos coleccionistas se quejaban de que no podían colocar en estantes los ejemplares y tenían que proceder a encuadernar, como hiciste tú mismo, Faustino, pues tienes encuadernada la colección en todos los números de dicho formato. El formato actual, siete por 8 y medio pulgadas es muy idóneo, se presta muy bien para guardar en estantes. Es más fácil para la lectura urgente en la calle o en lugares públicos, en autobuses y aviones. Uno de los lectores consuetudinarios de Vetas, Guillermo Sención, protestó cuando se varió el formato, porque prefería el anterior. Una tarde me llamó desde su teléfono celular para decirme que estaba en una cola muy larga en un banco para hacer una transacción y que por suerte andaba con su ejemplar de la revista, que le resultó práctico para leer en esa circunstancia. Cambió de opinión.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;&lt;strong&gt;¿Crees que Vetas será recordada o que dejará alguna huella?&lt;/strong&gt;&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;En tiempos pasados muchos intelectuales utilizaron arcas, que la gente conoce comúnmente como baúles, para guardar documentos y objetos de valor que debían ser preservados. Mi padre, el original Clodomiro Moquete, guardaba libros y documentos en un baúl. Tenía ejemplares de revistas en las que colaboraba como poeta, como era la revista Letras Banilejas. Guardaba ejemplares de libros autobiografiados por autores como Ramón Marrero Aristy, de quien era amigo. Me han dicho que tenía una que otra carta de Gabriela Mistral pues parece que él le había escrito y ella le respondió. Cuando murió mi padre, en 1954, mi hermano Jacobo retiró del baúl algunos de los documentos, como el esquema de un libro sobre los gavilleros y copias de la mayoría de los poemas.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;En uno de los primeros años de la década de los años sesenta nosotros vivíamos en el municipio de Ramón Santana. Los mayores de los hermanos habían emigrado a la capital. Al pequeño poblado llegaron brigadas de funcionarios de la secretaría de Salud Pública que procedían a fumigar. Sencillamente ocurrió una tragedia. Aquellos funcionarios sacaron el baúl de mi padre al patio y lo quemaron con todo su contenido. Por suerte que Jacobo había sacado previamente, para estudiarlos, los poemas de mi padre y el esquema del libro sobre los gavilleros. De modo que el contenido del baúl y otros documentos se perdieron para siempre, entre ellos posiblemente su libro sobre los gavilleros.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Cuento las penosas anécdotas porque espero que Vetas será recordada y dejará huellas. Es una revista que en cada uno de sus 83 números contiene revelaciones importantes de autores dominicanos y extranjeros de todas las corrientes del pensamiento y eso es más que una huella. Estoy convencido de que ella es la memoria de un período importante de la historia de la cultura dominicana, que incluye dos décadas, la última del siglo XX, pues inició sus ediciones en 1993, y la primera del siglo XXI porque no nos hemos detenido y ya estamos en 2008.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Con relación a mi experiencia personal una parte gruesa de mi obra literaria está contenida en la colección de Vetas. Llevo publicadas más de cien entrevistas, cuentos, poemas, ensayos, no sé cuántos escritos.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Numerosos investigadores consultan las ediciones de la revista y ella es también recipiente de libros y obras importantes. No sé cuántos libros hemos publicado en la revista Vetas pero te puedo mencionar una obrilla sumamente importante, como es el “Esbozo de la evolución estructural del municipio de Duvergé durante el siglo XX”, un aporte de Roberto Cassá a la corriente histórica que promueve la historia local como fórmula de descentralización de la investigación. Por la extensión, como concepto de investigación y por el contenido, yo lo califico como un libro importante. Otro libro trascendente que publicamos es “Memoria de mi salida de la isla de Santo Domingo el 28 de abril de 1805”, de Gaspar de Arredondo y Pichardo, edición que fue reproducida de la obra “Invasiones haitianas...” de Emilio Rodríguez Demorizi. Ese libro de Arredondo y Pichardo es una obra de una importancia capital porque es el documento que narra con objetividad y entereza el genocidio del ejército de Dessalines en nuestro país en 1805. Puedo mencionar otros libros, como los “Poemas personales” de Tomás Castro, y “Papeles de Clara”, de Alanna Lockward, ambos insertados como separata. Y a propósito de nuestra separata hay varias que tienen tremendo valor histórico, sociológico, literario, y puedo mencionar dos ensayos tuyos, Faustino, cuales son “Los principales ‘laboratorios’ formales de los publicitarios”, editado en Vetas número 18 de abril de 1996, y “Conclusiones psicológicas de la TV: efectos y defectos”, insertado en Vetas número 59, de febrero de 2002.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;¿Más libros contenidos en la revista Vetas? Hace dos años Jimmy Hungría publicó “Helados que el tiempo derritió”, que recoge parte importante de sus colaboraciones en esta revista. Ahora mismo, este año de 2008, Jimmy acaba de publicar “Mangos y jubilados”, que también recoge colaboraciones en Vetas. Yo publiqué un libro de cuentos, “Canto de púas” y un libro titulado “Crónicas literarias”; dichos cuentos habían aparecido en Vetas, y dichas crónicas también. En el año 2000 publiqué mi libro “Cada uno Dios, entrevistas a 40 poetas dominicanos”, obra que aparece en catálogos internacionales. &lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Quiero decir que el señor Miguel D. Mena acaba de publicar en un formato de internet un libro, una antología de las letras dominicanas, toda una obra en la que cita numerosos números de Vetas pero a mí no me cita como autor. Puede haber dos razones para ello, una que yo no soy autor y no llevo nada escrito, la otra que a él no debió gustarle mi artículo titulado “La pcicatriz en la psiquitrilla”, publicado en la edición 79, del año pasado. A propósito de “La pcicatriz en la psiquitrilla”, es parte de una columna que he iniciado en la revista bajo el logo de Psicote, nombre que a mí me güele excelente. Y déjame la palabra güele como güele, sin itálicas y sin comillas, que así jiede mejor. También te puedo decir que Franklin Gutiérrez escribió una obra excelente, un “Diccionario de la Literatura Dominicana”, que utiliza numerosos números de la revista Vetas y además utiliza citándolo varias veces mi libro “Cada uno Dios, entrevistas a 40 poetas dominicanos”, pero en su lista de autores no incluye mi nombre, una mezquindad inconcebible, realmente inexplicable, porque está bien que él esté encojonado conmigo por los motivos que sean, pero no es honesto utilizar la obra de un autor y no reconocerlo como autor.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Mas bien, la pregunta es si creo que Vetas será recordada o dejará alguna huella. He mencionado sólo algunas huellas, entre las que están tus digitales, querido Faustino. Creo que no dejo la revista en un arca como la de mi padre, que tuvo como final el abrazo del fuego. Pero también he visto en estos días una crónica en que unos científicos anuncian que en muy poco tiempo -varios millones de años- el planeta Tierra quedará disuelto atraído por la estrella Sol. Lo muy seguro, ¡ay!, es que mucho antes de eso no estaremos en la memoria del Universo Infinito.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;&lt;strong&gt;Antes eras cachondamente racista, y ahora te presentas como pro-haitiano, ¿a qué obedece ese cambio?&lt;/strong&gt;&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Una de mis sorpresas en la revista Vetas ha sido la afirmación de muchos que dicen haber leído en ella lo que nunca han leído en ella o decir que la han leído sin haberla leído, como haber confundido el contenido de una revista con la posición política de su editor. Si tu pregunta no es de mala leche, estás entre quienes no saben leer una revista cultural. Sobre mis relaciones con Haití y los haitianos puedo decir que en 1980, 1981 y 1982, fui dirigente nacional del Comité Dominicano de Solidaridad con Haití. Puedo decir que en mi estudio de historia dominicana con el profesor Leoncio Pieter en la Universidad Autónoma de Santo Domingo, UASD, quedé fascinado con la historia de la revolución haitiana. Y pudo decir que la posición mía con relación a este problema es muy sencilla: los haitianos deben estar en Haití y los dominicanos en territorio dominicano.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;En el país han existido siempre muy buenas revistas. Durante todo el siglo XX son muy dignas las revistas Blanco y Negro, Bahoruco, Letras, Letra Grande y otras. Lamentablemente hay que decir que la existencia de esas publicaciones ha sido esporádica. En el país no existe un concepto claro sobre lo que es una revista y muchos suelen confundirla con lo que es un libro. Incluso hay gente que cuando se refiere a una revista no dice una revista sino un libro. El libro es regularmente obra de un solo autor. La revista es una plataforma que alberga a varios autores, intelectuales, lectores en general.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Cuando Vetas tenía el formato tabloide muchos se referían a ella como un “periódico”, por el hecho de que tenía el mismo formato de diarios dominicanos como Última Hora o El Nacional. Cuando tuve la oportunidad, en Nueva York, de visitar la librería Moria, encontré que Vetas estaba colocada junto a Última Hora y El Nacional. Le pedí a don Alcibíades Santana, el propietario, que la colocara en otro estante, puesto que no era un diario sino una revista e incluso tenía un precio más elevado que los diarios que él vendía.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;En 1994, en el Palacio de la Esquizofrenia (restaurán El Conde), fui a entregar a Francisco Henríquez Vásquez (Chito) un ejemplar de Vetas que estaba circulando y que tenía en la portada a Andrés L. Mateo. Chito Henríquez se puso de todos los colores, me insultó y me dijo que le quitara de la mirada a la figura de Mateo. Un hombre que, como él, había viajado fuera del país y residido en Cuba, no tenía un concepto claro sobre lo que era una revista. Rechazó a Vetas por rechazar a Andrés L. Mateo, con quien tenía diferencias. Tiempo después comprendió su error y fuimos buenos amigos.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Un período muy bueno de la revista Vetas se inició en el año 2005 con la colaboración de Rocío Rodríguez Reyes, una dominicana residente en Madrid. Ella presentó un proyecto para publicar una serie de entrevistas a escritores y artistas haitianos, trabajos que se harían en francés traducidos al español. Ese había sido un proyecto que en Vetas habíamos diseñado diez años antes, en 1995 ó 1996, cuando le hice la propuesta a Guy Alexandre, embajador haitiano en Santo Domingo. En la ocasión no se materializó pero era el mismo concepto, realizar trabajos y entrevistas a intelectuales haitianos, en Haití como fuera de ese país, traducirlos al español y convertir la revista en un instrumento al servicio de la cultura de toda la Isla. &lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Con Rocío Rodríguez se materializó en el año 2005 y la primera entrevista publicada en francés con traducción al español fue al escritor haitiano Gérard Étienne, exiliado en Canadá. Causó sensación en Santo Domingo y produjo diversas reacciones. En ese número de la revista, además de la entrevista a Étienne, se insertó un trabajo decididamente antidominicano del intelectual newyorkino Ernesto Sagás. Es un ensayo ríspido en que se denuncia la discriminación de los haitianos en Santo Domingo e incluye como un apéndice un decreto inhumano de Joaquín Balaguer que ordenaba la deportación hacia Haití de los ancianos haitianos residentes en los bateyes dominicanos. En la misma edición fue publicado un decreto del gobernador francés de la colonia de Santo Domingo, Luis Ferrand, que ordenaba en 1805 la captura de niños haitianos para ser vendidos como esclavos.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;La periodista Consuelo Despradel presentó en su programa de televisión la portada de la revista, en que aparecían las figuras de Gérard Étienne y Ernesto Sagás, denunciando que Vetas se acababa de convertir en un medio prohaitiano en Santo Domingo. Creo que ella no mencionó mi nombre pero sí en otros medios de comunicación y en corrillos literarios se me sindicó como prohaitiano. Es decir, me atribuían a mí, como director y editor de la revista, la responsabilidad de su contenido supuestamente prohaitiano.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Pero en la misma edición de la revista publicamos también un documento horripilante para los dominicanos. Se trata del Diario de Campaña de “Su Majestad” Jean Jacques Dessalines I, documento que narra los horrores de la estadía de ese macabro personaje durante su invasión a esta parte de la isla en 1805. Se me podía acusar como antihaitiano.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;En los días que se publicó esa edición estuve en la puesta en circulación de un libro en el Centro Cuesta del Libro y me encontré con Raúl Pérez Peña (Bacho), quien con cara de perro me dijo que él no leía una revista como la que era Vetas, que cuando él quería leer una publicación importante se buscaba periódicos extranjeros de calidad, como El Excelsior de México. Realmente me dejó preocupado. Como en esos momentos había quienes me acusaban de prohaitiano y quienes me señalaban de antihaitiano, no supe en qué campo me ubicaba Raúl Pérez Peña con su cara de perro.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;En la edición siguiente de Vetas, el número 75, correspondiente a diciembre de 2005, fue publicada una entrevista y un cuento, también en francés traducidos al español, de la escritora haitiana Geneviève Gaillard-Vanté. Se publicó además una carta, un documento de importancia histórica extraordinaria, escrita por la dominicana Francisca Valerio en 1801, en que narra los horrores y las atrocidades, los crímenes más abominables, ocurridos en Santo Domingo durante la ocupación de Toussaint Louverture, ocupación que ha sido tan loada o tan pasada por alto por prestigiosos historiadores dominicanos. &lt;br /&gt;&lt;br /&gt;A mí me gustaría saber por qué se me podía acusar y se me acusaba de pro-haitiano. La revista lo que hacía era dar a conocer a unos escritores haitianos de la actualidad, y dar a conocer detalles de un período horroroso de la historia dominicana muy poco estudiado, que ha querido ser ocultado y que ha sido tergiversado.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Más de un mequetrefe pretendió que Vetas era una revista prohaitiana por lo que estábamos haciendo.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;En nuestra edición número 76, correspondiente a mayo de 2006, insertamos una entrevista al escritor haitiano Dominique Batraville, en francés traducida al español, lo mismo que un poema de este autor escrito en creol, también traducido al español.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;En esa misma edición insertamos una entrevista al historiador César Herrera que él había concedido a Víctor Grimaldi. El señor Herrera reveló detalles de la matanza de haitianos de 1937 ordenada por Rafael Trujillo, explicando el motivo que tuvo el tirano. En la misma edición insertamos un ensayo del historiador Emilio Rodríguez Demorizi en que detalla las invasiones que desde la época de la colonia se habían producido desde la parte occidental de la Isla, lo que se convirtió en una rutina. Esa edición 76 culmina con una entrevista mía al historiador Bernardo Vega en que acuso a los historiadores dominicanos de la segunda mitad del siglo XX dominicano de adoptar una posición prohaitiana. Cuestiono abiertamente a Bernardo Vega sobre el asunto y luego en los corrillos a mí es que se me acusa de pro haitiano.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;No quiero entrar en todos los detalles de las ediciones en que aparecen intelectuales haitianos entrevistados por Rocío Rodríguez -no entrevistados por mí- en trabajos publicados en francés y español, pero sí creo que la parte culminante de mi participación en este asunto, en mi calidad de editor, de director de la revista y de autor de ciertos comentarios, es un breve ensayo que escribo y que publico en la edición número 78, correspondiente a diciembre de 2006, páginas 98 a 101, que titulé “El degüello y secuesto de niños dominicanos en 1805”.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Para mí el genocidio más atroz que se conoce en la historia de la Isla y del área del Caribe fue el de 1805 contra miles de dominicanos. La matanza de haitianos de Trujillo en 1937 le queda chiquita. Jean Jacques Dessalines, cuando se vio obligado a retirarse de territorio dominicano, dio la orden de que su ejército, de más de veinte mil soldados bien armados, se llevaran a territorio haitiano a toda persona que fuera encontrada en el camino. El ejército se dividió en dos, un ala dirigida por el propio Dessalines que se retiró por la región Sur, llevándose preso para Haití a todo el que encontraba en el camino, es decir, por San Cristóbal, Baní, Azua, San Juan y todas las poblaciones, que eran arrastradas hacia Haití para ser eliminadas, con excepción de los negros que demostraran que habían sido esclavos. La otra parte del ejército se retiró por el Norte, un rumbo que debió incluir Cotuí, San Francisco, La Vega, Moca, Santiago... Esta ala del ejército haitiano era dirigida por Henri Christophe (Enrique Cristóbal). Éste carnicero degolló en el cementerio de Santiago a todos los hombres que había detenido, incluyendo 20 sacerdotes, les pegó fuego a las cinco iglesias de Santiago y salió llevándose “como un rebaño” a 249 mujeres, 430 niñas y 318 niños. La orden que había dado Dessalines era que todos los prisioneros que fueran llevados a Haití fueran eliminados allá, pisoteados por recuas de bestias. Ese habrá sido el destino que corrieron las 249 mujeres, las 430 niñas y los 318 niños que fueron llevados desde Santiago. ¿Sabes cómo eran llevados? Es bueno que se sepa que eran llevados como prisioneros y que no eran llevados a caballo o en burro sino a pie.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;No debemos olvidar que el carnicero Enrique Cristóbal hizo degollar en el altar de la iglesia de Moca a 40 niños. ¿Quieres que te repita esta información? El general Enrique Cristóbal (Henri Christophe) ordenó degollar en el altar de la iglesia de Moca a cuarenta niños dominicanos. O si lo quieres escrito de otro modo 40 niños dominicanos degollados fueron colocados en el altar de la iglesia de Moca.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Mi artículo “El degüello y secuesto de niños dominicanos en 1805” fue publicado en la revista Vetas y puede ser encontrado en Internet. No voy a resaltar en esta entrevista, como no lo he hecho en la revista Vetas, que por la aparición de ese texto he recibido amenazas de muerte.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Invito a los lectores a consultar mi trabajo, que como ya he dicho fue publicado en la edición número 78 de Vetas, de diciembre de 2006, en las páginas de la 98 a la 101, titulado “El degüello y secuestro de niños dominicanos en 1805”, que además puede ser encontrado en Internet.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Quiero aprovechar esta oportunidad para informar que tengo un libro inédito, que es una recopilación de diversos trabajos, incluyendo algunos míos, titulado “Agresiones, orígenes de las crisis domínico-hiaitianas”. En esa obra se narran las invasiones numerosas y armadas que hemos recibido desde Haití, como también se resalta que desde territorio dominicano no se ha verificado una sola invasión a territorio haitiano.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;¿Por qué alguien puede creer que yo, Clodomiro Moquete, soy un prohaitiano?&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;&lt;strong&gt;Como testigo de excepción de la literatura dominicana, ¿piensas que está progresando?&lt;/strong&gt;&lt;br /&gt;En 1997, 98 ó 99 el escritor Enriquillo Sánchez hizo un desaire a unos cuatro novelistas dominicanos que lo escogieron para que, en un acto público, presentara sus novelas. Fue una “genialidad” de Enriquillo quien, en el pódium, ante el público congregado y ante los cuatro novelistas, leyó un texto en que afirmaba que la novela dominicana no había sido escrita, que no hay una novela dominicana. El escritor Sélvido Candelaria, en un breve ensayo sobre la más reciente novela de Junot Díaz, dice que hace unos cuatro años el escritor Juan Freddy Armando lo convenció de que la gran novela dominicana aún no se había escrito. La opinión generalizada de especialistas y estudiosos es nuestra nulidad en el género novelesco y se ha requetedicho que nuestro fuerte -si tenemos un “fuerte”- es el cuento. Por mi parte lo que sí puedo afirmar es que en los últimos diez años el país ha sido invadido por centenares de novelas, escritas en todas las coordenadas geográficas del país y fuera del país.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Aquí existen unos jediondos (por favor, jediondo, déjalo escrito como lo escribí) que desdicen de la literatura dominicana. Es el muy mencionado pesimismo dominicano. Para ellos la literatura dominicana es mala porque es dominicana. Entre esos jediondos los hay que se están rascando la cabeza para ver cómo pueden negar el carácter dominicano de la literatura dominicana que se está haciendo fuera del país. Y no me refiero sólo a la literatura que se está produciendo en inglés, como es el caso de las obras de Junot Díaz y Julia Álvarez, entre otros, sino además a otros autores, los que están escribiendo fuera del país pero en español. Con el poeta César Sánchez Beras está sucediendo un fenómeno extraordinario. Su obra poética, escrita en español como todo lo que él escribe, está repercutiendo de manera extraordinaria en la comunidad latina en Estados Unidos, además de que está penetrando con fuerza su poesía traducida al inglés. Ahora Junot Díaz acaba de lograr el Premio Pulitzer en Estados Unidos en literatura por su novela «La prodigiosa vida breve de Oscar wao», un acontecimiento literario de extraordinaria importancia que no hay que comentar aquí porque ya se ha hablado bastante.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Con relación a la Feria Internacional del Libro debemos “sincerarnos”, como se dice, y verla desde el punto de vista comercial. Olvídate de la fritanga, el frío-frío, el pica-pollo y los recitales de poesía y otros sabores de ese banquete. Allí lo que se vende es libros y cada año aumenta considerablemente el número de libros dominicanos que se venden allí. Virtudes Uribe y Juan Báez, que siempre se viven quejando de que no se vende, deben confesar la verdad. Existen unos “cazadores” de libros que vienen cada año a la Feria a buscar lo más reciente de la producción dominicana. ¿Y sabes lo que hacen?: Se llevan miles de libros criollos para su distribución por canales muy idóneos en el exterior. Pregúntale a Virtudes cómo se está vendiendo el libro dominicano en las ferias internacionales que son organizadas en distintos países. La Feria Internacional del Libro de Santo Domingo es un gran mercado en que son distribuídos miles de libros que se van al exterior y en que son traídos miles de libros del exterior que se quedan aquí o que aquí repican hacia el exterior como una bola de ping-pong.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Existe una nueva camada de centenares de autores nuevos publicando libros en el país. Las impresoras de calidad no dan a basto. Editora Búho, líder del mercado del libro de ficción y de otras categorías, está convertida en una empresa de una calidad impresionante. Empresas del extranjero, de Puerto Rico y otras latitudes, vienen al país a imprimir sus libros en Editora Búho. Hay un “proyectito” editorial que se llama Ángeles de Fierro que en pocos años se ha convertido en un “proyectón” y lleva editados decenas y decenas de libros, la mayoría de autores nuevos. Isael Pérez, que siempre respira ansiedad, está con una empresa nueva, que recibe el lindo nombre de Santuario, tiene una reciente producción de libros nuevos que comenzó con la promoción de libros de la región Este y se ha comenzado a expandir a nivel nacional. Uno de los libros más recientes que entregó al público Editora Santuario es una obra muy interesante de León David, titulada “El hombre que descubrió la verdad”, cuentos.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;El año pasado, el 2007, fue declarado por el Poder Ejecutivo como Año del Libro y la Lectura y si se contabilizan los libros que fueron publicados a propósito de esa iniciativa y por diversos programas del gobierno te quedarías asombrado. La secretaría de Cultura debía contabilizarlos. ¿Cuántos libros publicó el año pasado la Secretaría de Cultura, incluyendo los del sello de la Feria del Libro? ¿Cuántos libros publicó el año pasado la Comisión Permanente de Efemérides Patrias? Fueron muchos. Juan Daniel Balcácer, nuestro historiador, debía contabilizarlos. ¿Cuántos libros publicó el año pasado el Archivo General de la Nación, incluyendo la edición de sus nuevos boletines? Roberto Cassá debía contabilizarlos, y más que Cassá, el responsable directo del programa de ediciones del Archivo, don Dantes Ortiz. ¿Cuáles otras dependencias del gobierno están publicando libros? Averígualo y te darás con varias.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;El año pasado, o el anterior, vi un reportaje publicado en Ventana, del Listín Diario, en que refería la crisis de varias librerías que se habían visto en la necesidad de cerrar sus puertas. Era innegable porque fueron ofrecidos nombres y otros detalles. A pesar de ello afirmo que la venta de libros ha ido en aumento. Lo que ha variado son los métodos de comercialización. ¡Donde menos se vende libros es en librerías! Centenares de autores, al año, editan sus libros y los venden ellos mismos.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;A propósito de la sección Ventana, del Listín Diario, tengo el informe de que ya no se está editando, lo que es un golpe muy duro del diarismo a la cultura literaria. Como esa sección de ese diario ha realizado un indudable aporte a la promoción del libro dominicano, su desaparición significa un revés para el libro dominicano, y lo es. Pero ello no significa, sin embargo, una disminución del libro criollo, como no lo significa la desaparición de librerías.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Los suplementos culturales y las librerías existen en un procedimiento nuevo en la vida editorial, un procedimiento nuevo que es sumamente importante: la edición digital. Existe un número muy elevado de libros publicados en blogs y otras páginas de internet. Existen cuchumil blogs de autores dominicanos que no pueden imprimir sus libros en papel por los altos costos pero los colocan en internet. Son muchísimos. Si te pones a contarlos te cansarás. Te invito a entrar a un sitio que se llama Cielonaranja, de mi amigo Miguel D. Mena. Ha editado decenas de libros dominicanos y los tiene colocados en un programa que se llama PDF, que es un programa muy versátil y mezquino, porque te permite leer fácilmente en pantalla pero no te permite copiar el texto.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;El Archivo General de la Nación está digitalizando todo el contenido de sus depósitos. Millones de documentos. Como parte de ese programa el año pasado hicieron algo que nadie ha resaltado como se debe, aunque yo creo que no lo hicieron como se debe. Editaron en CD las colecciones de los boletines de la Academia Dominicana de la Historia y del mismo Archivo General de la Nación. Una obra de extraordinario valor porque ahora los investigadores tienen en CD la colección completa de cada una de esas dos históricas publicaciones. Lo que no hicieron como se debe es que lo presentaron en el programa conocido como PDF, que no permite que los usuarios puedan copiar los textos. Opino que el Archivo General de la Nación debe editar la colección de los dos boletines pero en un programa que el usuario pueda copiar, advirtiendo que se debe respetar el derecho de propiedad del autor. Ahora mismo yo, como investigador, necesito cierta información que está contenida en algunos números del boletín de la Academia de la Historia. Si el CD me permitiera copiar fuera magnífico, y yo sencillamente colocara entre comillas y aclarara el origen de al fuente. Y creo que Dantes Ortiz y Roberto Cassá deben hacerlo ahora.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;La pregunta era si creo que la literatura dominicana está progresando. Está progresando vertiginosamente, igualito que la literatura universal. Hay unos cambios en el soporte, ya los libros no son tanto en papel y cartón, también se suma la informática.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Hay que preguntarse por la nueva generación literaria en el país. Como generación literaria, que es una especie de medida, se tiene como referencia la de los 80 del siglo pasado. ¿Hay una generación literaria de los años 90 del siglo pasado? ¿Hay una generación literaria del siglo XXI? Yo digo que sí aunque esas generaciones no tengan las características que son atribuidas a las generaciones literarias tradicionales. Pero existen centenares de escritores nuevos en el país, si no es que son miles. Están publicando centenares de libros nuevos, si no es que son miles. Los que no están en los anaqueles de las librerías están “guindando” en las páginas webs, en los blogs, pueden ser leídos y son fácilmente leídos. Hace unos años José Rafael Lantigua realizó un estudio sobre la lectura en el país. Creo que se basó en la lectura tradicional en libros y publicaciones en papel. Habría que hacer ahora un nuevo estudio para identificar a la librería virtual, al lector virtual dominicano. Hace unos años el escritor Jimmy Hungría publicó un interesante artículo sobre la producción literaria dominicana en internet. El fenómeno merece una investigación cuyos resultados podrían sorprendernos.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;&lt;strong&gt;Además de la revista Vetas, ¿a qué otra actividad profesional te dedicas?&lt;/strong&gt;&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Siempre he tratado de buscar una fuente alterna de recursos que satisfaga la poquedad económica de Vetas. Pero no es fácil. En 1995 ó 1996 trabajé brevemente en la revista Rumbo y tuve que renunciar porque me estaba absorbiendo todo el tiempo y no iba a poder editar Vetas. Este año de 2008 he sido contratado como Consultor de Relaciones Públicas por el Archivo General de la Nación y estoy en ejercicio de esa asesoría. Definitivamente tengo un temperamento conflictivo y algunos amigos lo que se han preguntado es qué tiempo duraré trabajando allí, porque lo normal es que no me adapto a ninguna responsabilidad laboral como empleado y termino renunciando. En el Archivo hay ciertas condiciones que permiten a un cimarrón como yo permanecer en el corral. El ambiente de trabajo es excelente, las relaciones personales no podían ser mejores, el jefe máximo, Roberto Cassá, es un intelectual fuera de serie, con un temperamento y un pensamiento de izquierda. Como también es un intelectual que tiene sus complejidades y que tiene conmigo unas relaciones que podrían ser diferentes a como son con otros amigos de él, porque yo me he permitido criticarlo. Creo que Roberto ha entendido, no la crítica que le he hecho, que puede estar equivocada, sino que yo lo haya criticado. Es un individuo muy amplio, democrático, afable en extremo.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Así que me siento muy bien en el Archivo. En las primeras semanas estuve errático en una situación en que me vi envuelto con un funcionario de cuarta categoría. El individuo me dio un boche en un pasillo del edificio porque yo no actué según las normas de su departamento en una incursión que hube de tener allí, en su departamento. Me abochornó. Yo no acepto boches de nadie. Preparé un “oficio”, una nota, y se la envié, rechazando su forma de tratar un asunto laboral en una entidad donde se respira armonía. El carajo vino de allá para acá con un escrito insolente, totalmente irrespetuoso. Mi error fue de procedimiento porque yo me dirigí a ese tipo en vez de acudir a una instancia superior. Me dijeron que, realmente, ese individuo tiene mal carácter, es sicorrígido y contrasta con la camaradería que se respira allí. La excepción que siempre aparece. Es el “tátara”. En el barrio donde vivo le dicen “tátara” al exagerado, al que se pasa de bruto. Tátara burro.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;&lt;strong&gt;Es evidente que has perdido el sentido del humor, ¿te sientes viejo?, ¿qué te pasa?&lt;/strong&gt;&lt;br /&gt;El sentido del humor es imperdible y es dual. Es dual porque tiene dos posibilidades, el buen humor y el mal humor. No creo haber perdido el buen humor y los lectores de la revista te pueden desmentir. Creo haber encontrado el mal humor y actualmente estoy encojonado. De manera que mal podría perder el sentido del humor.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;No soy yo el único que está de mal humor. Hay un infeliz que se llama Dios a quien se lo está llevando el Diablo. Los medios de comunicación han sido tomados por los genuflexos. La producción de televisión se hace de rodillas ante ese desdichado que se llama Dios, que debe estar harto de esta maldita vaina. El genial Juan Luis Guerra doblega su producción y contamina su repertorio con unos cánticos religiosos de mal gusto que dañan su trayectoria. Sus canciones “Las avispas”, “Testimonio”, “Para ti” y “Tan solo he venido” entre otras de su producción religiosa, y la que escuchábamos hace muchos años conocida como “Satanás no podrá vencer”, son exactamente lo mismo: un bodorrio, una pejiguera. Por suerte que ese artista, gloria del país, borró toda esa porquería -cantaleta de beatas- con una composición que lo ha rescatado: “La llave de mi corazón”. Por ahora.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;El año pasado Freddy Beras Goico fue inducido a decir públicamente que fue Dios quien lo recuperó de un grave problema de salud que nos tenía a todos preocupados. El esfuerzo extraordinario que hizo la ciencia en el caso de su tratamiento quedó relegado. Dios debe estar echando pestes debido a que todo se lo atribuyen. No sé si Freddy Beras está entre quienes van todos los días a hincarse en un templo. El periodista Euri Cabral salió ileso de un atentado a balazos y se entregó en los brazos del Señor, como si ello fuera una solución. Doblegado. El humorista Felipe Polanco, conocido como Boruga, ha buscado el refugio de Dios porque él no es capaz de solucionar por sí mismo su problema. Son muchísimos los artistas populares que están desperdigados, o mejor dicho, arrepentidos en iglesias que curiosamente no son la Católica, Apostólica y Romana, lo que debe tener muy preocupado al papa Nicolás de Jesús López Rodríguez. Una de las gracias del arte popular dominicano, Jossie Esteban, que nos hacía vibrar con su “Patrulla 15”, está extraviado cantándole al Todopoderoso. Debía formarse un comité de rescate de Jossie Esteban para arrebatárselo a Dios y reponerlo en el sitio que le corresponde, para desbaratarnos bailando hasta el amanecer.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Hace uno o dos años el señor Fidel Munnigh hubo de escribir un artículo contundente sobre los intelectuales y el poder. El texto estremeció la conciencia de muchos y fue muy favorablemente comentado en corrillos, pero cobardemente no fue comentado en los medios convencionales de comunicación. Invito a los lectores a buscarlo y leerlo. No es difícil encontrar ese texto en internet. A nivel mundial, el debate sobre el compromiso de los intelectuales ha estado en escasos canales. A nivel internacional, hace unos tres o cuatro años el tema provocó una serie de artículos muy interesantes en la página Rebelión.org, en que participaron articulistas cotidianos de ese medio y uno que otro escritor de izquierda, tal Ignacio Ramonet, director del periódico francés Le Monde Diplomatique, o el escritor portugués José Saramago, Premio Nobel de Literatura. En el patio, aquí, son pocos los que tienen los cojones de Fidel Munnigh, e insisto en que su artículo sea leído. Aquí la mayoría de los escritores “establecidos” en vez de adherirse a las denuncias de los males del país están en una campaña soterrada para alcanzar el Premio Nacional de Literatura.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Así como existe el conocido «ojo» del ciclón o huracán, así estamos en el centro mismo del reflujo que afecta a la humanidad en el plano político e ideológico y debemos repetir, para recordarlo, que se fue a pique la Unión Soviética, fue derribado el muro de Berlín, el comunismo como doctrina política está desacreditado. Hace veinte y tantos años el poder de convocatoria era de la izquierda y de los liberales, los clubes culturales dominaban la agenda de los barrios populares, los denominados «frentes de masas» eran determinantes, las asociaciones profesionales, los sindicatos profesionales, los clubes populares. Ahora predomina el conservadurismo, que se impone en todos los niveles de los grupos sociales, y las iglesias, todas las iglesias, tienen tal poder de convocatoria que en sus templos no cabe más gente. Hace varios años que quiero hacer un estudio sobre la gran diversidad y cantidad de otros «templos» que convoca a mucha gente para la meditación. Los retiros de fines de semana son masivos.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Ha ganado terreno en el país de manera alarmante el vudú dominicano, las convocatorias de priyés y manís. Me han dicho que hay templos dedicados a los luás más reconocidos, tales como Candelo, Anaísa, Belié Belcán y otros. Conozco, de primera mano, historias desnudas e increíbles. Te voy a contar lo que sucedió en el año 2004. Entonces estaba en su apogeo el Movimiento Cultural Erranticista, que mucha gente de la ciudad colonial de Santo Domingo y de otras partes conoce. El líder del Erranticismo es un joven que en el barrio es conocido como Pipen. No conozco cuál es su nombre de pila ni conozco sus apellidos. ¿Quién no lo conoce? Todo el mundo lo conoce por su nombre artístico: Glaem Parls, quien el año pasado participó con una presentación en un escenario para jevitos en la Feria del Libro. Te voy a contar lo que sucedió en el año 2004. Una de las escritoras más destacadas del Movimiento Erranticista se inició en una de las 21 divisiones del vudú, en que predomina, como es normal, un luá. No voy a decir el nombre de la escritora aunque debía hacerlo. Ella es una colaboradora de la revista Vetas. La iniciación de ella como adoradora de ese santo o luá fue toda una fiesta organizada por su familia. Una fiesta de apaga y vámonos. Asistieron todos los miembros del Movimiento Erranticista. Cuando la fiesta se terminó y la joven ya había sido iniciada, por su propia familia, cada quien se dirigió a su casa. Un grupo de jóvenes de los que salieron de la fiesta abordó un vehículo, creo que una camioneta, y no sé a qué salió por las calles, reitero que de madrugada. El caso es que se produjo un fatal accidente en que dos o tres de los jóvenes resultaron gravemente heridos y fueron llevados a un hospital. Uno de esos jóvenes era un prometedor actor y poeta conocido como Ricardo Billini y que utilizaba el seudónimo de «La cucaracha aplastada». Ricardo Billini había estado en México donde habría hecho teatro. Aquí era miembro del Teatro Orgánico, elenco adscrito a Casa de Teatro dirigido por Ángel Haché. Lo conocí. Para mí era una promesa. Como poeta era tremendista pero como artista era innovador y como actor se podía esperar mucho de él. Un muchacho apenas, de poco más de veinte años. Murió en el hospital a consecuencia del accidente que había ocurrido. &lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Lo que se dijo entonces fue que murió porque en el acto vuduísta al que asistió no hubo un sacrificio y el dios que había sido invocado lo eligió a él como víctima propiciatoria. En los últimos dos o tres años el Movimiento Erranticista ha celebrado un festival los días del 26 al 30 de diciembre en el parque que se dice es propiedad de Freddy Ginebra, situado en la calle Padre Billini esquina Arzobispo Meriño, donde hay un parqueo público. El festival, que está programado para ser celebrado cada año, es denominado «La cucaracha aplastada», en honor a Ricardo Billini. He narrado lo que sucedió en 2004.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Glaem Parls, o Pipen, el líder del Movimiento Erranticista, es un joven apátrida que adjura de los símbolos nacionales y siente gran fervor por el vecino país de Haití. He conversado con él o lo he escuchado hablar del tema. Cree en el vudú haitiano, es decir, en a brujería de los vuduístas haitianos. Siente gran temor porque cree que los vuduístas haitianos tienen muchos poderes. Él invita al país a líderes históricos del vudú haitiano, a brujos y a otros haitianos. Y cree lo que ellos dicen. A mí me dijo él una noche, en el parque Duarte, que en días que se aproximaban entonces habría una visita de haitianos a dicho parque Duarte, el que está frente al Templo de los Dominicos, entre las calles Duarte, Padre Billini y Hostos. A mí me dijo él esa noche, en tono dramático, que en aquellos próximos días iba a brotar «una cosa», una «vaina» que había enterrada en ese parque, una cosa sobrenatural que se iba a producir por la presencia de los brujos haitianos. No pude controlarme, me encolericé y lo increpé severamente.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;El Movimiento Erranticista, que ya es tan conocido en Santo Domingo, es eso que estoy narrando, es un grupo de jóvenes sin orientación ideológica que no sea al ignorancia del vudú. Imagínate que el líder del grupo es Glaem Parls o Pipen, una persona por la que siento una gran amistad y mucha compasión. Lástima siento por Pipen. Él tiene un gran carisma pero está desviado. Yo hubiera podido conducirlo pero cuando llegué al Movimiento Erranticista ya su formación ideológica era una realidad.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Algunos de los jóvenes que asisten al festival «La cucaracha aplastada» extrañan mi ausencia y me han requerido que participe y que participe la revista Vetas. Me he negado a participar en esa actividad y me he negado que participe la revista. Tampoco participo en las actividades que todavía organiza el Movimiento Erranticista. Estoy en desacuerdo con la práctica política, antinacional, de Glaem Parls (Pipen). Grupos de izquierda sí participan en el Festival La cucaracha aplastada.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Con relación a la izquierda dominicana, esa izquierda hace mucho que perdió el redil ideológico y los problemas fundamentales de la filosofía no se debaten. Asistimos a la vergüenza de comunistas y ex comunistas que rechazan o evaden el ateísmo. Lo que acabo de escribir es la palabra ateísmo. El ex “comunista” Fafa Taveras aclaró “bien aclarado” que él no era ateo, que cree en Dios. Ramón Almánzar, que supuestamente tiene una posición de izquierda, ha resaltado, con mucho ahínco, que él fue monaguillo, para aclarar que él es de los que se arrodillan ante el Señor Todopoderoso. Otros izquierdistas que andan por ahí cogiéndolo suave evaden a como dé lugar el tema. El ateísmo es una malapalabra, es el anatema, una maldición, una condena. ¡Todavía!&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;A mí, mi confesión de ateo me ha traído graves dificultades. Quiero aclararte que cuando estaba antes “de buen humor”, según tu pregunta, era ateo. Ahora que estoy de mal humor, sigo siéndolo. He cometido graves errores y atravesado por muy tormentosas dificultades, pero no tengo que “arrepentirme” y cuando he tenido que excusarme y pedir perdón lo he hecho ante quien creo haber ofendido. Y jamás he ofendido a Dios, porque Él no tiene nada que ver con esta vaina. La condena pública y zahiriente que cae contra quien ose declararse ateo no roza en modo alguno a ciertos sacerdotes jesuitas y de otras órdenes que -se sabe- en sus estudios concluyen en el ateísmo como única explicación de la realidad. Hay que preguntarse seriamente si Nicolás de Jesús López Rodríguez no será ateo.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Hay muchísimo que hablar sobre este tema. Sólo quiero agregar que el buen humor sigue caracterizando a la revista Vetas, que algunas veces, y cada vez más, es y será tocada por el mal humor, el de la denuncia.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Ah, como mencioné al papa, quiero aprovechar para denunciar que él tiene prohibido tocar música de atabales en la Ciudad Colonial. ¿Tú lo sabías? Se debe, sin duda de ninguna clase, a que esa expresión cultural -la música de atabales- es de negros de origen africanos, ¡che!&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Me preguntas además si me siendo viejo. Mi maestra de quinto y sexto cursos de la educación primaria, Paulina Reina de Núñez (Pabín), una excelente pedagoga, en la década de los años cincuenta del siglo pasado, nos habló, a sus discípulos, sobre los tiempos extraordinarios que se aproximaban, incluyendo el inicio de un nuevo milenio cuando concluyera el siglo XX. Eso fue algo que llamó poderosamente mi atención y saqué cuenta que en el año 2000 tendría 54 años de edad, y el siguiente, el año 2001, ya iniciado el siglo XXI, alcanzaría los 55 años edad. Me dije a mí mismo que si llegaba a esos términos sería una meta vital suficiente para una persona. Así que en los años 2000 y 2001 alcancé la meta pero ahora me he metido en un berengenal. He cumplido los 61 y alcanzaré los 62 años de edad en julio próximo, casi ya. Un ancianito que se llama Federico Jovine Bermúdez me dijo hace poco que la Organización Mundial de la Salud considera que un hombre comienza a ser considerado anciano cuando llega a los 60 años de edad. &lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Cuando he subido a estos andamios no estaba psíquicamente preparado para admitir que soy un viejo. Pero ya en la fragilidad de estas alturas no necesito unos espejos para verme. A mi alrededor, una partía de ancianos se alisan las arrugas, se tiñen los cabellos y se esconden en cosméticos ridículos. Hace poco un viejito que se llama Lipe Collado se burló de mí cuando le dije que me considero un viejo. Hace poco una muchachona me preguntó si no pensaba teñirme las barbas que me estoy dejando crecer. Creo que es un privilegio exhibir mis barbas blancas. Le dije a la muchachona que teñiré de blanco algunas hebras negras que todavía persisten.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Antes que poses, tintes y cosméticos, prefiero persistir en el gusto por lo nuevo, en una actitud positiva hacia la revolucionaria eficacia de lo que se levanta. Admiro muy mucho a un escritor muy controversial pero muy revolucionario como lo fue Manuel Rueda, a quien tuve el privilegio de entrevistar para la revista Vetas. Me dijo estas palabras: “No me siento viejo. Tengo los años de un viejo pero no tengo el espíritu ni la mente de un viejo, no. Estoy empezando a andar por el mundo, tengo 76 años y me siento que estoy descubriendo. Cuando abro la puerta de mi casa por la mañana me tropiezo con un mundo nuevo totalmente y empiezo a vivir. Todavía estoy empezando a vivir”.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Dices en tu pregunta que es evidente que he perdido el sentido del humor. Falso. Me preguntas si me siento viejo. Te respondo que sí, me siento viejo. Me preguntas qué me sucede. Te voy a responder que se me agudiza otro sentido, se me está agudizando el sentido del encojonamiento. Estoy viendo una caterva de ancianos que andan acicalados y de muchachos que andan encorvados, ajenos a lo que está sucediendo, comiendo mierda mientras se impone el conservadurismo más turbio.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;&lt;strong&gt;¿Jubilaste ya a María Eugenia Vidal? / ¿Te cancelaron a los “embajadores” que nombraste? / ¿Le limpiaron la “mierda de gato” al poeta que borraste?&lt;/strong&gt;&lt;br /&gt;María Eugenia Vidal es una socióloga de la región Este del país que inició una columna en los primeros números de la revista Vetas, que era una receta culinaria salpicada de temas eróticos. Ella tiene una academia de relaciones sexuales en San Pedro de Macorís y hace las prácticas en un sitio que se llama Los cuatro caminos. Eso responde la primera parte de tu pregunta.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Solamente nombré a un “embajador”, al escritor René Rodríguez Soriano. Voy a narrar muy brevemente la anécdota. René rene-gó de la revista Vetas después que se había comprometido. A mí me molestó la manera como lo hizo y puse un anuncio en la revista diciendo que él había sido nombrado Embajador Extraordionario y Plenipotenciario en Nonroma, Kuazulú. Ese sitio, Nonroma, Kuazulú, es una región remota e inhóspita de África y a René, que tiene cierto complejo racial, le disgustó muchísimo el asunto, y yo lo gocé. Para mí fue una sencilla broma sin importancia. Aquello sucedió en 1995 y puedo decir que varios años después, incómodo por algo que le hicieron y no le gustó, le dijo muy molesto a sus amigos Maritza Álvarez y Jimmy Hungría que “es más, yo estoy donde me mandó la revista Vetas, en Nonroma, Kuazulú”. O sea, que él terminó asumiento el asunto como una broma de buen gusto o sin importancia.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Con relación a “si le limpiaron la ‘mierda de gato’ al poeta que borré”, según tu pregunta, debo también contar la anécdota, para que el lector quede situado. Resultó que Adrián Javier me entregó una colaboración para la revista y cuando ya Vetas estaba en impresión él me anunció que el texto iba a ser publicado en el Listín Diario, donde aparecería primero que en Vetas. Me molestó muchísimo la falta de respeto, detuve la edición, cambié el artículo por otro inédito, de otro autor, e inserté una nota diciendo que Javier quedaba borrado con mierda de gato en la revista Vetas.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Pero resulta que luego yo desborré a Javier y en nuestra edición número 35 aparecieron unos poemas de él con una nota mía, que me voy a permitir reproducir aquí. La nota fue la siguiente:&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Adrián Javier desborrado&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Con un estropajo le estrujamos todo su cuerpo, por dentro y por fuera. Luego nos procuramos una esponja noruega capturada por Natil Al Quilado en los mares imposibles del centro de África y se la aplicamos por todo el cuerpo negro. No dijo ni pío. Entonces usamos jabón de cuaba. Y mira que la cuaba arde y fue cuaba en incendio. También usamos jabón bola azul, que se desintegró. La mierda de gato es una cosa del carajo. Lo restregamos con Omo y un estropajo metálico. Le echamos Ace, Limpiol, Hispano, Ariel, Candado, Salvavida, Para Mi, Sulfatiasol, Arrasacontó, ácido muriático, ácido un placer, ácido del Diablo. No había forma. Le echamos gas del morao, creolina, aguarrás, legía. Después de muchos baños, para constatar si estaba limpio, buscamos al Güeledor de la Hacienda Fundación* y no lo soportó. Le dimos un baño de sol, un baño de oro, un baño de plata, un baño turko, un baño de mármol, un baño de vapor, un baño en Alhama, otro en Thermas, un baño de María, un baño de asiento, y nada. El agüista Faustino Pérez lo llevó varias veces a Boca Chica en domingo. Nada. Lo llevamos a la laguna de Gri-grí, a los balnearios de La Toma, La Matica, Palenque, Juan Dolio... Lo lavamos con arena de las dunas de Baní, lo lavamos con agua bendita, con aguamanil, con aguardiente, con agüita de sal, con agua lluvia, con aguaita, con agua de colonia; le dimos con las tejas de un tejado de baño, lo bañamos con aguacate, lo bañamos en un aguacero, con aguacal, con aguacha, con aguachil, con aguamala, con aguaje, con aguamarina, con aguamansa, con aguanieve, con aguaverde, con aguapié, con aguafiesta; lo dejamos caer de un tejado de dos aguas, lo sumergimos en ácido nítrido diluido, lo bañamos en agua regia, le dimos un baño sauna. Nada. Por fin alguien que no soportaba el hedor de mierda de gato contrató al señor Grenouille, con el permiso del señor Patrick Susskind, y el señor Grenouille preparó un perfume especial que le quitaba todo mal olor, pero advirtió que la borradura anterior fue tan fuerte que el nuevo perfume estaba garantizado por pocos números de Vetas, dependiendo de la conducta del poeta.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;*En la Hacienda Fundación, finca del Generalísimo Doctor Rafael Leonidas Trujillo Molina, Primer Maestro, Padre de la Iglesia, Benefactor de la Patria y Padre de la Patria Nueva, ese Hijo de la Gran Puta, había potreros con miles de vacas y establos para el achico y ordeño. Cuando después del ordeño general los bidones de leche estaban llenos y dispuestos para la refrigeración, un especialista se dedicaba a oler el contenido de cada bidón para verificar que ninguno tenía la leche cortada, debido a que el contenido de cada bidón iba a un contenedor mayor que recibía la leche de decenas de bidones. Si un bidón con la leche cortada era echado a ese contenedor, toda la leche de dicho contenedor se cortaba. “El güeledor”, como le decían en la hacienda, pues, debía tener fino olfato. Pero contratado el güeledor para oler al poeta después de todos los baños, no soportó el olor a mierda de gato y salió huyendo.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Espero, Faustino, que estés satisfecho de la respuesta.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;&lt;strong&gt;¿Quién ha sido el escritor que más veces ha caído en desgracia en Vetas y que después haya sido rehabilitado?&lt;/strong&gt;&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Para responder adecuadamente debo mencionar a los escritores que “han caído en desgracia”, según tu pregunta, para entonces determinar cuál es el que más veces lo ha sido y luego rehabilitado. Parecería que Vetas es como un partido político cuyo líder máximo o gurú sería yo. Tamaña vaina. Pero no, porque normalmente la que ha caído en desgracia ha sido la revista. ¿Cuántas veces tú, Faustino Pérez, te pusiste “enemiguito” y dejaste de entregarnos colaboraciones? Yo recuerdo al menos tres. La primera alrededor de 1995, no recuerdo el motivo, la segunda creo que fue en el 98 y el motivo fue un escrito injurioso que escribiste contra Alberto Bass y que yo cometí el error de publicar. La tercera fue creo en 2003 por $200 y no quiero entrar en detalles porque esa tercera retirada tuya por la suma envuelta de doscientos pesos debe ser motivo de un trabajo aparte. Será un trabajo para joderte y te lo prometo. Tienes una ventaja muy grande con relación a los otros ante los que caemos en desgracia y es la amplitud de tu criterio sobre lo que es la literatura “del joder” y lo que son sus ocurrencias “sucias”. Cuando tú y yo estuvimos enemiguitos por lo de Bass te escribí un acróstico virulento del que nunca te has quejado (todavía). Son unos versos muy duros y aunque algunas personas que tienen mucha influencia en la revista los criticaron acremente todavía hoy los voy a repetir, es decir, a incluir aquí, para que los conozcan los que no los conocían (y para joderte un poco). Reitero que es un acróstico y los versos son los siguientes (el título está formado por las letras de tu nombre y apellido, cambiadas de orden):&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;&lt;em&gt;Tifo Suapér Zen&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;¡Fo!, díjole Alberto: ¡Bah (S )!&lt;br /&gt;Al que lo hirió con ímpetu malsano.&lt;br /&gt;Ulcerar puedes tú el género humano.&lt;br /&gt;Satanás sea contigo, eres heces,&lt;br /&gt;Traidor, hijo de la gran puta,&lt;br /&gt;Ictericiado, nigua, chinche, pus,&lt;br /&gt;Noli me tangere, ¡cuz, cuz!&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;¡Oh tú, perrito viraluta!&lt;br /&gt;ant sucio. Guabá. Pendejo&lt;br /&gt;En el circuido del esfínter&lt;br /&gt;Réquete anal. El entrecejo&lt;br /&gt;Engusanado, ¡che! Míster&lt;br /&gt;Zamborondón. He&lt;br /&gt;Pdiondejo.&lt;/em&gt;&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Si son tres las ocasiones en que pusiste en desgracia a Vetas entonces le ganas a Alexis Peña, quien ha estado retirado de Vetas en dos ocasiones, y las dos veces no fue él quien cayó en desgracia sino la revista con relación a él. Por la respuesta que hemos dado -que he dado- parecería que quien cayó en desgracia fue Alexis, pero realmente fue él quien dejó de colaborar en una ocasión y entonces yo publiqué una nota terrible que se anunciaba como un panegírico ante su “muerte”. Yo había estado realmente incómodo con Alexis porque consideré que a él se le habían subido los humos a la cabeza y trataba a la revista de manera desconsiderada. &lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Abro un paréntesis para decir que la revista Vetas es una escuela. Para mí en lo personal es una universidad. Para ciertos colaboradores es una escuela. Jimmy Hungría ha reconocido que su formación de escritor se la debe a Vetas. Alexis Peña tuvo que decirme en una ocasión que parte de lo que él es se lo debe a la revista Vetas. El historiador Alejandro Paulino Ramos me ha dicho en muchas ocasiones que en gran parte su nombradía y su avance en la calidad de su redacción se la debe a esta revista. No sé quién más..., pero estoy seguro de que esta escuela que es Vetas no lo ha sido sólo para esos escritores que menciono, sino además para otros que pueden o no reconocerlo. Antes de cerrar el paréntesis quiero decir que uno tiene que regodearse de las cosas que le gustan. Resulta que el novelista Manuel Salvador Gautier ha dicho, en más de una ocasión, que yo, como escritor, he ejercido influencia en su forma de escribir. ¿Estás entendiendo? ¡Que soy uno de los escritores que han ejercido influencia en él! ¿Estás entendiendo, Faustino Pérez? Lo que dice él es que así como unos escritores, por su calidad o por sus características, ejercen influencia en otros, que se ven precisados a reconocerlo, así lo que escribo ejerce influencia en ese escritorsazo que es Doi Gautier. Vivo tan orondo por esa afirmación de Doi que para caber por las puertas normalmente lo que prefiero creer es que él es un jabladorazo, ese maldito degraciao. Cierro el paréntesis.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Hay otros que no han necesitado a Vetas como escuela pero que han pasado por nuestras filas y hemos caído en desgracia de ellos y no son ellos los que han caído en nuestra desgracia. Está el caso de Rita Hernández, a quien también se le subieron los humos a la cabeza y lo que parece es una chimenea de ingenio azucarero. Ahora mismo, en estos momentos, hemos caído en desgracia de Pedro Conde, que está encojonado con Vetas y yo creo que él no tiene razón. Fuera de las bromas y las chanzas que son utilizadas en nuestras páginas yo he tratado a Pedro Conde con absoluto respeto. Él tiene una columna en su correo electrónico denominada “Botella en el mar”. Nosotros no publicábamos todos los textos que nos llegaban de “Botella en el mar” pero sí los que podíamos, porque él escribe más columnas que ediciones de Vetas. Pero resultó que Pedro comenzó a colaborar con Clave Digital, y Clave Digital comenzó a publicar todos los textos de “Botella en el mar”, además de otros artículos que él escribe para ese medio. Le pedí a Pedro que quería algunos trabajos exclusivos para Vetas pero el caso es que de un tiempo a esta parte hemos sido excluídos del correo de Pedro. No se comunica con nosotros ni siquiera por el correo masivo que tiene. Estamos en desgracia. Algunos textos de él nos llegan de refilón, porque lo reciben otros y nos lo reenvían. Yo, que soy un poco timorato, no me he comunicado adecuadamente con él y estoy lamentándolo porque él es un valioso colaborador.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Hablábamos de Adrián Javier. Ahora mismo yo estoy en desgracia con él, después de todos los pleitos que hemos tenido habíamos mejorado las relaciones pero en los últimos años no me visita. Me mandó a decir con alguien que tenía una entrevista que tú le habías hecho en uno de tus blogs y quería que yo la reprodujera. No he tenido tiempo de discutirlo siquiera con él porque no nos vemos para conversar. Hace poco iba en un carrazo por la calle Padre Billini, yo iba a pie llegando a la Isabel La Católica, me miró con sorna como se mira a ciertos peatones, aceleró su vehículo y se alejó. Hace poco lo vi en el Palacio de la Esquizofrenia y cuando vio que yo llegaba pidió la cuenta y se marchó. Pero tengo que aprovechar para decir que Adrián es un héroe, es un escritor con unos diez libros publicados, casi todos de poesía, trabaja como el que más y es, en fin, uno de los mejores poetas de su generación.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Un caso muy especial es el de Juan Freddy Armando, quien tiene una campaña entre nuestros amigos comunes acusándome de que soy su enemigo o algo así como que yo siempre soy enemigo de alguien. Desgraciadamente la enemistad es una práctica en el mundillo cultural. Puedo demostrar donde quiera que he sido un buen amigo de Juan Freddy. Me concedió una entrevista que yo destaqué en la portada de la revista, publiqué en la misma edición varias páginas con sus valiosos textos literarios, inéditos, cuentos y poemas. Posteriormente publiqué en varias ediciones ensayos, cuentos y poemas de él, incluso textos que a mí no me gustan. Es una práctica de un editor como Vetas publicar textos con los que necesariamente no está personalmente de acuerdo, que no son de su agrado, pero que tienen su valor para otras personas. Mis amigos saben que tengo escrito un libro que próximamente será publicado, mi “Nuevo Diccionario de Dominicanismos”. En varias ocasiones rogué a Juan Freddy que me invitara a su actividad cultural en la Biblioteca República Dominicana, los llamados “Jueves de la República”, que era un espacio idóneo para promover el libro que está en proceso de edición. A ese espacio fueron invitadas importantes personalidades de la vida nacional. Yo quería ir como un simple autor, pero no fui considerado como alguien que tenía calidad por su director. Yo no era invitable. También suceden con Juan Freddy cosas que parecen nimias pero que afectan unas buenas relaciones. En cuatro ocasiones le solicité un dato, un simple dato, que era la dirección electrónica de alguien, una amiga común, que me interesaba obtener. Cada vez me dijo que sí, que me daría ese dato. En una última ocasión le hice la solicitud por escrito. No respondió. Creo que su irresponsabilidad y su irrespeto hacia los amigos o a los que nos consideramos amigos de él raya en el egocentrismo más inútil. Si tomas a Juan Freddy y lo colocas en el egocentrímetro el aparato se rompería en mil pedazos. Juan Freddy vive en las nubes, es decir, muy por encima de sus amigos, sobre todo de los amigos que él considera que deben estar a su servicio, con una bandeja siempre en las manos. No soy su enemigo. No sé si él es mi amigo o cree que es mi señor.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Ocasionalmente teníamos la colaboración de Andrés L. Mateo pero él se ha retirado. Ocasionalmente teníamos la colaboración de Frank Moya Pons pero él se ha retirado. &lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Vetas continúa editándose. Nosotros no le andamos atrás a nadie, quien se quiera retirar no tiene las puertas abiertas, porque Vetas es un edificio sin puertas ni ventanas, sencillamente se aleja y cuando uno se viene a dar cuenta no ha dicho ni adiós.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;&lt;strong&gt;Según tú recuerdes, ¿cuáles han sido los números más trascendentales de Vetas?, ¿o cuáles han marcado hitos o puntos de inflexión en la historia de la revista?&lt;/strong&gt;&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;He dicho anteriormente que Vetas nació (en 1993) de la convicción de que en Santo Domingo había mercado que soportara un proyecto literario. Desde el punto de vista económico, quiero decir. Existe un organismo regional intergubernamental integrado por la mayoría de los países de América Latina, su sigla es el SELA. Se dedica a estudiar las coordenadas económicas para promover el desarrollo de la región. Así que en 1991 ó 1992 el Sistema Económico Latinoamericano, SELA, previó un aumento sostenido de la economía dominicana en todos los órdenes. En ese momento yo dirigía un periódico dirigido a las empresas de zonas francas del país, que tenía muy buenas perspectivas económicas pero no era lo que disfrutaba como profesional del periodismo. Por motivos que no viene al caso recordar ese periódico fue clausurado y yo inicié, como ya se sabe, la edición de Vetas, en 1993. El comunicador José Enrique Trinidad, que trabajaba en Profamilia, me dijo que si Vetas llegaba a cinco números yo quedaba loco. Efectivamente.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Cuando iba por el número nueve o diez comencé a visitar en su oficina a Frank Moya Pons. Estaba buscando el apoyo de gente que entendiera la importancia extraordinaria del proyecto en que estaba involucrado. Los historiadores y otros investigadores de las ciencias sociales tienen mucha conciencia de lo que soporta una revista cultural. Es sencillamente la base del futuro investigador. Sencillamente en Frank encontré a un cómplice.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Por otra parte, una característica fundamental de Vetas es una entrevista de fondo, amplia, en cada edición. Ese recurso, la entrevista literaria, había dejado de ser frecuente en el periodismo dominicano. En los años ochenta y noventa era difícil encontrarse con una buena entrevista. Como género periodístico aquellas labores que requerían un método, una faena trabajosa, no eran frecuentes en los medios, por lo que escaseaban el reportaje formal, de investigación, y la entrevista. Me proponía trabajar los dos géneros pero la decisión de entregar en cada edición una entrevista era definitiva. Te hablo del reportaje porque más adelante me referiré a ello. Como género periodístico te puedo mencionar la crónica, que tampoco es cultivada o es muy poco cultivada en nuestro país. Le hablé a Frank y él accedió inmediatamente a concederme una entrevista, que fue concertada con la presencia de una estrella de la fotografía como lo era la escritora española Pepa Acedo, fotógrafa oficial de la revista.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;La edición en la que debía circular la entrevista a Frank Moya Pons era la número 13 pero no era verdad que le iba a poner ese número a una edición de Vetas. Te puedo decir que Zona Franca Ilustrado, el periódico que editaba anteriormente, llegó justamente a trece números y allí perimió. Entonces a esa edición la numeré 14, es la edición número 14 de Vetas y allí está editada la entrevista a Frank Moya Pons. Así que acabo de responder tu pregunta: el número trascedental de Vetas es la edición número 14, por varios motivos. En primer lugar la entrevista fue un trabajo que me satisfizo pues en ese trabajo se hacen revelaciones históricas importantes, desde el punto de vista periodístico es un buen texto. El personaje de la entrevista, Frank, se explayó en detalles que no habían sido expuestos sobre sus relaciones profesionales y con otros colegas suyos, es decir, con otros historiadores. En la tertulia de la librería La Trinitaria, cuando fue recibida la edición, los tertuliantes loaron el trabajo y concluyeron que la revista Vetas ya era una realidad en el ambiente cultural de Santo Domingo.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;En 1997 participé como invitado al Festival Arte Vivo, de Casa de Arte, Santiago, y allí estuve tres días grabando entrevistas y tomando notas para la edición correspondiente de la revista. El resultado fue un reportaje sobre Arte Vivo y Casa de Arte que fue muy elogiado. Está, si mal no recuerdo, en nuestra edición número 32, de manera que con este dato doy también respuesta a tu pregunta y te digo que esa edición marcó un hito. Para mi gusto, otro reportaje dio mucha vida a una edición y fue el que redacté a propósito del Primer Festival Iberoameriano de Teatro, que creo que también se llevó a cabo en 1997 y no recuerdo en qué edición fue insertado. Y una crónica periodística, también para mi gusto, es la que hice sobre Ana Tomé, aquella excelente y bella mujer que fungió como directora del Centro Cultural de España. Creo que fue publicada en nuestra edición número 25, en la que también aparece la entrevista que hice a Enriquillo Sánchez. Es una edición que a mí me gusta mucho, por la presencia de Enriquillo Sánchez y de Ana Tomé.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Tengo que mencionar la investigación que hube de hacer el año pasado sobre la transformación revolucionaria que se ha producido en el Archivo General de la Nación en los últimos tres años. El reportaje fue bastante completo y refleja un momento en que el Archivo está en trance. Espero que sea un documento de consulta en el futuro y me satisface mucho la opinión de Roberto Cassá, quien me dijo que ese documento es un hito en su gestión al frente del Archivo. La investigación fue colocada en el número 82 de Vetas con fecha de julio de 2007.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Estos son, pues, los números más trascendentales de Vetas, aunque es una opinión unilateral, la mía. A mí me gustaría conocer la opinión de coleccionistas que conozcan nuestra trayectoria, pero no sé si tendré la oportunidad de saberla.&lt;div class="blogger-post-footer"&gt;&lt;img width='1' height='1' src='https://blogger.googleusercontent.com/tracker/4107309833057705275-9213856113953010773?l=escritoresdominicanos.blogspot.com' alt='' /&gt;&lt;/div&gt;</content><link rel='replies' type='application/atom+xml' href='http://escritoresdominicanos.blogspot.com/feeds/9213856113953010773/comments/default' title='Enviar comentarios'/><link rel='replies' type='text/html' href='http://www.blogger.com/comment.g?blogID=4107309833057705275&amp;postID=9213856113953010773' title='0 comentarios'/><link rel='edit' type='application/atom+xml' href='http://www.blogger.com/feeds/4107309833057705275/posts/default/9213856113953010773'/><link rel='self' type='application/atom+xml' href='http://www.blogger.com/feeds/4107309833057705275/posts/default/9213856113953010773'/><link rel='alternate' 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ADENTRO de Julio Cuevas'/><category scheme='http://www.blogger.com/atom/ns#' term='ESCRITORES DOMINICANOS'/><category scheme='http://www.blogger.com/atom/ns#' term='POESÍA DOMINICANA'/><title type='text'>POEMAS DE TIERRA ADENTRO de Julio Cuevas</title><content type='html'>&lt;span style="font-weight:bold;"&gt;En este arder de sílabas&lt;/span&gt;&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;I&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;En este arder de sílabas&lt;br /&gt;tenemos un símbolo sin temblor,&lt;br /&gt;un pueblo con el grito en las agallas.&lt;br /&gt;Tenemos una semántica metálica,&lt;br /&gt;un águila con vientre de napalm.&lt;br /&gt;Tenemos una canción contra el águila y su&lt;br /&gt;vientre&lt;br /&gt;y su napalm,&lt;br /&gt;y su polvorín en la décima jíbara.&lt;br /&gt;Tenemos,&lt;br /&gt;yo tengo y tú tienes&lt;br /&gt;una canción que va pariendo un acento&lt;br /&gt;cortante,&lt;br /&gt;agrio&lt;br /&gt;y salobre&lt;br /&gt;en la casa blanca de la marihuana,&lt;br /&gt;en la sacramental bóveda deWatergate,&lt;br /&gt;todo por este pueblo que es un pulmón de&lt;br /&gt;América,&lt;br /&gt;todo,&lt;br /&gt;hasta la rabia de mis labios,&lt;br /&gt;por decir poco en este arder de sílabas&lt;br /&gt;cortante,&lt;br /&gt;agrio&lt;br /&gt;y salobre.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;II&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Machacando los testículos de Sam,&lt;br /&gt;todo,&lt;br /&gt;por decir poco en este arder de sílabas,&lt;br /&gt;porque es universal esta esperanza&lt;br /&gt;en la madriguera antillana,&lt;br /&gt;en el río de lloviznadas canciones.&lt;br /&gt;Porque es universal esta remarcha&lt;br /&gt;en la búsqueda sin tregua,&lt;br /&gt;en el verbo&lt;br /&gt;cortante,&lt;br /&gt;agrio&lt;br /&gt;y salobre.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;III&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Todo por este pueblo en el instante&lt;br /&gt;de los tambores,&lt;br /&gt;todo,&lt;br /&gt;por decir poco en este arder de sílabas,&lt;br /&gt;porque tengo sobre mis párpados&lt;br /&gt;la huelga de los talleres,&lt;br /&gt;el paro de mi sindicato,&lt;br /&gt;el joder metafórico de estos poetas&lt;br /&gt;políticos de ahuecadas imágenes&lt;br /&gt;que están conmigo&lt;br /&gt;y yo estoy con ellos,&lt;br /&gt;escupiendo la cara de la noche&lt;br /&gt;de los tiranos,&lt;br /&gt;porque uno es el embestir de las mañanas,&lt;br /&gt;todo por este pueblo en sus playas&lt;br /&gt;y sus cocotales,&lt;br /&gt;todo,&lt;br /&gt;en la pesca madruguera sobre el limo,&lt;br /&gt;en las algas,&lt;br /&gt;por decir poco en este arder de sílabas.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;IV&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Repudiando el blanco cordón de colonias&lt;br /&gt;en la nota firme del estómago,&lt;br /&gt;en el puño izquierdo alzado en la furia,&lt;br /&gt;en el cósmico desfile de los himnos&lt;br /&gt;proletarios.&lt;br /&gt;Todo por este pueblo,&lt;br /&gt;en la vegetal serenata,&lt;br /&gt;en las trincheras,&lt;br /&gt;unificados en los ritmos del verso&lt;br /&gt;de los pregones,&lt;br /&gt;removiendo el serrucho y el martillo,&lt;br /&gt;en este construir de merengueantes mañanas,&lt;br /&gt;en la salsa o en la plena&lt;br /&gt;en la rumba o en el son,&lt;br /&gt;en la mangulina o en la bomba,&lt;br /&gt;en los atabales o el bongó,&lt;br /&gt;en las múltiples tonadas&lt;br /&gt;de platillos,&lt;br /&gt;de pan&lt;br /&gt;y de viento.&lt;br /&gt;En la salsa o en la plena,&lt;br /&gt;en la rumba o en el son,&lt;br /&gt;en la mangulina o en la bomba,&lt;br /&gt;en los atabales o el bongó,&lt;br /&gt;en este arder de sílabas,&lt;br /&gt;todo por este pueblo&lt;br /&gt;todo,&lt;br /&gt;–se lo digo yo–&lt;div class="blogger-post-footer"&gt;&lt;img width='1' height='1' src='https://blogger.googleusercontent.com/tracker/4107309833057705275-7858016976772428641?l=escritoresdominicanos.blogspot.com' alt='' /&gt;&lt;/div&gt;</content><link rel='replies' type='application/atom+xml' href='http://escritoresdominicanos.blogspot.com/feeds/7858016976772428641/comments/default' title='Enviar comentarios'/><link rel='replies' type='text/html' href='http://www.blogger.com/comment.g?blogID=4107309833057705275&amp;postID=7858016976772428641' title='0 comentarios'/><link rel='edit' type='application/atom+xml' href='http://www.blogger.com/feeds/4107309833057705275/posts/default/7858016976772428641'/><link rel='self' type='application/atom+xml' href='http://www.blogger.com/feeds/4107309833057705275/posts/default/7858016976772428641'/><link rel='alternate' type='text/html' href='http://escritoresdominicanos.blogspot.com/2008/04/poemas-de-tierra-adentro-de-julio.html' title='POEMAS DE TIERRA ADENTRO de Julio Cuevas'/><author><name>FAUSTINO PÉREZ</name><uri>http://www.blogger.com/profile/13401194699874629317</uri><email>noreply@blogger.com</email><gd:image rel='http://schemas.google.com/g/2005#thumbnail' width='16' height='16' src='http://img2.blogblog.com/img/b16-rounded.gif'/></author><thr:total>0</thr:total></entry><entry><id>tag:blogger.com,1999:blog-4107309833057705275.post-857800093026096709</id><published>2008-03-11T18:45:00.000-07:00</published><updated>2008-03-11T18:50:18.622-07:00</updated><category scheme='http://www.blogger.com/atom/ns#' term='EL DOBLE ENCARGO'/><category scheme='http://www.blogger.com/atom/ns#' term='FERNANDO UREÑA RIB'/><title type='text'>CUENTO</title><content type='html'>&lt;span style="font-weight:bold;"&gt; EL DOBLE ENCARGO&lt;/span&gt;&lt;br /&gt;                                         &lt;br /&gt;                                              &lt;span style="font-weight:bold;"&gt;FERNANDO UREÑA RIB&lt;/span&gt;&lt;br /&gt; &lt;br /&gt;&lt;br /&gt;No se había visto en Madrid una mujer más hermosa ni de mayor elegancia desde los tiempos de Carlos IV y María Luisa de Parma, que es mucho decir. Bueno, quizás exagere. Soy obsesivo ¿Sabe Usted?  Es que cuando uno se enamora, todo lo demás viene a menos. No sólo era esta una mujer bella de pies a cabeza, Inés era dulce, inteligente, apetitosa. Bastaba que sonriese o abriese la boca para que uno se sintiera invadido por esas sutiles iridiscencias de su gracia. Yo la conocí en Argüelles, tomando el metro. Me acerqué arrobado por la belleza de aquellos ojos así de grandes, a lo Murillo cuando pintaba La Dolorosa y le pedí encarecidamente el número de su teléfono, con el argumento de que soy pintor de cámara y de que su imagen era la inspiración que aguardaba impaciente para completar un cuadro que cierto dignatario me había encargado hacía unos meses.  &lt;br /&gt;&lt;br /&gt; Sin requerir mayores explicaciones me extendió una tarjeta de visita, extrayéndola de un maletín de negra piel que observé repleto de cámaras, lentes e instrumentos médicos. Leí: Inés Asmar, taxidermista, Calle de la Madera Baja, Madrid. &lt;br /&gt;&lt;br /&gt; ¿Brega usted con animales muertos? Le pregunté. No. Esa es una tarjeta vieja, ahora soy embalsamadora y trabajo para una importante boutique de servicios funerarios. Lo que pasa es que primero comienza una con sapos, zorros, gatos y luego pasa a mayores, nada,  entrando en materia. Aunque el principio es el mismo,  ¿sabe Usted?  Ya ni siquiera arranco vísceras para echárselas a mi perra Clotilde, que tiene desarrollada una predilección especial por tripas de políticos y criadillas de hombres inmorales y depravados. Ya solo me encargo de maquillaje. Eso sí, a mis muertos da gusto verlos, tan orondos y sonreídos. Las viudas, amantes y concubinas vuelven a enamorarse de sus difuntos, quienes bajo mi cuidado alcanzan una serena beatitud celestial. Nada, por el momento estoy a sus órdenes. Aunque ésta es una profesión que deseo abandonar. Estoy harta de bregar con cadáveres. Como usted, yo también quisiera dedicarme al arte. Así que llámeme cuando guste y hablaremos del tema. &lt;br /&gt;&lt;br /&gt; Mi taller queda en la calle General Pardiñas, en el Barrio de Salamanca.  Se entra por un pasillo estrecho y oscuro en el Piso 6 y luego que abres la puerta una luz cegadora inunda el gran salón en el que solo tengo un camastro, caballetes, cuadros inacabados y una cocina cubierta de pomos de pintura, espátulas y paletas resecas. Cuando Inés llegó ya yo había ordenado un poco mis trastes y el estudio estaba despejado e invitaba a terminar la obra maestra que me habían encargado. Yo había soñado con pintar aquella joven mujer desde que la conocí en la estación de metro. Tres meses había tardado ella en aparecer, porque con una excusa o la otra, Inés se esforzaba en evitar lo inevitable, el encuentro que se habría de producir precisamente hoy, a las doce. Como le dije, reconozco que soy un hombre obsesivo y persistente y cuando me empeño en un objetivo no me detengo hasta conseguirlo, cueste lo que cueste. &lt;br /&gt;&lt;br /&gt; Casi al rayar las doce, oí el taconear de sus pasos por el corredor y unos ladridos y me apresuré a descorchar el vino. Clotilde entró rápidamente e hizo una inspección general, olisqueándolo todo mientras la Inés descargó su equipaje en una mesa de trabajo y se sentó en el camastro, con las rodillas juntas, dejando ver las piernas torneadas a mi gusto. No tiene escapatoria, pensé yo. Es cuestión de unos vinillos e intimamos, a pesar de la goyesca presencia de Clotilde que no dejaba de olisquear ni de mirarme con sus ojos de perra hundida.  &lt;br /&gt;&lt;br /&gt; Tengo que pedirle un favor. ¿Sí? Sí. Necesito hacer un experimento, me dijo muy seria y sin probar el vino. Pero antes tengo que maquillarlo. ¿Maquillarme? ¿Quiere maquillarme? ¡Pero si todavía no estoy muerto! No importa. Es para una exposición de arte moderno, de fotografías. Verá usted: Como le dije, estoy cambiando de profesión. De modo que he venido preparando un registro fotográfico y documental de todos los cadáveres que he preparado, que me han quedado muy bien, por cierto. Pero para darle toques de realismo a la muestra, necesito retratar un cadáver vivo. Usted será mi modelo. Le pagaré si quiere, vamos. Aquí hay muy buena luz. ¿Qué debo hacer? Nada. Solo desnudarse.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt; No le iba a cobrar, por supuesto, pero tendríamos que llegar a un acuerdo, hacer un intercambio, le dije. Expliqué: Lo que ocurre es que soy pintor de oficio y hace hoy seis meses un barón de la nobleza madrileña me ha encargó secretamente que le pintara desnuda a su mujer, al estilo de la Maja desnuda.  Esto es un encargo bajo firma privada, bajo fuertes restricciones de confidencialidad y penas aplicables.  En realidad son caprichos de gente que no sabe qué hacer con el dinero.  Por supuesto, él lo que quiere es un montaje y una reconstrucción facial utilizando como modelo una mujer mucho más joven, así como usted. El barón me ha adelantado todo el dinero y tanto el plazo que me dio, como el contrato de arrendamiento de mi estudio se vencen precisamente hoy. Si en unos días no soy capaz de llevarle el cuadro terminado, el barón, hombre implacable, es capaz de arrancarme los cojones. Así que tengo que pintarla desnuda.  Empezaremos hoy mismo, tardaremos unas tres horas. No se preocupe, su rostro no estará incluido. ¿Ve aquel lienzo contra la pared? Es una pintura con el retrato de la baronesa, pero el espacio donde va el cuerpo reclinado está apenas esbozado, esperando el suyo, que pienso inmortalizar en forma majestuosa, como aquella famosa Duquesa de Alba. &lt;br /&gt;&lt;br /&gt; Vale, estoy dispuesta a posar desnuda, pero usted lo hace primero para mí, me dijo.  Solo tiene que recostarse aquí mismo, sobre este camastro. Bueno, necesito más vino. Ella arrastró el camastro hasta el ventanal y luego lo rodó más al fondo. Preparó luces, cámaras y sin que yo lo notara dispuso sobre una mesa pequeña sus instrumentos de disección. Me desnudé y me puse la bata grande de algodón blanco que generalmente coloco a mis modelos. &lt;br /&gt;&lt;br /&gt; Tan pronto me tendí y ella acercó su maletín con los instrumentos Clotilde, agitada, empezó a mover la cola, a ladrar, jadear, babear y gemir, poniéndome naturalmente muy inquieto.  Entonces ella, con gran dulzura, pasó su mano por mi frente; luego tomó una brocha con jabón, agua y vi alzarse el brillo centellante de su navaja y bajar acercándose a mi cuello. Detuve su brazo con el mío. ¿Qué estás tratando de hacer, coño? ¿Una autopsia? Solo quiero afeitarte, dijo. Ya lo hice. Parece que es más fácil bregar con cadáveres, me dijo. Voy a perfeccionar tu afeitada, simplemente. Me dejé rasurar. Luego me desnudó, cubrió mi cuerpo de aceites, me dio un placentero masaje de relación total y debió haber puesto en mi rostro un paño con éter o con algún profundo soporífero, porque cuando desperté, totalmente mareado, Inés y Clotilde habían desaparecido. Me asusté, me toqué los riñones… estaban ahí. Cuando traté de incorporarme sentí un dolor profundo en las ingles, como si me estuviesen atravesando con una espada. Me miré al espejo. Mi pene estaba ahí, colgando, pero mis cojones habían desaparecido. Esa es la razón por la que he venido aquí esta tarde, a esta estación policial del barrio de Salamanca, para poner una denuncia y orden de captura contra esa mujer y su perra Clotilde, de quien sospecho que a estas horas ya se habrá tragado el cuerpo del delito. &lt;br /&gt;&lt;br /&gt; &lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Fernando Urena Rib&lt;br /&gt;훼르난도 우레냐 립은 &lt;br /&gt;www.latinartmuseum.com&lt;br /&gt;www.latinartmuseum.net&lt;br /&gt;www.fundacionurenarib.org&lt;div class="blogger-post-footer"&gt;&lt;img width='1' height='1' src='https://blogger.googleusercontent.com/tracker/4107309833057705275-857800093026096709?l=escritoresdominicanos.blogspot.com' alt='' /&gt;&lt;/div&gt;</content><link rel='replies' type='application/atom+xml' href='http://escritoresdominicanos.blogspot.com/feeds/857800093026096709/comments/default' title='Enviar comentarios'/><link rel='replies' type='text/html' href='http://www.blogger.com/comment.g?blogID=4107309833057705275&amp;postID=857800093026096709' title='0 comentarios'/><link rel='edit' type='application/atom+xml' href='http://www.blogger.com/feeds/4107309833057705275/posts/default/857800093026096709'/><link rel='self' type='application/atom+xml' href='http://www.blogger.com/feeds/4107309833057705275/posts/default/857800093026096709'/><link rel='alternate' type='text/html' href='http://escritoresdominicanos.blogspot.com/2008/03/cuento.html' title='CUENTO'/><author><name>FAUSTINO PÉREZ</name><uri>http://www.blogger.com/profile/13401194699874629317</uri><email>noreply@blogger.com</email><gd:image rel='http://schemas.google.com/g/2005#thumbnail' width='16' height='16' src='http://img2.blogblog.com/img/b16-rounded.gif'/></author><thr:total>0</thr:total></entry><entry><id>tag:blogger.com,1999:blog-4107309833057705275.post-6455016479147635301</id><published>2007-11-09T16:41:00.000-08:00</published><updated>2007-11-10T04:01:07.057-08:00</updated><title type='text'>RENÉ RODRÍGUEZ SORIANO ENTREVISTA A MANUEL GARCÍA CARTAGENA</title><content type='html'>30 Septiembre 2007&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;N.B.: Una versión resumida de esta entrevista puede leerse en la siguiente dirección: http://contrapuntos.net/manuel-garcia-cartagena-escribir-es-lo-que-me-interesa,-publicar-no-.html&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Andaba el aire plagado de consagrados por El Conde y sus alrededores, faltaban tantas reparticiones y adjudicaciones que, nosotros, muchachos que apenas acumulábamos méritos para que, con el favor de un dios, nos publicaran en los suplementos, nos juntábamos en lo que luego devendría en el Palacio de la Esquizofrenia, frente al parque Colón. Un derretido de queso alcanzaba para seis, y con 10 pesos prolongábamos la noche poema adentro. Recuerdo que llegó Manuel con las luciérnagas. Dijo Víctor Bidó que era budista y oficiaba en los templos del poema. Cambiaron de camisa varias veces los inquilinos del Palacio Nacional, y Manuel se derramó en letras. Obtuvo los premios Siboney de Poesía y de Novela, y alguien puso en mis manos Los habitantes y Manicomio de papel. Dejé de verlo, dijeron que estaba en Francia. Siguió escribiendo, reinventándose en el texto, deslumbrándonos en las temblorosas aguas del poema. De vez en cuando, como ahora con motivo de la presentación de Bacá –su novela más reciente–, me lo encuentro o me lo invento. Casi nunca, por la prisa, dialogamos. Pero en ésta no se me escapa, tendrá que contestarme unas preguntas, no sé cuántas.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;&lt;strong&gt;¿Por qué Bacá?&lt;/strong&gt;&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Interpreto tu pregunta como si fuera equivalente a: «¿Por qué publicas Bacá antes que tus otros libros inéditos?» Para responderte, si en efecto es eso lo que me preguntas, debo comenzar diciendo que la escritura de Bacá se inserta en el proceso de transformaciones que vengo experimentando, como escritor y como persona, después de mi regreso definitivo al país, en 1997. En el curso de los últimos diez años, he escrito mucho, pero, más que nada, he cambiado terriblemente. Nuestro país también. Precisamente, lo que cuento en Bacá es la historia de una mutación (¿simbólica?) ambivalente: el personaje anónimo y suicidario de mi novela está atrapado en el seno de una transición simultáneamente colectiva y personal. Lo “crítico” de su condición viene dado por el hecho de que su “vida”, es decir, la historia que se cuenta en la novela, se desarrolla en una especie de “margen” o lapsus: ¿está muerto? ¿está vivo? ¿es una especie de muerto en vida? De eso precisamente es de lo que se trata, o sea, de la duda como condición existencial. Hace cosa de tres o cuatro meses, leyendo la prensa local, creí comprender que, si no publicaba pronto esta novela, la Realidad (con R) terminaría desactivando su potencial simbólico, o sea, que podría terminar siendo leída como un texto “realista”. Por eso me decidí a publicarla.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;&lt;strong&gt;¿Qué conecta a ésta con tus anteriores novelas?&lt;/strong&gt;&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Creo que el personaje principal de Aquiles Vargas: fantasma se siente tan atrapado en su contexto histórico como lo está el héroe de la Historia de Almueje, Magino Gaitán, y como ya he dicho que lo está el Bacá. Lo que cambia, de una a otra novela, es el grado de tensión discursiva que sus respectivos narradores “administran”: en Aquiles Vargas: fantasma, el narrador solía “delegar” la palabra, es decir, permitía que otros personajes contaran su propia versión de los hechos narrados. Sin embargo, la representación de Aquiles Vargas se confunde con la de los demás personajes, puesto que lo que me interesaba cuando escribí aquella novela era más hacer el recuento de una “época” que una “biografía”. En Almueje, sin embargo, por lo menos en la primera parte, Magino Gaitán aparece como perdido en un mundo que ni entiende ni lo entiende, aunque en la segunda parte (que no en balde se subtitula “La Revolución”) pasa de esta condición de víctima de la historia a la de “aventurero” (anárquico): creo que esta mutación es la misma que intenta propiciar el Bacá. Por lo menos, ambas tienen en común el hecho de que ninguno de estos dos personajes sabe claramente qué es lo que debe hacer. Además, los narradores de esas tres novelas no son “dueños” de la historia que cuentan, como los narradores de las novelas realistas a las que están acostumbrados los lectores dominicanos contemporáneos. En pocas palabras, hay muchas conexiones entre las cosas que escribo, todo depende de lo que quieras ver…&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;&lt;strong&gt;En ciertas zonas de Bacá siento un cierto aire de vacilón que me remite a tu cuento «El último día en la vida de José di Magio», ¿esta novela explora la realidad dominicana desde una perspectiva del non sense o el absurdo?&lt;/strong&gt;&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;«Non sense» y «absurdo» son grandes palabras, es decir, conceptos, palabras con historia. No me preocuparía esto si no estuviera convencido del hecho de que la historia cultural dominicana de los últimos cien años nos ha dejado prácticamente desarmados como sociedad para manejar los mismos conceptos que el resto de las sociedades occidentales. Sólo tienes que ver a qué se llama “Sociología” o “Antropología” en nuestro país, por ejemplo, para percatarte de que hemos terminado situándonos lejos, muy lejos, del concepto original. A partir de los años finales del siglo XX, la vieja episteme humanista quedó transformada, entre nosotros, en un conjunto de técnicas deshumanizadas, seriales y altamente manipuladoras, cuyos síntomas reveladores son, por supuesto, el auge actual del llamado «marketing» y el culto irracional que se rinde entre nosotros a las encuestas y a los sondeos de opinión. Desde ese punto de vista, si te digo que en Bacá «exploro la realidad dominicana desde una perspectiva del non sense o el absurdo», me estaría comportando como quienes fríen la cáscara y botan el plátano al basurero. En primer lugar, cuando escribo, no “exploro” nunca nada. Las cosas se me dan o no se me dan. Tampoco “planifico” casi nunca los textos que escribo. En realidad, mi manera de escribir es compulsiva, casi espasmódica. Cuando inicio la escritura de un texto, lo único que me preocupa es producir el primer “masacote”, o sea, el primer borrador, en un tiempo más o menos razonable. A ese primer documento, si tengo suerte, lo someto luego a una serie de operaciones de “rarefacción” cuyo último resultado es el texto en el que, finalmente, termino escribiendo mi nombre y la fecha, para luego ponerlo a dormir el sueño de los justos. Escribir es lo que me interesa, publicar no. Sobre lo de la relación entre mi cuento de los años ochenta y mi novela Bacá no tengo nada en particular que decirte. A ese respecto, quizás tú, como lector inteligente que eres, podrías ver cosas que yo ni siquiera sospecho.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;&lt;strong&gt;¿Qué ha hecho Manolo en los últimos años, qué está haciendo?&lt;/strong&gt;&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Des-aparecer un poco, por aquí y por allá.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;&lt;strong&gt;Eres poeta, ¿qué se siente con ser poeta?&lt;/strong&gt;&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;¿Dos preguntas por el precio de una? Cualquiera diría que es una verdadera ganga. ¿No? Se trata, sin embargo de una trampa tremenda, y con dos “bocas”, además, ya que ambas se orientan a la búsqueda del ser. La primera, quiere ponerme a hablar acerca de lo que “soy” o “no soy”, o sea, de si me defino o no como “poeta”. La segunda, en cambio, da por descontada una respuesta afirmativa a la primera pregunta, lo cual, como sabes bien, no entra en mi manera de ver las cosas. No sé si “soy” poeta o no, pero puedo asegurarte que no me “siento ser” poeta. Si partimos del hecho de que no existe el individuo químicamente puro, nadie puede hablar de su “ser” como si viviera solo en el mundo, pues siempre le hará falta la otra mitad, esto es, la versión de su “ser” que los demás se han hecho, se están haciendo o se harán. Digo esto para no caer en la consabida y siempre pertinente observación de que el ser siempre es un siendo. Por otra parte, creo que Onetti tenía toda la razón cuando distinguió —desde una perspectiva foucaultiana— entre el escritor (el que escribe) y el autor (el que firma) un texto literario. El trabajo del primero termina junto con la producción del texto. A partir de ese momento, comienza el trabajo del autor como “representante” del primero. Lo malo es que en nuestra patria benemérita siempre te quieren cobrar horas extra por un trabajo que nadie se siente obligado a pagarte: entre nosotros te ganas el derecho a llamarte “poeta” desde que ensucias una hoja de papel higiénico con la tinta de malos versos. De eso tiene la culpa la quiebra de la educación académica formal en nuestro país. Incluso alguien como Juan Bosch, excelente escritor, para más señas, dijo un día que los poetas y los artistas son un “lujo” de los pueblos. Sin ánimo de tergiversar el sentido original de ese juicio, creo que mucha gente se ha tomado al pie de la letra eso del “lujo poético” en la R.D. ¿Sabías que abundan los poetas y narradores nuestros que hacen gala de su “oficio de lujo” a pesar de presentar graves deficiencias en el manejo de la sintaxis, por no hablar de los usos impropios de un léxico que no aciertan a dominar? Sin lugar a dudas, puede considerarse como un “lujo” ser un poeta en un país donde, si un día te vas de viaje, es casi como si te murieras, y si te conocí no me acuerdo. ¡Y cuidado si se te ocurre morirte si no tienes un partido político que esté dispuesto a cargar con tu ataúd! Hay muchas otras definiciones del “ser” poeta, pero por ahora las descarto porque me parecen todas demasiado literarias (un error muy frecuente entre los escritores que se toman su oficio demasiado en serio). «La verdadera vida está en otra parte», decía Rimbaud. La verdadera poesía —o sea, la única que te puede dar el “ser” poético— también. Esa poesía a la que llamo verdadera nunca ha sido, no es y no será jamás un género literario. Es una determinada manera de decir el mundo. No se trata de un “lenguaje” aparte, sino de un determinado modo de poner a funcionar los mismos códigos comunicativos de siempre para crear una serie de puentes entre realidades distantes y distintas. Por encima de todos estos temas, se mantiene vigente un hecho incontrovertible: en una sociedad y en una época dadas, es poesía aquello que la gente reconoce como poesía, y no lo que mil poetas digan que “es” poesía. Eso explica muchas cosas, desde el éxito multitudinario de algunas bachatas, hasta la supuesta postulación al Nobel de literatura de uno de nuestros modernos próceres de la democracia, pasando por el olvido colectivo en que medra la obra de la mayoría de los poetas profesionales de nuestros predios.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;&lt;strong&gt;¿Crees que el poema, un hecho concreto de lenguaje capaz de transgredir todas las fronteras de la racionalidad, puede ser también objeto de pensamiento o de conocimiento?&lt;/strong&gt;&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Lo primero es que, en nuestra época, las famosas “fronteras de la racionalidad” que con tanto ímpetu proclamaron haber franqueado los surrealistas y otros artistas pseudo-psicoanalizantes se han vuelto innecesarias como premisas para una definición del poema. Lo segundo es que lo irracional como objeto de conocimiento siempre ha formado parte —de una manera u otra— de la epistemología occidental. Lo mismo puede decirse acerca del poema como “objeto de conocimiento”. Se trata simplemente de una cuestión de punto de vista. : luego de la quiebra de la institución retórica como paradigma preceptivo que permitía decantar formalmente lo “poético” y lo “no poético”, sobrevino el primer gran descalabro de las promesas de paz, riqueza y progreso sobre las cuales reposaba el orden burgués europeo, a raíz de esa enorme olla de grillos que estalló en la Primera Guerra Mundial. Lo que a menudo se deja de lado es el hecho de que muchos de los escritores pertenecientes a las llamadas “vanguardias” habían sido formados en las escuelas de la tradición literaria más convencional, que habían comenzado a escribir literatura dentro de los moldes retóricos convencionales y que, por tanto, dominaban las técnicas retóricas de la expresión oral y escrita antes de decidirse a mandar todo aquello al carajo. Quienes quieren burlarse del mundo suelen tomar como blanco de sus chistes a la gente “seria”, es decir, a los que no tienen tiempo para relajitos ociosos. Eso pasó con los escritores europeos: hicieron leña de los grandes robles de la tradición literaria occidental caídos a principios del siglo XX. Si la cosa se hubiera detenido allí, no habría pasado nada, pero, junto con el fenómeno de internacionalización de las ideologías a raíz del triunfo de la revolución bolchevique, de repente pasó a ser “buena onda” en buena parte de Occidente burlarse de la tradición y levantar la bandera negra de la anarquía, con las consabidas consecuencias que eso acarreó para el arte y la literatura de países como los de Hispanoamérica, donde, para nuestra desgracia, casi no había viejos robles que tumbar. Así que, desde un principio, en países como la R.D., la oposición entre lo racional y lo irracional fue el primer síntoma de una irracionalidad distinta a la que impuso la definición del Surrealismo de Breton. Entre nosotros, tal oposición es el resultado de un fenómeno de condicionamiento histórico de aculturación, cuyo objetivo sólo respondía al deseo de homologar la historia del arte y de la cultura de nuestro país a la del resto del mundo occidental. Idiota, ¿no? Lo malo es que todavía hay gente que se pregunta por qué la cosa no funcionó, y por qué los escritores dominicanos no somos “reconocidos” en el extranjero. Vamos, pero, ¿y cuándo hemos tenido nosotros una tradición literaria que avale nuestra presencia en el mapamundi cultural de Occidente? Una cosa es querer tapar el sol con un dedo tratando de vestirse de seda siendo mona, y otra cosa muy distinta es el lamentable e hilarante espectáculo que damos al mundo desde el desorden institucional que nos caracteriza, con nuestras universidades disfuncionales, con nuestras bibliotecas abandonadas, con nuestros escritores desconocidos incluso para nosotros mismos, etc. Y claro, nunca falta quienes quieran escurrir el bulto diciendo que “Bueno, pero en otras partes la cosa es peor”, pero, dime un poco a ver si entiendo, si la cosa es así, ¿para qué hay que preocuparse?&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;&lt;strong&gt;Narrador si sé que eres. Y muy bueno. Ya a principios de los 80 pusiste en blanco y negro un manojo de textos que, a mi juicio, abren una nueva brecha a la narrativa breve escrita por dominicanos. ¿Qué puedes decirme del cuento dominicano actual? &lt;/strong&gt;&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Dejando para más tarde lo del piropo inicial, paso a responderte la pregunta. Fíjate, yo siempre he sido, más por fatalidad que por vocación, una especie de “llanero solitario”: nunca he encajado en grupos, pandillas, asociaciones de malhechores, equipos de pelota, bandas de música, etc. Sinceramente, lamento mucho no tener nunca a flor de labios una lisonja para el más engreído, una frase de estímulo para el más esmirriado, un chiste fenomenal para el más aburrido, ni cualquiera de esas cosas que hacen que el resto de la gente te considere como alguien de quien vale la pena hacerse amigo. Más bien —y eso lo digo yo— creo que le caigo gordo a las tres cuartas partes de los escritores dominicanos y como a doscientos o trescientos cubanos, haitianos, venezolanos, colombianos, mexicanos, puertorriqueños, etc. que ni me conocen ni saben de qué lado me aprieta el zapato. Convencido como estoy de que todo ese bello mundo que tengo como “contemporáneo” es el que completa la definición de mi “ser”, hace muchos años que tomé la decisión de hacerles más llevadera la vida a mis coeteáneos indiferenciándome profesionalmente de lo que hacen o dicen y de lo que puedan hacer o decir. Algunos —como tú, por ejemplo—, se exilian cambiando de espacio o de país. Yo me exilié cambiando, primero de lengua y luego —al darme cuenta de que dondequiera se cuecen habas— de época. Después de haber hecho una tesis doctoral de mil y pico de páginas acerca del surrealismo narrativo, me siento muy a gusto en el periodo de la literatura francesa conocido como el de la “décadence” (verdadero “génesis” de muchísismas cosas que me interesan personalmente). Creo que hay muy buenos periodistas y comentaristas que podrían proporcionarte respuestas suculentas, magistrales y contundentes acerca de la actualidad literaria dominicana, y, por mi parte, me excuso diciéndote que, lamentablemente para mí, no tengo tiempo para leerlo todo. Tengo que ser selectivo. Reconozco que sólo algún compromiso de amistad me ha empujado a leer últimamente textos de autores dominicanos contemporáneos. Creo que ninguno de mis compañeros de generación perdería su tiempo leyendo una cosa que aparezca firmada con mi nombre. De manera que estamos a mano: ni yo me meto con ellos y ellas, ni ellos-ellas se meten conmigo. Por lo menos hasta ahora.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;&lt;strong&gt;¿Existe una literatura dominicana capaz de trascender más allá de los 48 mil kilómetros cuadrados de extensión que conforman la media isla? ¿Puedes citar nombres claves?&lt;/strong&gt;&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Pregúntale eso a los teóricos de la Secretaría de Cultura.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;&lt;strong&gt;Como estudioso del fenómeno, ¿a qué le atribuyes que la isla literaria esté rodeada de antologías por todas partes, cada una con su verdad como sostén o ariete para arremeter o defenderse de la antología del otro punto cardinal? ¿Cuáles de la más de veinte o treinta antologías que anualmente nacen, y a su vez generan otras tantas más, portan una verdad medianamente equilibrada?&lt;/strong&gt;&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Bueno, a mí las antologías no me han hecho nada (literalmente). No tengo nada en contra de ellas. Me parecen unos cuerpos extrañísimos, como si uno cogiera la barriga de W, las piernas de X y la cabeza de Y y las metiera a la fuerza en la ropa de Z, sin olvidar bautizar al engendro así creado con títulos estrambóticos como Un vago perfume de narcosis, Jardín de buques que zozobran en la cloaca del desencanto, o algo por el estilo. ¿Qué tienen de malo las antologías? ¿Qué tienen de bueno? Que yo sepa, no se trata de un modelo textual aparte, no es un ni género, ni un tipo textual aparte. Leí por ahí que el poeta Franklin Gutiérrez, aparentemente en desconocimiento de esto último, escribió y publicó un “decálogo” para los autores de antologías. Amén. Independientemente de dicho decálogo, cualquier antología sólo pueden tener tanto de bueno o de malo como tengan los textos que la integren. Y eso es bizcocho de otra repostería.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;&lt;strong&gt;¿Consideras que en la RD existe una especie de casta superior que maneja los hilos para acallar o silenciar a un escritor o una obra que, en determinado momento, se aparta a los cánones en boga? ¿Puedes citar casos? &lt;/strong&gt;&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;La pregunta parece ir en serio y, realmente, sigo dándole vueltas para ver si encuentro un punto por dónde entrarle. Creo, no obstante, que me podría pasar un buen rato abreviar, me pregunto si alguna vez he conocido a algún escritor, aparte de Viriato Sención, que haya acusado, en nuestro país, a alguna persona, grupo o institución de haber intentado “acallarlo” o “silenciarlo”. De repente, se me prende un bombillito que me indica una vía para responderte, y digo: «Oye, eso es demasiado fuerte». O sea, que, si lo piensas bien, te das cuenta de lo fácil que resulta en la R.D. conseguir que le publiquen un mamotreto de quinientas páginas a cualquier hijo de vecino, o que cualquiera aparezca con una fotografía de una página completa en cualquier revista, suplemento, etc., o que cualquiera se haga invitar por el club X, dedicado a honrar al poeta de su preferencia, para dar una conferencia acerca de cosas que ni él mismo entiende. ¡Con decirte que, hasta hace relativamente poco tiempo, aquí cualquiera podía dar clases de literatura a nivel superior sin tener que someterse a evaluaciones, pruebas de nivel ni nada por el estilo! ¿A quién se le podría ocurrir interponerse en el vertiginoso camino hacia la fama meteórica de Juan De Los Palotes? Creo que este es uno de los pocos países occidentales donde cualquiera puede ser reconocido públicamente como poeta sin tener estudios de ningún tipo. De manera que, si no fuera porque eres tú quien me formulas la pregunta, la simple idea de que alguien quiera “opacar” el “inmenso talento” de alguno de nuestros poetas me parecería uno de los chistes más originales de todos los tiempos.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;&lt;strong&gt;Bueno, pero, entonces, ¿qué podría decirse que sucedió con tu novela Aquiles Vargas: Fantasma, ganadora del Premio Siboney de Literatura 1986? &lt;/strong&gt;&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Si te refieres al hecho de que esa novela apareció publicada en 1989, o sea, tres años después de su premiación en el concurso de 1986, y que Taller la publicó con una portada de mi amigo Faustino Pérez que no tenía nada que ver con el bonito formato blanco del resto de la colección —aparentemente, dirás, como “una forma de escamotearle su pertenencia al conjunto” (?)—, y si quieres establecer un nexo de causalidad entre esa lamentable circunstancia y algún supuesto plan para “acallarme” o “silenciarme”, te remito a mi respuesta de la pregunta número 4 de este mismo cuestionario, donde te digo, con otras palabras, que no creo que nadie se haya propuesto nunca “acallarme”, sino que más bien yo mismo opté hace años por quitarme del medio para así ver mejor el brillo del sol. «Let the sun shine». Eso es más que un eslogan: es una consigna de vida para mí. Por tanto, me parece que yerras de ruta al intentar hacer pasar por un “plan macabro” en mi contra lo que sucedió con mi novela, cuya publicación coincidió, según tengo entendido, con la quiebra o el cambio de manos de la antigua Licorería Siboney, por lo cual, si a esas vamos, podría considerarme como afortunado de que el libro haya aparecido publicado a pesar de todo, aun si yo ya no estaba en el país cuando apareció.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;&lt;strong&gt;Recuerdo que, luego de la salida de esa novela y de la publicación de un par de libros de poesía, Habitantes y Manicomio de papel, fuiste desapareciendo de la escena. ¿Fuiste a estudiar en Europa? ¿Qué pasó?&lt;/strong&gt;&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;En realidad, a eso es a lo que me refiero en mi respuesta a la pregunta 4. Pero te corrijo: mis libros de poemas Mar Abierto, Manicomio de Papel y Los Habitantes son tres de mis primeras obras publicadas. Gracias a que existen personas como tú es que puedo revelar públicamente algo que de todos modos a nadie le importa: hubo una época en la que ninguno de los escritores con los que a veces compartía espacios aceptaba incluirme entre los poetas alegando que yo era un “narrador”; luego, en otra época, ninguno de los prosistas quiso incluirme entre los narradores alegando precisamente que yo era un “poeta”. Según parece, en la actualidad tanto los poetas como los narradores están de acuerdo en que no soy ni una cosa ni la otra, sino que soy “ensayista”, y así por el estilo. Por mi parte, digo como Platón: «¿Y a mí qué?» (en algún momento de su vida Platón tuvo que decir eso). Quizás por eso es que no figuro en antologías —bueno, sí: ya estoy en la de Néstor Rodríguez y en la de José Alejandro Peña, junto con los poetas de la Generación de los 80—. De todos modos es igual: insisto en que no tengo nada contra las antologías. Por otra parte, no sé a qué te refieres cuando dices que “fui desapareciendo de la escena”. Probablemente aludes al hecho de que no se tuvieron noticias mías durante los ocho años y medio que permanecí en Francia. Sobre ese particular, no tengo prácticamente nada que decir. Entre 1988 y 1997, viví en la bella ciudad de Tours, corazón de la Touraine, en Francia, donde primero completé un doctorado de letras francesas contemporáneas y luego fui lector y agregado temporal a la enseñanza y la investigación en la universidad François Rabelais. En ese mismo periodo, sin embargo, creo haber escrito más que nunca en mi vida, en términos de calidad, por supuesto, ya que, como sabes, pocas cosas nos permiten dominar nuestra propia lengua como el hecho de tener que expresarnos en una lengua extranjera. &lt;br /&gt;&lt;br /&gt;&lt;strong&gt;Siendo de los escritores surgidos en los 80 y, con una obra poética y narrativa bien definida, ¿a qué le atribuyes tu ausencia en casi todas las antologías y muestras que representan lo más avanzado de la nueva literatura de la isla? &lt;/strong&gt;&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Se me ocurre que una manera de responder esa pregunta es decir que, probablemente, yo no tengo nada que ver con «lo más avanzado de la nueva literatura de la isla». Sin embargo, si piensas eso acerca de mis cosas, ¿por qué no preparas tú una antología y me incluyes? En serio, René: alcanzar la fama es la parte más fácil de la literatura (el dinero puede comprarla). Hacer una obra consistente, que sea el resultado de tu experiencia personal con el lenguaje, eso es otra cosa. Algo que no se compra y que casi nunca se vende como uno quisiera. Por tanto, a quienes se imaginan que mi ausencia de «casi todas las antologías y muestras que representan lo más avanzado de la nueva literatura de la isla» constituye un indicio de la poca calidad de mi obra, les digo como decía Celia Cruz: «qué pena me da mi caso, lo mío es mental», ¿no?&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;&lt;strong&gt;Como miembro destacado de la generación de escritores dominicanos que ve la necesidad de establecer un diálogo entre lo irracional y lo analítico en el texto, ¿podrías hablarme un poco sobre la poética del pensar? ¿La suscribes? ¿Podría decirse de algún legado transcendente?&lt;/strong&gt;&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Según parece, mientras me hallaba fuera del país hubo por aquí algún revuelo con eso de las generaciones y de las poéticas. Lamento informarte que no estoy muy enterado de esas cuestiones. Creo saber que mi amigo, el excelente poeta José Mármol, defiende la tesis de la puesta en marcha de una «poética del pensar» en los años 80. En realidad, respecto a esa particular poética del pensar, no sé qué pensar, ya que todavía no me entero bien de qué se trata. &lt;br /&gt;&lt;br /&gt;&lt;strong&gt;Sé que has seguido oficiando en los territorios del poema, ¿sucede lo mismo en la narrativa? ¿Qué escribes en la actualidad?&lt;/strong&gt;&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;En realidad, creo que no debería responderte esta pregunta, en vista de lo que te he dicho más arriba. No obstante, con frecuencia se ven cosas mías en los suplementos y revistas especializadas, con lo cual, no me luce mucho eso de hacerme el tonto. Sí: todavía escribo abundante, profusamente. Tengo listos algunos libros (casi todos en prosa: novelas, cuentos, ensayos). Tengo los borradores de muchos otros en espera de que me siente a revisarlos. Actualmente, estoy regalando a quienes les interese una versión en pdf de mi Manicomio de papel completo, es decir, los poemas de mi librito de 1984 y los del Botiquín de humo que me publicó Miguel D. Mena en 1982. Sólo tienen que pedírmelo vía e-mail: imaginon@yahoo.es Ese es un libro para la nostalgia de algunas de mis amigas y de algunos de mis amigos de aquellos años, entre los cuales, varios pueden dar testimonio de que nunca en mi vida he creído que, como escritor, debería ser tratado como si fuera “un lujo” del pueblo dominicano. Lo que pasa es que gané muchos reconocimientos siendo muy joven, y probablemente eso pudo haber disgustado a cierta gente. Además está lo de mi larga permanencia en el extranjero, totalmente desconectado de las “playas dominicanas”. Por otra parte, el racionalismo dominicano espera que aparezca el Descartes que resuma el método de nuestra manera de ser diciendo, más o menos, algo así como: «cabildeo, ergo sum». O te las arreglas para que te tengan en cuenta, o no existes ni en los centros espiritistas. Me dirás que para eso precisamente están las entrevistas. Sea, pero, ¿y si publicas un libro sin que nadie te lo mercadee, de qué que te habrá valido? Ciertamente, mientras más pienso en el axioma de Bosch acerca del “lujo de los pueblos”, más convencido estoy de que, a este pueblo, ese es un “lujo” que no le interesa.&lt;div class="blogger-post-footer"&gt;&lt;img width='1' height='1' src='https://blogger.googleusercontent.com/tracker/4107309833057705275-6455016479147635301?l=escritoresdominicanos.blogspot.com' alt='' /&gt;&lt;/div&gt;</content><link rel='replies' type='application/atom+xml' href='http://escritoresdominicanos.blogspot.com/feeds/6455016479147635301/comments/default' title='Enviar comentarios'/><link rel='replies' type='text/html' href='http://www.blogger.com/comment.g?blogID=4107309833057705275&amp;postID=6455016479147635301' title='0 comentarios'/><link rel='edit' type='application/atom+xml' href='http://www.blogger.com/feeds/4107309833057705275/posts/default/6455016479147635301'/><link rel='self' type='application/atom+xml' href='http://www.blogger.com/feeds/4107309833057705275/posts/default/6455016479147635301'/><link rel='alternate' type='text/html' href='http://escritoresdominicanos.blogspot.com/2007/11/ren-rodrguez-soriano-entrevista-manuel.html' title='RENÉ RODRÍGUEZ SORIANO ENTREVISTA A MANUEL GARCÍA CARTAGENA'/><author><name>FAUSTINO PÉREZ</name><uri>http://www.blogger.com/profile/13401194699874629317</uri><email>noreply@blogger.com</email><gd:image rel='http://schemas.google.com/g/2005#thumbnail' width='16' height='16' src='http://img2.blogblog.com/img/b16-rounded.gif'/></author><thr:total>0</thr:total></entry><entry><id>tag:blogger.com,1999:blog-4107309833057705275.post-582565247564067999</id><published>2007-11-08T17:51:00.000-08:00</published><updated>2007-11-09T09:36:02.596-08:00</updated><category scheme='http://www.blogger.com/atom/ns#' term='PREMIOS FUNGLODE 2007'/><title type='text'>PREMIOS FUNGLODE 2007</title><content type='html'>&lt;strong&gt;Premio de Periodismo "Rafael Herrera" &lt;/strong&gt;&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Primer lugar (RD$100,000.00): Reportaje: "Cuando los derechos de los afiliados al sistema de pensiones son pisoteados", de Edwin Ruiz, Semanario Clave.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Segundo lugar (RD$75,000.00): Reportaje "Talentos en fuga", de Gabriela Read, Listín Diario.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Tercer lugar (RD$50,000.00): Reportaje "La Zona Colonial en la espera eterna", Panky Corcino, Semanario Clave.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Menciones especiales:&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;"Mujeres ejemplo" (Listín Diario), de Adriana Peguero.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;"Luz verde al tabaquismo" (Semanario Clave), de Isaías Miguel Ortiz.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;"El guano mueve esperanzas" (Semanario Clave), de Elvira Lora.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;"Maestros acosadores depredan las aulas" (Listín Diario), de Maribel de los Santos.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;&lt;strong&gt;Premio de Cuento "Juan Bosch" &lt;/strong&gt;&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Primer lugar (RD$75,000.00): "Silverio de tal", de Johanna Díaz López – Seudónimo Felina indeleble.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Segundo lugar (RD$50,000.00): "Realidades disparejas", de Glennys Álvarez – Seudónimo Angelika &lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Tercer lugar (RD$24,000.00): "María Kodama y Yo", de Luis R. Santos - Seudónimo Adela Michas.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Mención. "Fuenteovejuna, Señor", de Roque Diómedes Santos Cueto -. Seudónimo: Villarreal. &lt;br /&gt;Mención. "Las once y once", de Simón De Castro Morel - Seudónimo: Pedro Piedra. &lt;br /&gt;Mención. "Desidia", de Ramón Gil - Seudónimo, Prestigitador.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;&lt;strong&gt;Premio de Fotografía "Abelardo Rodríguez Urdaneta"&lt;/strong&gt;&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Categoría Blanco y Negro (RD$50,000.00): DESIERTO&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Categoría Color (RD$50,000.00): "Trío de fe", de Héctor Pláceres.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Mención de Honor - Categoría Color (Reconocimiento) - "Nuestras raíces", Evelyn Espaillat &lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Categoría Digital (RD$50,000.00): "Lo de la tía Cuca", de Píndaro&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Categoría Experimental (RD$50,000.00): DESIERTO &lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Premio de Ensayo "Pedro Francisco Bonó" &lt;br /&gt;&lt;br /&gt;DESIERTO&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;&lt;strong&gt;Premio Cortometraje "María Montez" &lt;/strong&gt;&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Primer lugar (RD$100,000.00): "Secuestro", de Juan Castillo&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Segundo lugar (RD$75,000.00): "La Visita", de Manuel Villalona&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Tercer lugar (RD$50,000.00): "La obra de arte", de Ramón Antonio Fernández&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Mención especial: "Soledad", de Pedro Justiniano&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;&lt;strong&gt;Premio Documental "Max Pou"&lt;/strong&gt;&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Única dotación (RD$150,000.00): "Mujer", de Giovanna Bonelly y Nicole Sánchez&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;&lt;strong&gt;Premio de Poesía "Pedro Mir"&lt;/strong&gt;&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Obra ganadora (RD$75,000.00): "Tocar un cuerpo", de Adrián Javier Angulo. Seudónimo: Antón Bícépolos&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Mención: "Caballo de bar", de Adrian Javier Angulo. Seudónimo: Patsy Miró &lt;br /&gt;Mención: "El desasido", de Néstor E. Rodríguez. Seudónimo: Incurable. &lt;br /&gt;Mención: "Claroscuros de mi memoria", de Jennifer Marline Rodríguez. Seudónimo Uma Navoih&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Los &lt;strong&gt;jurados&lt;/strong&gt; por categorías fueron: &lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Premio de Poesía "Pedro Mir": José Mármol, Soledad Álvarez y Bruno Rosario Candelier&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Premio de Cuentos "Juan Bosch": Avelino Stanley, Luis Martín Gómez y Ángel Santiesteban,&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Premio de Ensayo "Pedro Francisco Bonó": Franklin Gutiérrez, León David y Ángela Hernández&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Premio de Fotografía "Abelardo Rodríguez Urdaneta": Freddy Ginebra, Domingo Batista y Jeannette Millar&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Premio de Documental "Max Pou": Félix Manuel Lora, Tanya Valette, Armando Almánzar&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Premio de Cortometrajes "María Montez": Marión Soto, Juan Basanta y Rubén Lamarche&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Premio de Periodismo "Rafael Herrera": Rafael Molina Morillo, Mario Rivadulla y Emilia Pereyra&lt;div class="blogger-post-footer"&gt;&lt;img width='1' height='1' src='https://blogger.googleusercontent.com/tracker/4107309833057705275-582565247564067999?l=escritoresdominicanos.blogspot.com' alt='' /&gt;&lt;/div&gt;</content><link rel='replies' type='application/atom+xml' href='http://escritoresdominicanos.blogspot.com/feeds/582565247564067999/comments/default' title='Enviar comentarios'/><link rel='replies' type='text/html' href='http://www.blogger.com/comment.g?blogID=4107309833057705275&amp;postID=582565247564067999' title='0 comentarios'/><link rel='edit' type='application/atom+xml' href='http://www.blogger.com/feeds/4107309833057705275/posts/default/582565247564067999'/><link rel='self' type='application/atom+xml' href='http://www.blogger.com/feeds/4107309833057705275/posts/default/582565247564067999'/><link rel='alternate' type='text/html' href='http://escritoresdominicanos.blogspot.com/2007/11/premios-funglode-2007.html' title='PREMIOS FUNGLODE 2007'/><author><name>FAUSTINO PÉREZ</name><uri>http://www.blogger.com/profile/13401194699874629317</uri><email>noreply@blogger.com</email><gd:image rel='http://schemas.google.com/g/2005#thumbnail' width='16' height='16' src='http://img2.blogblog.com/img/b16-rounded.gif'/></author><thr:total>0</thr:total></entry><entry><id>tag:blogger.com,1999:blog-4107309833057705275.post-5604377495634709727</id><published>2007-09-05T07:16:00.000-07:00</published><updated>2007-09-05T07:26:07.852-07:00</updated><category scheme='http://www.blogger.com/atom/ns#' term='LITERATURA DOMINICANA'/><category scheme='http://www.blogger.com/atom/ns#' term='FAUSTINO PÉREZ'/><category scheme='http://www.blogger.com/atom/ns#' term='FERNANDO UREÑA RIB'/><category scheme='http://www.blogger.com/atom/ns#' term='ESCRITORES DOMINICANOS'/><category scheme='http://www.blogger.com/atom/ns#' term='CUENTOS DOMINICANOS'/><title type='text'>MANIFIESTO DE VALORACIÓN Y AUTOESTIMA</title><content type='html'>&lt;strong&gt;MANIFIESTO DE VALORACIÓN Y AUTOESTIMA&lt;/strong&gt; &lt;br /&gt;&lt;br /&gt; &lt;br /&gt;                                FERNANDO UREÑA RIB&lt;br /&gt; &lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Los hijos de la Chingada, en un esfuerzo sobrehumano por superar las arbitrarias condiciones de vida a que hemos sido sometidos durante siglos y dado el descrédito, el estigma y la mala leche con que se nos ha vilipendiado y con que se han pisoteado nuestra honra y nuestros derechos; y debido a la despótica y denigrante bota que nos aplasta, hemos decidido reunirnos aquí en esta noche, bajo la sombra protectora de la Iglesia, para resarcir de una vez por todas esta onerosa injusticia.   &lt;br /&gt;A fin de cambiar la falsa percepción que los otros tienen de nosotros, los Hijos de la Chingada,   lo que hemos hecho tradicionalmente es optar por la negación. Pero negar que somos unos Hijos de la Chingada no ha valido de nada, compañeros. De nada sirve que rechacemos esa injuria, que se levanten aquí y allá banderas de protesta, o que nuestras voces más cultas señalen los grandes tesoros escondidos en los de nuestra clase. Sin importar lo que digamos, o cómo nos defendamos, siempre nos echarán a la cárcel putrefacta, nos golpearán y nos fustigarán, nos perseguirán, nos matarán y nos obligarán a dispersarnos sin que tengamos derecho ni siquiera a reunirnos, como hoy, en esta Iglesia de los buenos y santos Hijos de Dios. Así que tratarán de apartarnos de los píos y aún si fuéramos beatos, nos señalarán como los lobos en ropa de oveja. Y la razón es esa, la negación. &lt;br /&gt;Así que no debemos negarnos. Tenemos que admitir y asumir esta designación con dignidad, con la frente en alto, con orgullo, con profundo y ceremonial respeto. Debemos empezar por reconocer que todos y cada uno de los seres que habitan esta tierra son también hijos de la Chingada. Debemos entender que la chingada misma es un acto sagrado, maravilloso, elevado y pleno de virtudes teologales provenientes de la más absoluta divinidad universal. Que los que alcanzan, luego de estrenuos avatares,  el estatus de Hijo de la Chingada, deben ser coronados de gloria.  Señores, hemos realizado un acto heroico, una proeza inenarrable y hemos atravesado los oscuros laberintos de Teseo luego de una húmeda y resbalosa Odisea plagada de monstruos y de peligros mortales. &lt;br /&gt;Los Hijos de la Chingada somos, todos y cada uno de nosotros, líderes innatos. Y en cada uno de nuestros grandes o reducidos círculos,   somos caudillos exitosos. Por eso somos maestros de la supervivencia, los verdaderos titanes de la historia, el sostén del planeta y de la humanidad. Sin nosotros ningún cambio es posible. Que nadie se equivoque. Que nadie nos mancille.     Porque quien nos insulta con ese blasfemante epíteto no es más que ¡un azaroso, un malparido, un desgraciado y necio, un paria,  un odioso, un miserable, un maldito hijo de la Gran Chingada! &lt;br /&gt;&lt;br /&gt;&lt;br /&gt; &lt;br /&gt;- Psss.... Acuérdese que usted está en la Iglesia, mi capitán....&lt;br /&gt; &lt;br /&gt; &lt;br /&gt;&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;&lt;strong&gt;&lt;/strong&gt;&lt;div class="blogger-post-footer"&gt;&lt;img width='1' height='1' src='https://blogger.googleusercontent.com/tracker/4107309833057705275-5604377495634709727?l=escritoresdominicanos.blogspot.com' alt='' /&gt;&lt;/div&gt;</content><link rel='replies' type='application/atom+xml' href='http://escritoresdominicanos.blogspot.com/feeds/5604377495634709727/comments/default' title='Enviar comentarios'/><link rel='replies' type='text/html' href='http://www.blogger.com/comment.g?blogID=4107309833057705275&amp;postID=5604377495634709727' title='0 comentarios'/><link rel='edit' type='application/atom+xml' href='http://www.blogger.com/feeds/4107309833057705275/posts/default/5604377495634709727'/><link rel='self' type='application/atom+xml' href='http://www.blogger.com/feeds/4107309833057705275/posts/default/5604377495634709727'/><link rel='alternate' type='text/html' href='http://escritoresdominicanos.blogspot.com/2007/09/manifiesto-de-valoracin-y-autoestima.html' title='MANIFIESTO DE VALORACIÓN Y AUTOESTIMA'/><author><name>FAUSTINO PÉREZ</name><uri>http://www.blogger.com/profile/13401194699874629317</uri><email>noreply@blogger.com</email><gd:image rel='http://schemas.google.com/g/2005#thumbnail' width='16' height='16' src='http://img2.blogblog.com/img/b16-rounded.gif'/></author><thr:total>0</thr:total></entry><entry><id>tag:blogger.com,1999:blog-4107309833057705275.post-7112638354608560165</id><published>2007-07-13T07:53:00.000-07:00</published><updated>2007-09-02T05:21:08.217-07:00</updated><category scheme='http://www.blogger.com/atom/ns#' term='MÚSICA DOMINICANA'/><category scheme='http://www.blogger.com/atom/ns#' term='JAZZ DOMINICANO'/><title type='text'></title><content type='html'>LATIN JAZZ TRÍO Y LOS&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;SAGACES JUEGOS MUSICALES DE TIEMPO&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;                                                                            Por FERNANDO UREÑA RIB&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Intrincado y sutil, Yan Carlo Artime asalta el tiempo y le arrebata sus íntimos secretos musicales con incisiva precisión. Los veloces y sabios dedos del pianista obedecen el instinto, que se apodera del instrumento, logrando hábiles vaivenes que nos transportan desde la exaltación al suspiro, y de ahí a la melancolía. El concierto se presentó este jueves 12 de julio en el Festival de Jazz de Casa de Teatro. No se trataba, sin embargo, de efectos especiales ni de virtuosismos espectaculares o tecnicismos fríos.&lt;br /&gt;El alma del piano revoloteaba en el ambiente, cobraba vida, se enardecía o se enternecía, se aletargaba o se conmovía junto al alma de este artista artista cubano, creando una comunicación simbiótica con los demás músicos y con la audiencia que seguía su ejecución apasionada. Se advierte una sólida formación musical especialmente en su manera de componer y descomponer, de des-estructurar y re-estructurar melodías.  &lt;br /&gt;En el trío se destaca el bajista Ramón Vásquez, quien hace los contrapuntos del piano, lo apuntala, lo sustenta, le aporta una grave sensualidad masculina y consigue exaltar con matices sonoros, vibrantes y muy propios, toda la fuerza del conjunto.&lt;br /&gt;Guy Frómeta tiene rostro de profeta. Y probablemente lo sea. Porque Guy Frómeta se convierte en una esponja mágica que absorbe cada sonido de la noche y lo transforma en ritmo, en latido, en pulsación, en onda que repercute y conduce.&lt;br /&gt;Atento a lo que viene, advierte, prevé y da las pautas, señala sutil o ferozmente el camino y se convierte en el "beta male" en el líder secreto y natural del conjunto. Pero es todo su juego sagaz con el tiempo. De pronto él mismo se deja llevar, escucha aún más atentamente y obedece, navegando en las aguas del piano. Y de pronto despierta y no podemos ya seguirle con los ojos, porque se trata de un monstruo, de un pulpo con ocho brazos que se vuelven casi simultáneamente contra el tambor bajo o el timbal, contra el cencerro o el platillo y ya no vemos los palillos que se pasean imperceptiblemente salpicadas por las notas saladas, dulces o picantes del piano y por la grave presencia del bajo, con sus solemnidad y con sus voces.&lt;br /&gt;Una hermosa experiencia musical la de esta noche, en el festival de Jazz de Casa de Teatro.&lt;div class="blogger-post-footer"&gt;&lt;img width='1' height='1' src='https://blogger.googleusercontent.com/tracker/4107309833057705275-7112638354608560165?l=escritoresdominicanos.blogspot.com' alt='' /&gt;&lt;/div&gt;</content><link rel='replies' type='application/atom+xml' href='http://escritoresdominicanos.blogspot.com/feeds/7112638354608560165/comments/default' title='Enviar comentarios'/><link rel='replies' type='text/html' href='http://www.blogger.com/comment.g?blogID=4107309833057705275&amp;postID=7112638354608560165' title='0 comentarios'/><link rel='edit' type='application/atom+xml' href='http://www.blogger.com/feeds/4107309833057705275/posts/default/7112638354608560165'/><link rel='self' type='application/atom+xml' href='http://www.blogger.com/feeds/4107309833057705275/posts/default/7112638354608560165'/><link rel='alternate' type='text/html' href='http://escritoresdominicanos.blogspot.com/2007/07/latin-jazz-tro-y-los-sagaces-juegos.html' title=''/><author><name>FAUSTINO PÉREZ</name><uri>http://www.blogger.com/profile/13401194699874629317</uri><email>noreply@blogger.com</email><gd:image rel='http://schemas.google.com/g/2005#thumbnail' width='16' height='16' src='http://img2.blogblog.com/img/b16-rounded.gif'/></author><thr:total>0</thr:total></entry><entry><id>tag:blogger.com,1999:blog-4107309833057705275.post-6595269708019492885</id><published>2007-03-22T19:35:00.000-07:00</published><updated>2007-09-02T05:22:56.715-07:00</updated><category scheme='http://www.blogger.com/atom/ns#' term='LITERATURA DOMINICANA'/><category scheme='http://www.blogger.com/atom/ns#' term='ESCRITORES DOMINICANOS'/><title type='text'>FAUSTINO PÉREZ ENTREVISTA A ANDRÉS L. MATEO</title><content type='html'>Poeta, novelista, ensayista, catedrático, e investigador, Andrés L. Mateo, es un auténtico artífice de la palabra. Su presencia en el ámbito cultural dominicano abarca prácticamente tres décadas. Ha sido ganador en dos ocasiones del premio nacional como novelista y como ensayista, entre otros. Además, en el 2004 obtuvo el Premio Nacional de Literatura. Lleva publicados una decena de libros.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;1.- ¿QUÉ ESTÁS LEYENDO ÚLTIMAMENTE?&lt;br /&gt;Acostumbro a leer más de un libro a la vez, y en estos momentos leo un libro de ensayo y un libro de poesía. Leo las poesías completas de José Ángel Valente, un poeta español de gran valía; y he vuelto a Jean Paul Sartre, estoy releyendo su ensayo polémico “El existencialismo es un humanismo”, que había leído en la década de los años setenta del siglo pasado, pero que a raíz de una cita de ese texto en otro libro que leía decidí volver a leer, y no me arrepiento de haberlo retomado.&lt;br /&gt;2.- SI TUVIERAS QUE SALVAR UN LIBRO DE TU BIBLIOTECA, ¿CUÁL SERÍA Y POR QUÉ?&lt;br /&gt;Sin dudas sería “Don Quijote de la Mancha”, me parece un libro tan actual, tan apropiado para cualquier contingencia humana, y tan fundado en esa inigualable aventura de la lengua, que nadaría con él hasta el fín.&lt;br /&gt; 3.- ¿QUÉ IMPORTANCIA LE CONCEDES A TU FORMACIÓN EN LA ESCUELA PRIMARIA?&lt;br /&gt;Mucha, porque esa etapa es el nicho de la sensibilidad humana. La viví en San Juan Bosco, tú la conoces porque habitábamos en la infancia el mismo barrio, y como la presencia de Trujillo era entonces un absoluto hegeliano, creo que me dediqué a soñar la realidad que me era negada. Quizás por eso hoy día soy escritor.&lt;br /&gt; 4.- SEGÚN TUS INVESTIGACIONES ACERCA DE LOS MITOS DOMINICANOS, ¿QUÉ PERSONAJE HISTÓRICO NUESTRO PUEDE CONSIDERARSE COMO  EL AUTÉNTICO ICONO DOMINICANO?&lt;br /&gt;Quizás Duarte, porque su aventura histórica parece tan frágil y es tan fuerte y fundacional; y porque aún su imagen atraviesa la incertidumbre. Es un ícono positivo, sin embargo. Pero los referentes icónicos de la historia dominicana, por desgracia, son negativos. Como Trujillo y Balaguer, por sólo citar dos referentes angustiosos de nuestra historia.      &lt;br /&gt;5.- ¿CUÁLES SON LAS CLAVES QUE BUSCAS EN UNA NOVELA PARA JUZGARLA?&lt;br /&gt;La novela siempre construye universos, y los personajes tienen que tener la dimensión humana. La clave es que en el conflicto existencial que toda novela presenta, atmósfera y personajes sean creíbles, asimilables por la experiencia humana. Y no importa que la narración vaya más allá de la chatura de la realidad, lo que importa es que sea creíble, que se sostenga como universo que tiene sus propias leyes para construir el sentido. &lt;br /&gt; 6.- ¿QUÉ ES MÁS IMPORTANTE PATA TI, LA INSPIRACIÓN/CREATIVIDAD O LA TÉCNICA Y EL ARTE DE ESCRIBIR?&lt;br /&gt;Sin duda que es el trabajo, sustentado en la técnica. La inspiración era un recurso romántico, un ángel, como en la poesía de Rilke; pero en realidad la materia prima del producto literario es la lengua, y es con ella que se construyen los grandes monumentos que la literatura ha edificado con la palabra.       &lt;br /&gt; 7.- ¿EXISTE UNA CRÍTICA LITERARIA DOMINICANA REALMENTE CRÍTICA?&lt;br /&gt;No, ni realmente crítica ni nada, ya no hay ejercicio del criterio en nuestro país. Incluso los suplementos literarios han desaparecido, por lo tanto tampoco hay periodismo literario o cosa parecida. Este no es el lugar para discutir este vacío, pero esa es la realidad.&lt;br /&gt; 8.- ¿CUÁL ES EL ROL DEL POETA EN UNA SOCIEDAD SUBDESARROLLADA?&lt;br /&gt;No lo sé, hemos desarmado aquella visión ancilar de los años sesenta, y es imposible asignarle un papel al poeta. La posmodernidad lo relativiza todo, aunque Richard Rorty sostiene que el mundo posmoderno lo que necesita son poetas y no filósofos. Yo, realmente no lo sé.&lt;br /&gt;9.- ¿LE VES POSIBILIDADES A LOS ESCRITORES DOMINICANOS PARA INTERNACIONALIZARSE?&lt;br /&gt;Sí, creo que sí. Ahora hemos logrado colocar algunos buenos textos en editoriales internacionales, pero el problema sigue siendo la propia sociedad dominicana. No hay un mercado nacional para el texto nuestro, y en el circuito de la circulación del mercado del mundo editorial, esto es imprescindible.         &lt;br /&gt; 10.- TUS ALUMNOS DE AHORA, ¿ESTÁN MEJOR PREPARADOS ACADÉMICAMENTE     QUE  LOS DE HACE 20-30 AÑOS?&lt;br /&gt; Me parece que ahora el nivel de información es mayor, pero en lo que respecta a la formación es algo deficiente. Esa es una de las grandes paradojas del mundo globalizado, incluso en los países desarrollados. Es un reto de la sociedad equilibrar el sistema educativo, que padece de una gran inequidad, pero eso incluye a todos los actores del sistema, incluyéndonos a nosotros, los maestros.                 &lt;br /&gt; 11.- ¿EN QUÉ MEDIDA TE HAN CAMBIADO TU VIDA COMO ESCRITOR EL INTERNET Y LA COMPUTADORA?&lt;br /&gt;En mucho, no sólo en lo que respecta al manejo del instrumento como medio, sino en cuanto a las posibilidades de poner ideas en circulación. Yo vengo de la Galaxia de Gütemberg, y eso significa que la potencia de un medio como la computadora y el Internet, que integran todos los lenguajes, debió obligarme a variar muchos de mis métodos y hasta de mi pensamiento. Además, el mundo de hoy que llamamos “sociedad del conocimiento”, justamente porque estamos obligados a la formación continúa y a la renovación incesante de los saberes, nos coloca frente a la disyuntiva de cambiar o perecer, y eso es un imperativo categórico al cual cualquier intelectual verdadero tiene que sobreponerse.&lt;div class="blogger-post-footer"&gt;&lt;img width='1' height='1' src='https://blogger.googleusercontent.com/tracker/4107309833057705275-6595269708019492885?l=escritoresdominicanos.blogspot.com' alt='' /&gt;&lt;/div&gt;</content><link rel='replies' type='application/atom+xml' href='http://escritoresdominicanos.blogspot.com/feeds/6595269708019492885/comments/default' title='Enviar comentarios'/><link rel='replies' type='text/html' href='http://www.blogger.com/comment.g?blogID=4107309833057705275&amp;postID=6595269708019492885' title='0 comentarios'/><link rel='edit' type='application/atom+xml' href='http://www.blogger.com/feeds/4107309833057705275/posts/default/6595269708019492885'/><link rel='self' type='application/atom+xml' href='http://www.blogger.com/feeds/4107309833057705275/posts/default/6595269708019492885'/><link rel='alternate' type='text/html' href='http://escritoresdominicanos.blogspot.com/2007/03/faustino-prez-entrevista-andrs-l-mateo.html' title='FAUSTINO PÉREZ ENTREVISTA A ANDRÉS L. MATEO'/><author><name>FAUSTINO PÉREZ</name><uri>http://www.blogger.com/profile/13401194699874629317</uri><email>noreply@blogger.com</email><gd:image rel='http://schemas.google.com/g/2005#thumbnail' width='16' height='16' src='http://img2.blogblog.com/img/b16-rounded.gif'/></author><thr:total>0</thr:total></entry><entry><id>tag:blogger.com,1999:blog-4107309833057705275.post-8036439899036232506</id><published>2007-03-01T18:00:00.000-08:00</published><updated>2007-09-02T05:23:27.661-07:00</updated><category scheme='http://www.blogger.com/atom/ns#' term='LITERATURA DOMINICANA'/><category scheme='http://www.blogger.com/atom/ns#' term='ESCRITORES DOMINICANOS'/><title type='text'>FAUSTINO PÉREZ ENTREVISTA A DIÓGENES CÉSPEDES</title><content type='html'>El más reciente Premio Nacional de Literatura le fue otorgado al brillante intelectual&lt;br /&gt;Diógenes Céspedes, por su meritoria labor de toda una vida. El profesor Céspedes es catedrático de la Universidad Autónoma de Santo Domingo, y ha publicado una veintena de textos. Le abordamos a raíz de la concesión del premio:&lt;br /&gt; 1.- ¿CÓMO TE SIENTES AL RECIBIR ESE PREMIO NACIONAL COMOESCRITOR? Muy bien.&lt;br /&gt;2.- POR LO QUE HE VISTO EN LA PRENSA, ¿A QUÉ SE DEBE ESE CAMBIO APARENTE DE ORIENTACIÓN, EN CUANTO A TUS ANÁLISIS LINGÜÍSTICOS SE REFIERE? Ningún cambio. Desde 1980, año de mi segundo regreso de Francia, he practicado el análisis de textos literarios a partir del método de la poética. Según este método, el ritmo es el valor más significante de un texto y tal ritmo es igual al sentido, o a los sentidos de esa obra. Con los conceptos de la poética, ese es su objetivo por descubrir en cada obra.&lt;br /&gt;3.- ¿PIENSAS RECOGER ESOS ANÁLISIS EN UN LIBRO? Ya están recogidos en los libros que he publicado desde 1983 hasta el día de hoy.&lt;br /&gt;4.- ¿A QUE ATRIBUYES QUE EL SISTEMA EDUCATIVO DOMINICANO SEA TAN INEFICIENTE? A su caída en 1954 y, posteriormente, a su politización después de la muerte de Trujillo.&lt;br /&gt;5.- ¿TIENE SOLUCIÓN ESA INVOLUCIÓN CULTURAL Y ACADÉMICA NUESTRA? Sólo una revolución como barrido social –término este último de Pedro Henríquez Ureña - en contra del patrimonialismo y el clientelismo se revela como una solución al problema que planteas.&lt;br /&gt;6.- ¿PUEDE LA ACADEMIA DE LA LENGUA DOMINICANA HACER LO SUFICIENTE PARA ELEVAR EL NIVEL CULTURAL DE LA POBLACIÓN CON LOS RECURSOS DE QUE DISPONE? No. Ni es ese su objetivo.&lt;br /&gt;7.- COMO PROFESOR DE LA UASD, ¿ESTÁ ESA UNIVERSIDAD A LA ALTURA DE LAS CIRCUNSTANCIAS? No está, por más esfuerzos que haga, pues ella se nutre de los bachilleres que el sistema educativo dominicano le suministra con su alta dosis de empirismo y memorización. Y peor aún, es esta Universidad, y las demás, la encargada de formar como maestros a esos bachilleres que el sistema educativo dominicana arroja a las universidades, los cuales apenas saben escribir y apenas tartamudean. Hay que oír a esa 90 por ciento de la población estudiantil vestida de bachiller, hacer una exposición en el aula o, en su defecto, presentar una práctica de puño y letra. No esas que pagan a las oficinas que redactan prácticas y tesis a los bachilleres uasdianos por paga. Los errores ortográficos y sintácticos son propiedad exclusiva de esos cerebros de la digitación.&lt;br /&gt;8.- ¿HA MEJORADO LA UASD, EN EL TIEMPO QUE LLEVAS IMPARTIENDO DOCENCIA? Yo he mejorado mi docencia. Sólo hay que preguntarle a mis estudiantes desde 1974 hasta hoy. No puedo hablar por la experiencia individual de cada profesor.&lt;br /&gt;9.- COMO INVESTIGADOR, ¿CUÁL SERÁ EL FUTURO DEL LIBRO? Sobre el futuro, nada puede decirse, porque no existe.&lt;br /&gt;10.- EL INTERNET, ¿BENEFICIA O PERJUDICA A LOS ESTUDIANTES EN GENERAL? Hasta ahora, por ser juvenil novedad, perjudica a los más ineptos y beneficia a los más capaces. A los tontos, les hace repetir, copiar, pegar e imitar; a los inteligentes, les vuelve más creativos.&lt;div class="blogger-post-footer"&gt;&lt;img width='1' height='1' src='https://blogger.googleusercontent.com/tracker/4107309833057705275-8036439899036232506?l=escritoresdominicanos.blogspot.com' alt='' /&gt;&lt;/div&gt;</content><link rel='replies' type='application/atom+xml' href='http://escritoresdominicanos.blogspot.com/feeds/8036439899036232506/comments/default' title='Enviar comentarios'/><link rel='replies' type='text/html' href='http://www.blogger.com/comment.g?blogID=4107309833057705275&amp;postID=8036439899036232506' title='0 comentarios'/><link rel='edit' type='application/atom+xml' href='http://www.blogger.com/feeds/4107309833057705275/posts/default/8036439899036232506'/><link rel='self' type='application/atom+xml' href='http://www.blogger.com/feeds/4107309833057705275/posts/default/8036439899036232506'/><link rel='alternate' type='text/html' href='http://escritoresdominicanos.blogspot.com/2007/03/faustino-prez-entrevista-digenes.html' title='FAUSTINO PÉREZ ENTREVISTA A DIÓGENES CÉSPEDES'/><author><name>FAUSTINO PÉREZ</name><uri>http://www.blogger.com/profile/13401194699874629317</uri><email>noreply@blogger.com</email><gd:image rel='http://schemas.google.com/g/2005#thumbnail' width='16' height='16' src='http://img2.blogblog.com/img/b16-rounded.gif'/></author><thr:total>0</thr:total></entry></feed>
